Milo J transforma la presión del éxito en un viaje íntimo con 'La vida era más corta'

Milo J transforma la presión del éxito en un viaje íntimo con La vida era más corta

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Fotos: Daniel Betanzos.

A veces se ve a un cantante como una figura obligada al éxito o como una persona que no comete errores y vive una vida de ensueño. ¿Qué podría hacerle falta? Cuestionan algunos: “tiene fama, tiene dinero”, aseguran otros. 

Pero la industria musical es, en realidad, un mar de expectativas, uno que terminó alcanzando el cuello del compositor y cantante argentino Milo J cuando apenas tenía 17 años.

Hubo una gira de la que no recuerdo nada. En la gira de 111 fui a muchos shows en arenas grandes y no me acuerdo de nada, o muy poco”, confesó a Excélsior.

Hoy tiene 18 años y vuelve a la Ciudad de México —donde tuvo también un paso con su gira anterior—, ahora para platicar de La vida era más corta, una producción que le sirvió como salvavidas cuando la marea lo estaba revolcando.

Fue a finales de 2023 y principios de 2024. Estaba obsesionado con la música folclórica, la escuchaba todo el tiempo, pero estaba pasando algo conmigo en lo personal. Era un poco esta necesidad de disfrutar del aquí, del ahora, del presente, y sentir que cuando realmente disfrutas los momentos, tu vida puede llegar a sentirse más larga.

Yo sentía que la vida es corta porque pasaron tres años en los que hice un montón de cosas y siento que no disfruté nada; en cambio, fueron seis meses que me enfoqué en esto y era como esa necesidad también”, detalló el joven.

En la sala donde charla con este diario está su madre. Escucha por momentos con atención lo que cuenta Milo, pero se nota relajada. Hoy el músico es otro y ella parece confiar plenamente en él.

En aquel momento tuve que empezar terapia y todo, porque era una cuestión que me sobrepasaba, a mi salud mental, y algo tenía que cambiar. Siento que este disco, La vida era más corta, me ayudó a sanar en ese sentido”, agregó el argentino con su marcado acento bonaerense.

Hoy se encuentra trabajando y el próximo 6 de junio regresará para dar un concierto en el Palacio de los Deportes, en una gira que va a recorrer toda Latinoamérica. Pero antes, tiene claro cómo despejarse y volver a reencontrarse consigo mismo previo a tomar la siguiente ola.

Yo tengo una casa en Santiago del Estero, que es otra provincia de Argentina, y ahí normalmente hay una paz incomparable; ahí desconecto bastante. Pasa que mi forma de desconectar, al mismo tiempo, sigue arraigada a la música, porque soy un apasionado, más allá de componer.

A mí me gusta lo que hago, entonces capaz que en mis tiempos libres también hago música y escucho mucha música, no puedo estar sin ella. Mi mamá me regaña porque me quiere hablar y estoy todo el tiempo escuchando música, realmente porque me gusta. Pero desconectar, lo que se dice desconectar, es cuando voy a Santiago del Estero”, compartió.

Esa provincia del interior argentino, con su flora, rodeada por lagos y lagunas, de arquitectura delicada, paredes blancas y kioscos, parece finalmente retratarse en La vida era más corta, el disco que le ayudó a reencontrarse. Esos paisajes físicos y emocionales se alimentaron de su pasión por escuchar y crear.

En la producción se perciben desde flautas de pan hasta jaranas; desde tango hasta bossa nova o samba, con referencias a Fito Páez, una voz grabada de Mercedes Sosa (Jangadero) y la participación estelar de Silvio Rodríguez (Luciérnagas). Todo ello sin dejar de lado el toque potente de la calle con colaboraciones de Trueno (Gil) y Paula Prieto (MmmM); una mezcla de murga y trap con letras sobre el presente, la infancia, el amor y las costumbres.

Fue como, ¿viste?, no planear ni decir: ‘Bueno, quiero hacer este género’. No, era más una combinación de loops o de cosas que habíamos grabado; de componer una canción que se pueda tocar con la guitarra y después ver qué le metemos, pero sin prejuicios. Sin decir: ‘El folclor es así, entonces la vamos a hacer así’. La verdad es que fue bastante intuitivo todo, era más vivirlo de forma natural y divertirnos”, describió.

En las letras se habla a sí mismo: “Niño, haz las paces con la vida”, se escucha en la rola Niño.

Quise decirle a ese pibe, que puedo ser yo o cualquiera, que no se ciegue por el contexto, sino que tenga esperanza. Es una canción que arrancó desde la armonía de Santiago Alvarado y le hablaba a un niño santiagueño. Yo le cambié la melodía y la letra bajo la misma idea conceptual: ¿qué pasa si un padre desde el cielo le quiere dar consejos a su hijo?”, explicó.

Toda canción mía es una oda a mí mismo, siempre. Siempre necesito transmitir un mensaje que me interpele a mí primero antes que a la gente. Y no sé si mi intención era esta cuestión más latinoamericana; fue más conectar con mis raíces. Es un proceso poético y personal al mismo tiempo que, sin querer, interpela mucho al lado de Latinoamérica”, agregó.

Hoy finalmente siente que está en un buen momento para arrancar una nueva gira. Ha sorprendido al mundo y quiere seguir haciéndolo. Prepara nuevos proyectos, como participar en las famosas sesiones de escritorio de la música mundial, al tiempo que se desempeña como uno de los patrocinadores oficiales del Deportivo Morón, que juega en la Primera Nacional de Argentina, para no dejar de lado el futbol, su segunda pasión.

PARA SABER :

  • Escucha desde folclor argentino hasta hip-hop y música internacional, con favoritos como Kendrick Lamar, C. Tangana, Charly García y más.

  • Ha colaborado con artistas como Nicki Nicole, Duki, Peso Pluma, Yahritza y su Esencia, entre otros. Con Peso Pluma grabó  Una bala.

EL DATO:

  • No comprende a quien se tatúa su rostro, mostrando una postura reflexiva sobre la relación con sus seguidores.

  • Milo J es seguidor del Deportivo Morón, del que también es patrocinador desde 2024. Simpatiza un poco con River Plate porque su familia es hincha.

cva*

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