Rescatan a Timón y Pumba, dos perritos que por años vivieron en una azotea en Naucalpan
Desde cachorros, ambos lomitos vivían en la azotea del inmueble del que fueron rescatados, sin ningún refugio para resguardarse del sol, lo que les provocó problemas de salud.

Durante años, el mundo entero de dos perritos se redujo a los pocos metros cuadrados de una azotea en el municipio de Naucalpan, Estado de México. Se trata de Timón (al parecer una cruza de French Poodle) de tres años, y Pumba (un perro raza Pug) de siete años, quienes finalmente fueron rescatados gracias a la presión vecinal y la intervención de la fundación Renacer Animal.
Desde que eran cachorros, ambos lomitos estuvieron expuestos a las inclemencias del clima sin ningún tipo de cuidado, atención o servicio veterinario. La indignación de los vecinos del inmueble —donde convergen varias viviendas— fue clave para cambiar su destino.
Tras la presión social y la existencia de una denuncia formal ante la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM), los familiares del supuesto dueño decidieron entregar a los animales de manera voluntaria a la organización protectora.
"Al llegar era un domicilio donde había varias viviendas. Todas las personas que habitan ahí sabían que no eran las condiciones para los perritos, y ellos mismos hicieron la entrega", relató Renata Valencia, fundadora de Renacer Animal.

El delicado estado de salud de los lomitos
El aislamiento y la falta de cuidados dejaron graves secuelas físicas en ambos perros. Al ser evaluados por médicos veterinarios, se determinó que no se encuentran en condiciones óptimas.
Entre los principales problemas de salud detectados destacan:
- Deshidratación severa: Su estado era tan crítico que los veterinarios no pudieron realizarle un corte de pelo a Timón, priorizando primero su estabilización.
- Infecciones en la piel: Ambos presentan graves problemas dermatológicos y una fuerte infestación de pulgas.
- Quemaduras solares: Pumba, el Pug, tiene la nariz completamente quemada y con una textura anormal debido a la constante exposición al Sol sin refugio adecuado.

El impacto psicológico y la búsqueda de un hogar conjunto
Además de las heridas físicas, el confinamiento extremo afectó su comportamiento. Al no haber bajado nunca de la azotea, el mundo exterior les resulta aterrador.
"Están muy sacados de onda y ansiosos porque no saben qué está pasando. Nunca habían bajado de ahí; la verdad están asustados porque no conocen el mundo", explicó Valencia.
Por ahora, el objetivo principal de Renacer Animal es sanar sus heridas físicas y emocionales. Una vez que estén completamente rehabilitados, Timón y Pumba serán puestos en adopción, pero con una condición innegociable: deberán ser adoptados juntos, ya que el fuerte vínculo que forjaron durante sus años de encierro los ha vuelto inseparables.