The Pitt regresa con una segunda temporada más cruda y fiel a la realidad médica

El drama médico que la está rompiendo en la temporada de premios vuelve con una segunda parte para denunciar las precariedades del sistema sanitario en estados unidos

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Fotos: Cortesía HBO Max

La presión puede ser extrema, las decisiones éticas resultan a veces indescifrables y el desgaste emocional siempre es brutal. Una camilla entra con alguien al borde de la muerte y todo un equipo de médicos tiene que reaccionar de inmediato, tratando de dejar de lado sus propios problemas para dedicar su vida a la de otra persona. De esto trata la segunda temporada de The Pitt, según contaron a Excélsior John Wells (productor ejecutivo) y R. Scott Gemmill (productor).

“Pasamos mucho tiempo hablando con profesionales de la salud sobre cuáles son los problemas reales. Uno de los enfoques principales de la serie es, precisamente, identificar qué temas necesitan discutirse. Lamentablemente, siempre hay más problemas. Buscamos llamar la atención sobre nuevos asuntos y también volver sobre aquellos que no se han resuelto desde la temporada pasada. Es una preocupación constante para los guionistas y para todo el elenco asegurarnos de visibilizar las dificultades del sistema de salud estadounidense”, explicó Wells.

Sin embargo, para los productores y guionistas existe una complejidad inherente: ¿cómo lograr veracidad sin lucrar con el dolor de los médicos o de los pacientes que padecen un sistema deficiente? El reto era dar vida al dr. Michael Robby Robinavitch, jefe de urgencias interpretado por Noah Wyle, sin caer en el vicio de sobredramatizar.

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Fotos: Cortesía HBO Max

Lo logramos siendo honestos y fieles a la realidad en la escritura. Hablamos con profesionales, les preguntamos qué les preocupa, qué les da miedo y qué les gustaría ver representado. Buscamos una línea emocional auténtica para los personajes sin exagerar el drama. Los médicos atienden a muchos pacientes al día y no pueden involucrarse emocionalmente con todos; eso requiere disciplina y evitar el melodrama. Cuando los personajes se involucran demasiado, suele tener consecuencias negativas, lo cual va en sentido contrario al melodrama médico tradicional”, detalló Gemmill.

CRÍTICA AL SISTEMA Y TECNOLOGÍA

La segunda temporada, que llegará este 8 de enero a la plataforma Max, profundiza en problemas actuales, como los recortes que la administración de Donald Trump ha realizado al sistema de salud del vecino del norte.

Sí, ese es uno de los temas que exploramos esta temporada. Mostramos cómo los cambios en estos programas afectan tanto a los pacientes como a los médicos que deben atenderlos, y cómo esto añade una presión extra al sistema. Es parte de nuestra exploración continua. Además, esto conecta con lo que nos dicen médicos y enfermeras: esas son sus preocupaciones reales. Estamos dramatizando inquietudes derivadas de cambios recientes que apenas están comenzando a implementarse en Medicare y Medicaid”, comentó Wells.

Incluso la serie intentará —si no de forma específica en esta entrega, sí más adelante— poner énfasis en cómo el uso de la inteligencia artificial comienza a ser un factor de tensión en los centros médicos.

Está todavía en una etapa muy temprana en la medicina. Se usa de forma eficiente para tomar notas o elaborar historiales clínicos, y es muy buena procesando grandes volúmenes de información. En las salas de urgencias apenas comienza a abrirse camino. Algunos son receptivos y otros no”, señaló Gemmill.

Al final, todo se reduce a la conexión humana. Como cualquier herramienta, la tecnología puede usarse bien o mal. Apenas estamos empezando a explorar su uso en urgencias. Cada vez que llega una nueva tecnología a la medicina se promete eficiencia, pero también suele usarse para aumentar la cantidad de pacientes atendidos. Existe el temor de que médicos y enfermeras tengan aún menos tiempo con cada paciente. Ese miedo todavía no se ha materializado, pero está presente”, agregó Wells.

TÉCNICA Y HUMOR NEGRO

Para los productores, la técnica de filmación resulta fundamental para transmitir de forma directa estos problemas a la audiencia.

Queríamos que el espectador viviera un día siguiendo a médicos de urgencias, viendo lo que realmente enfrentan. Por eso el estilo es inmediato e íntimo, con cámaras en mano siguiendo a los actores durante toda la jornada. Es una experiencia cercana a estar ahí, ponerse una bata y recorrer el turno con ellos. Ese enfoque se mantiene en la segunda temporada”, sostuvo Gemmill.

Asimismo, el tono de cada escena suele variar, pues la vida de los médicos tiene altibajos donde no todo es tragedia.

El humor es una herramienta esencial para sobrevivir en trabajos que enfrentan tragedias constantes. El humor negro ayuda a liberar tensión. Además, honestamente, es gracioso. La risa también es medicina”, afirmó Wells.

Finalmente, el equipo de producción lanza esta segunda entrega en medio de cambios constantes en el consumo de contenidos, como la reciente disponibilidad de títulos de Max en otras plataformas como Netflix. Tanto Gemmill como Wells se dijeron tranquilos con esta nueva etapa.

No creo que haya cambios en la serie. Nosotros seguimos enfocados en contar historias. Ese tipo de decisiones están muy por encima de nosotros. La audiencia busca el mismo tipo de contenido adulto e inteligente, y las plataformas están interesadas en ofrecerlo. No anticipamos cambios creativos”, concluyó Gemmill.

REFLEJO DE LA VIDA REAL

El show de HBO Max ha tomado como inspiración los siguientes casos:

1. La serie se basa en el funcionamiento cotidiano de un hospital de alta complejidad similar al Allegheny General Hospital (AGH), con la diferencia de que no todos los casos mostrados suceden en un solo turno.

2. Refleja el desgaste psicológico que provoca atender diariamente muerte, sufrimiento y trauma, y la necesidad de “descompresión” entre colegas. Brent Rau, explica que es imposible no internalizar parte del dolor que se presencia en urgencias y que el apoyo entre profesionales es clave

3. La serie muestra que los casos que involucran a niños son especialmente devastadores para el personal médico, incluso para profesionales con muchos años de experiencia. Rau señala que “eso no se endurece” y que la mayoría del personal coincide en que los niños son los casos más difíciles de manejar emocionalmente.

4. En la ficción, los médicos deben distanciarse emocionalmente para poder seguir trabajando, incluso después de comunicar tragedias a las familias. El director de urgencias reconoce que él y su equipo recurren a ese aislamiento para enfocarse en su labor, aunque el impacto humano persista.

5. La serie se sitúa en un estado profundamente afectado por la epidemia de opioides, un problema que influye directamente en el tipo de pacientes y emergencias que llegan a los hospitales. Programas reales de la Universidad de Pittsburgh, como la Program Evaluation and Research Unit (PERU), que reciben millones de dólares en fondos para investigar y combatir el trastorno por consumo de opioides, institución que respaldan esa realidad de la serie, y que además colabora con el Departamento de Trabajo e Industria del estado en procesos de reinserción laboral.

cva