Sirát, entre el infierno y los raves
El filme ha llamado la atención de las academias de cine y sindicatos durante la temporada de premios

El actor español Sergi López, a quien Guillermo del Toro fichó hace 20 años para que fuera su antagónico en El laberinto del fauno, regresó a la cartelera de nuestro país con Sirát: Trance en el desierto, cinta dirigida por Oliver Laxe, director franco-español que ha estado muy presente en esta temporada de premios cinematográficos por haber tenido nominada su película tanto a los Critics Choice Awards como a los Globos de Oro, y seguramente a los Premios Oscar, a Mejor Película Extranjera.
López, uno de los rostros más emblemáticos tanto de la cinematografía española como francesa, compartió con Excélsior todo lo que pasó por su mente al leer el guion de Sirát: Trance en el desierto, cinta que está plagada de momentos duros y escenas impactantes que se quedarán en la memoria colectiva de todos los amantes del cine.
“Yo recibí el guion y me explotó un poco la cabeza; me explotó en diferentes momentos porque cuando lo leí pensaba que era una peli de aventuras y después ocurre algo ahí en medio, algo muy traumático, muy frontal, que estuve a punto de cerrarlo. Estuve a punto de decir: ‘No, a mí el chantaje emocional en el cine es una cosa que me saca mucho de la película, es algo que no me gusta nada que me obliguen’, pero también es verdad que la película te lleva a otro lugar donde no se regocija en este dolor, sino que lo que quiere plantear Oliver es qué hacemos con esto, cómo hacemos para avanzar con este dolor, cómo haces para seguir viviendo y subirte al tren de la vida”, compartió en entrevista.
López, ganador en 2001 del Premio César a Mejor Actor por Un amigo como Harry, es el encargado de darle vida a Luis, un padre de familia que toma a su hijo pequeño y lo lleva a los desiertos africanos para buscar a su primogénita, quien asistió a un rave en el desierto y lleva semanas desaparecida.
Gracias a este proyecto de gran alcance internacional, el rostro del actor barcelonés ha llegado a distintas latitudes y lo ha reposicionado en el cuadrante fílmico. El también actor de La boda de Rosa o Lazzaro Felice confesó a este diario que siempre se ha sentido muy atraído por proyectos raros y, gracias a los mismos, ha alcanzado grandes satisfacciones, tal como le pasó con Sirát: Trance en el desierto.
“Cuando es raro, no sé por qué, siempre me ha gustado. Cuando las películas no responden a un formato concreto, a una convención, a un estilo o a un género, siempre me gusta. Y es verdad que la lectura de Sirát me explotó la cabeza y me dolió; me lo leí de un tirón y eso es un buen signo. Sí, soy raro, eso se ha hecho sólo y he ido tomando conciencia con el tiempo porque yo vengo del teatro del circo de calle, de payaso, entonces yo tengo una relación lúdica con mi trabajo”, contó.
“Yo hago personajes, me los imagino y juego. La palabra ‘jugar’, que se utiliza más en francés o en inglés, a mí me ayuda mucho. En ese sentido me he dado cuenta de que se ha construido algo, yo sin quererlo, con el hecho de empezar a trabajar en Francia; yo con acento extranjero en Francia me ha abierto la puerta a personajes que tienen un misterio, que tienen algo detrás y que traen consigo una zona escondida, una zona extraña. Eso ha generado en la mirada de otras directoras y directores que han visto en mí la posibilidad de hacer acentos raros”, compartió el actor de 58 años.
Filmada en Marruecos, Teruel y Zaragoza, Sirát: Trance en el desierto es la cuarta película de Oliver Laxe, nacido el 11 de abril de 1982. Desde 2010, año en que estrenó su primer largometraje, hasta hoy —que gracias a Sirát obtuvo el Premio del Jurado de la pasada edición del Festival de Cine de Cannes— el realizador se ha posicionado en la industria.
“Siempre me he encontrado un poco con el síndrome del impostor, siempre he pensado que estoy haciendo pelis, pero para mí la experiencia no ha sido nunca una limitante. Entonces, para mí, encontrarme con directores que no tienen mucha trayectoria no ha sido algo en lo que me fije.
“En el fondo tengo una suerte de que, como soy un poco ignorante y no tan cinéfilo, tampoco tengo muchas referencias de los directores. Yo me he especializado en encontrarme con la gente cara a cara en función de lo que comunicamos, lo que me dicen y su deseo para poder participar en una peli”, remató el defensor del independentismo catalán.
El actor español recordó que, durante el rodaje en Marruecos, el equipo de producción y los actores experimentaron tormentas de arena y una tormenta de agua, algo que es rarísimo en esa zona, pero a pesar de los inconvenientes climáticos sacaron adelante la producción que este fin de semana se llevó cinco galardones en los Premios del Cine Europeo, entre ellos los de las categorías Mejor Fotografía y Mejor Dirección de Arte.
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