$300 mil y una discusión tras el asesinato del tecladista de Camilo Séptimo y su familia
Las investigaciones ubican el crimen entre las 17:30 y las 19:40 horas del martes 1 de septiembre de 2026.

Un video de apenas 24 segundos se convirtió en una de las imágenes que rodean la investigación por el asesinato de Jonathan Meléndez Ochoa, tecladista de Camilo Séptimo. En la grabación aparece Diego Sebastián Rosen, señalado como socio y principal sospechoso del crimen, mientras sube hacia su departamento en Atizapán de Zaragoza.
La escena parece cotidiana.
Un elevador. Un hombre con gorra verde, lentes oscuros, chamarra negra y mochila. Durante unos instantes permanece dentro de la cabina y, en determinado momento, levanta la mirada hacia la parte superior, aparentemente hacia una cámara de videovigilancia.
Son apenas 24 segundos, pero el video adquirió relevancia después de que el periodista especializado en seguridad Carlos Jiménez, conocido como C4, lo difundiera con una frase:
“Ayer subió así hasta su PH en Atizapán”.
Hasta ahora, sin embargo, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) no ha confirmado públicamente que el hombre del video sea alguno de los detenidos ni que la grabación muestre directamente al autor del ataque.
La imagen forma parte de los elementos que han comenzado a rodear un crimen ocurrido en un departamento de Atizapán de Zaragoza y que terminó con cuatro personas muertas.
La reunión que terminó en tragedia
De acuerdo con la información conocida del caso, las investigaciones ubican el crimen entre las 17:30 y las 19:40 horas del martes 1 de septiembre de 2026.
Jonathan Meléndez Ochoa, de 38 años, se encontraba en su domicilio junto con su esposa, Ana Paola, de 35 años y con cuatro meses de embarazo; su hija de apenas tres años, y una mujer de 21 años que trabajaba en la vivienda.
Horas después, alrededor de las 23:50 horas, llegó el reporte a la Policía Municipal de Atizapán de Zaragoza.
Cuando las autoridades ingresaron al inmueble encontraron una escena brutal.
Las cuatro personas habían muerto.
Los primeros peritajes establecieron que dos de las víctimas fueron encontradas maniatadas. Tres presentaban heridas producidas por arma de fuego en la cabeza y otra tenía un impacto en la espalda.
En medio de aquella escena había, además, un sobreviviente inesperado: un niño de seis años, localizado en una de las habitaciones, con vida y sin signos de violencia.
La mascota de la familia, un perro, también fue encontrada muerta y atada dentro del inmueble.
“Jonathan le iba a prestar $300 mil”
Una de las líneas que tomó fuerza después del crimen apunta hacia la relación que Jonathan mantenía con un socio.
Carlos Jiménez difundió una versión según la cual el músico habría acordado una reunión con Diego Sebastián Rosen debido a diferencias entre ambos.
El comunicador agregó:
“Según Diego, Jonathan le iba a prestar $300 mil”.
De acuerdo con esa misma versión, la conversación habría terminado en una discusión y posteriormente en el ataque.
“Al final discutieron y acabó matándolo, con su esposa embarazada, su niña de tres años y su empleada doméstica”.
Estas afirmaciones corresponden a información difundida públicamente en torno a la investigación y deben considerarse señalamientos mientras las autoridades no determinen judicialmente la responsabilidad de los involucrados.
Una advertencia antes de dejar de contestar
Hay otro detalle que ahora adquiere especial importancia.
Un amigo de Jonathan habría recibido de él un mensaje o comentario horas antes del crimen. El músico le habría contado que tendría una reunión con un socio con quien mantenía diferencias y le pidió mantenerse pendiente en caso de que dejara de comunicarse.
Después, el silencio.
Ese testimonio se convirtió en una de las piezas que los investigadores buscan encajar para determinar quién ingresó al departamento, cómo lo hizo y qué ocurrió durante el periodo comprendido entre las 17:30 y las 19:40 horas.
La pregunta resulta especialmente relevante porque el ataque no terminó solamente con la vida del músico.
Su esposa embarazada, su hija de tres años y la trabajadora doméstica también fueron asesinadas.