Rosana regresa cuestionando el éxito: "La costumbre hace que uno se detenga"

La cantautora española regresa con una filosofía renovada, luego de la pausa que se tomó.  Cantará el 4, 6, 8 y 9 de octubre en Puebla, CDMX, Monterrey y Guadalajara, respectivamente

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RosanaCuartoscuro

El regreso de Rosana no está planteado como una celebración de su carrera, sino como una confrontación directa con lo que ha significado alcanzar el éxito. Lejos de instalarse en ese lugar, la cantante lo cuestiona como un estado que, si se vuelve permanente, termina por frenar cualquier impulso creativo o personal.

Cuando te acostumbras al éxito, realmente es como cuando te acostumbras en casa a cualquier otra cosa. Yo creo que la costumbre es hacer que uno se promueve. Y cuando uno se promueve, la pelea es de hacer cosas, cosas que vayan más allá, que sean realmente, no sé, diferentes, o que uno se sienta bien”, confesó en conferencia de prensa.

Desde esa postura, el éxito deja de ser un punto de llegada y se convierte en algo que, según plantea la artista, debe compartirse e incluso combatirse. Su discurso se desplaza hacia una dimensión colectiva, donde lo importante no es sostener una trayectoria individual, sino abrir posibilidades para otros.

La comunidad no regala demasiada vida, ¿no? La comunidad no regala tranquilidad, pero no demasiada vida. Y yo le apuesto a la vida. Yo le apuesto a la pasión por las cosas que uno hace y al obsesionarse del lado de la gente que necesita tener oportunidades. Tengo la suerte de haber vivido el éxito, y ahora lo que más me apetece es compartir esa suerte con los demás. Para que los niños y los adultos, especialmente los niños, puedan vivirla también. Y pensé que la lucha no la voy a hacer nunca desde el vivir el éxito. Lo tengo que hacer desde el compartir mi éxito con otros”, aseguró.

Esa lógica marca el tono de su nueva etapa en los escenarios, que no se presenta como una reinvención, sino como una expansión de lo que hace. En el escenario, la transformación pasa por eliminar la distancia entre quien canta y quien escucha, replanteando la experiencia del concierto.

“Esta gira que inicia va a tener muchos componentes. El primero es la necesidad de que no sea el escenario y el público. Sino que todo sea un único espectáculo. Es decir, que todo, tanto el público como nosotros, formemos un único espectáculo”, adelantó

Antes de llegar a ese punto, la artista tuvo que tomar una decisión personal: no repetir el camino recorrido. 

Tras más de dos décadas de carrera, la artista optó por detenerse y cuestionar la forma en que había construido su trayectoria, impulsada también por lo que observa en el mundo que está fuera de la música.

“No tenía claro cómo quería hacerlo, pero sí tenía claro cómo no quería hacerlo. Desde siempre, he estado haciendo canciones, grabando canciones, recibiendo críticas.  Yo no quería más, quería ir más allá, eso busco ahora, no sé qué es específicamente, pero ya no es solamente esa rutina”, dijo.

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Ese quiebre no fue únicamente artístico. La percepción de problemáticas sociales, como el aumento de la soledad o situaciones críticas en los jóvenes, terminaron por modificar su enfoque y llevarla a buscar artísticamente algo más amplio que la repetición de su propio formato.

“En ese momento, antes de que yo volviera a escribir, llegaban noticias todos los días a mi vida. La primera, había 80% de niños de entre ocho y 13 años que se estaban asesinando. La segunda, un aumento, un gran aumento de la soledad de la gente. Y ahí es donde yo digo: ‘yo quiero hacer algo más’. Yo no voy a repetir más el camino”, reflexionó

Ese proceso derivó en una etapa de escritura prolongada que funciona como base de lo que ahora presenta, más allá de lo estrictamente musical, mientras en paralelo, su relación con la música también está atravesada por una condición física que redefine su forma de percibir el sonido. 

Yo compongo desde esa realidad que vivo, y ahora también escucho por el sistema óseo. Yo escucho por los huesos. Yo escucho por los huesos”, insiste’, Entonces, a mí la música y la vida me pasan de verdad, más de la forma natural, ¿no?”, compartió.

Lejos de entender esa diferencia como una carencia, la plantea como una variación en la experiencia sonora, donde lo que no se percibe convive con otros sonidos que escapan a la mayoría.

“Hay sonidos que yo no percibo. No tengo dentro de mi paleta de colores, de sonidos, ¿no? Pero eso sí ha provocado una peculiaridad. Que hay sonidos que, en general, la gente no escucha. Muy por arriba, muy por debajo. Y yo sí”, detalló.

Con ese contexto, su regreso no se construye desde la nostalgia ni desde la continuidad, sino desde la intención de ampliar el alcance de lo que hace. Incluso ante la posibilidad de colaboraciones, en el escenario la respuesta se mantiene abierta, sin una ruta definida.

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