De Michoacán al Súper Bowl: la historia del taquero mexicano que apareció en el show de medio tiempo
Víctor Villa, hijo de migrantes mexicanos, llevó la cocina tradicional hasta el escenario del evento deportivo más visto del mundo, en una aparición breve pero cargada de simbolismo cultural.

Víctor Villa nació en Estados Unidos, pero su historia está profundamente ligada a Michoacán, el estado del que su padre emigró cuando aún era un niño. Aunque creció del otro lado de la frontera, la identidad mexicana nunca fue un elemento distante en su vida, sino una base constante que terminó marcando su camino personal y profesional.
Desde muy joven, la cocina se convirtió en su principal interés y en una forma de conexión con sus raíces familiares. A lo largo de los años, Villa trabajó en distintos proyectos hasta que tomó una decisión clave: mirar hacia su origen, apostar por la comida mexicana y construir un negocio que reflejara la tradición que había heredado. Así nació su taquería, un proyecto que con el tiempo se transformó en una de las más populares de Los Ángeles.
La historia de Víctor Villa podría parecer una más entre miles de casos de éxito de mexicanos en Estados Unidos, pero su recorrido tuvo un giro poco común. Su trabajo y su imagen terminaron reflejados en uno de los escaparates mediáticos más grandes del planeta: el Súper Bowl, un evento que cada año concentra a millones de espectadores alrededor del mundo.
Durante el inicio del show del medio tiempo, encabezado por Bad Bunny, Villa tuvo una aparición breve pero significativa. En plena interpretación de “Tití me preguntó”, el taquero aparece preparando tacos, frente a un puesto con el nombre de su negocio, justo cuando la letra hace referencia a una mujer mexicana, en una escena que conectó de inmediato con la cultura latina.
El espectáculo fue polémico y comentado, no solo por su propuesta artística, sino por la fuerte carga simbólica en favor de la comunidad latina, en un momento de tensión social y migratoria en Estados Unidos. En ese contexto, la presencia de Villa no fue un simple detalle visual, sino un mensaje poderoso: el de la migración, el trabajo y la identidad mexicana ocupando un espacio históricamente reservado para la cultura dominante.
Esta no fue la primera aparición mediática de Villa y su taquería. En el pasado, el negocio ya había sido presentado en distintos espacios televisivos, incluyendo múltiples colaboraciones con el actor y presentador Mario López. Sin embargo, ninguna de esas experiencias se compara con los segundos de exposición global que ofrece el evento deportivo anual más visto del mundo.
Para Víctor Villa, ese instante en pantalla representó mucho más que publicidad. Fue la validación de una historia migrante, construida con esfuerzo, orgullo y raíces mexicanas, que encontró su lugar en el escenario más grande posible.
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