Frenemy: paso a paso para identificar amistades envidiosas
¿Cómo diferenciar a un amigo genuino de un frenemy? Así puedes identificar las señales de alerta de una amistad envidiosa y proteger tu bienestar emocional

Hay veces en la vida que la frase popular “lo más triste de la traición es que nunca viene de tu enemigo" deja de ser solo un dicho para convertirse en un episodio real (y muy doloroso).
Dentro de las relaciones sociales, existe una figura ambigua y sutilmente dañina: el frenemy (un neologismo derivado de las palabras en inglés friend y enemy, amigo y enemigo). Se trata de esa persona que, bajo el manto de la amistad, alberga sentimientos de rivalidad, crítica y, a menudo, profunda envidia.
La dinámica del frenemy no se manifiesta a través de un conflicto abierto, sino mediante una serie de interacciones dañinas y veladas, comúnmente denominadas microcríticas o competencia pasivo-agresiva.
Esta forma de vínculo, especialmente frecuente en la juventud y en entornos de alta competencia como el laboral, representa un desafío para el bienestar emocional, pues socava la confianza y la autoestima de quien lo padece, destaca un artículo de Unidiversidad.

¿Hay envidia detrás de ese frenemy?
De acuerdo con La Mente es Maravillosa, el núcleo del comportamiento de un frenemy se encuentra en la envidia, una emoción que la psicología define como el sentimiento de dolor y frustración que surge al desear algo que otra persona posee, ya sean bienes materiales, logros o cualidades.
Según estudios, la envidia no se dirige a cualquiera, sino a aquellos que se perciben como pares o que están en el mismo círculo social o profesional, ya que sus éxitos confrontan al frenemy con sus propios deseos insatisfechos.
En lugar de que esta frustración se convierta en una motivación constructiva (lo que algunos llaman ‘envidia benigna’ o ‘de la buena’), en el caso del frenemy se transforma en una envidia destructiva, cuyo objetivo es, inconscientemente, eliminar el contraste que provoca dolor.
Señales para identificar una amistad envidiosa
La buena noticia es que el comportamiento envidioso rara vez es invisible; es decir, que el frenemy suele dejar un rastro de señales que, al sumarse, delatan la toxicidad. Estas son algunas de las dinámicas a las que debes prestar atención para proteger tu salud mental:
- Microcríticas disfrazadas: Son comentarios que inician con un elogio pero que terminan con una crítica hiriente.
- Falta de alegría genuina: Son reacciones frías, silencios incómodos o cambios abruptos de tema cuando das buenas noticias o cuentas tus éxitos.
- Competencia no solicitada: Es la necesidad constante de compararse y destacar que sus logros son mayores o mejores que los tuyos, incluso si el contexto es irrelevante.
- Desinterés selectivo: Sólo muestra empatía en momentos donde te encuentras triste o en medio de un fracaso; pero cuando estás en una racha positiva, simplemente desaparece.
- Imitación excesiva: El frenemy tratará de copiar tus métodos, looks o formas de hablar, a veces de forma exagerada, para tener lo que tú tienes.

Paso a paso para enfrentar ese problema llamado frenemy
Una amistad envidiosa o tóxica no es solo molesta; sus consecuencias pueden ser devastadoras para la salud mental. Estudios y expertos advierten que estas relaciones mantenidas en el tiempo pueden generar estrés persistente, ansiedad, baja autoestima, y en casos extremos, síntomas depresivos.
El constante menosprecio, la manipulación y la invalidación de sentimientos que ejerce el frenemy erosionan la confianza en uno mismo. Ante la confirmación de que existe un frenemy en tu vida, es necesario tomar decisiones, priorizando siempre tu bienestar:
- Valida la emoción: Acepta que la dinámica te está afectando. El primer paso es reconocer el daño para no caer en el gaslighting (la manipulación que te hace dudar de tu propia percepción) que a menudo usan estas personas,
- Establece límites claros: Limita la información que le compartes sobre tus logros y proyectos; también reduce la frecuencia de la interacción o confínala a entornos menos personales.
- Comunicación asertiva: Si la relación es importante y crees que puede haber un malentendido, aborda el tema con calma, enfocándote en cómo te hace sentir su comportamiento ("Me siento menospreciado cuando...", en lugar de "Tú eres envidioso..."). Dale el beneficio de la duda, pero también debes estar preparado en caso de que no haya una solución.
- Desconexión gradual o total: Si los patrones persisten y el daño emocional es continuo, es momento de considerar el alejamiento; es un proceso doloroso, pero necesario para evitar problemas secundarios como el aislamiento social o la dependencia emocional.
- Fortalecer tu círculo: Dedica más tiempo a las personas que te aportan valor, celebran tus éxitos y te ofrecen apoyo incondicional; rodearte de amistades genuinas es el mejor antídoto contra la toxicidad.
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