Return to Silent Hill: por qué esta película hiere a los fans de verdad
La nueva película de Silent Hill dirigida por Christophe Gans decepciona con un guion pobre, CGI deficiente y una adaptación sin alma

Return to Silent Hill, de a popular franquicia de terror desarrollada por Konami y dirigida por Christophe Gans se estrenó este 23 de enero en las pantallas de cine.
Las películas basadas en videojuegos han sido un camino lleno de altibajos. Ejemplos hay varios, pero aquí nos centraremos en la saga Silent Hill, que salió a la luz en 1999 en el PlayStation, desarrollada por Konami, y que presentó un terror psicológico ambientado en un pueblo de Estados Unidos. El éxito fue tal que tuvo varias secuelas lanzadas en el PlayStation 2, convirtiéndose en un fenómeno.
Fue así que en 2006 el director de Pacto con lobos y La bella y la bestia, Christophe Gans, fue el encargado de dirigir la primera producción cinematográfica, llamada Terror en Silent Hill, que tuvo un éxito moderado. Veinte años después, y con la saga revivida como ave fénix, Gans regresa con Return to Silent Hill: Regreso al infierno, inspirada en el segundo juego.
Return to Silent Hill: Regreso al infierno se centra en James Sunderland, quien recibe una misteriosa carta de su novia Mary, en la que le pide que la vea en su lugar especial: Silent Hill. El detalle es que Mary falleció hace tiempo, y ahí comienza la travesía de James para visitar el pueblo, resolver el misterio de su amada y, de paso, sobrevivir a los horrores que abundan.
La premisa es bastante sencilla; no es mala y es muy parecida a la del juego. El reto está en adaptar una historia oscura, profunda, psicológica y compleja, lo cual no es tarea fácil. Si bien la desarrolladora Bloober Team tuvo una labor titánica con el remake del juego, con resultados positivos, para Christophe Gans, pese a la experiencia obtenida con la primera película y a que ha dicho ser fan de la saga y entender su esencia, la pregunta es: ¿logra entregar una buena adaptación? La respuesta es no.
Aquí es donde empiezan los problemas, comenzando por un guion tan mal escrito que hace que la trama se sienta apresurada, tediosa y llena de agujeros. Hay momentos que ocurren “porque sí” y no se explican; el fanservice está mal ejecutado y el resultado es una película aburrida. A esto se suma un CGI desastroso que rompe la ambientación y te saca de la historia. Las actuaciones tampoco ayudan: Jeremy Irvine interpreta a un James engreído y arrogante; Hannah Emily Anderson da vida a tres personajes —Mary, Maria y Ángela Orosco—, pero no hay diferencias claras entre ellos ni desarrollo. No existe química ni empatía, y los momentos que deberían ser emblemáticos resultan fallidos. Las apariciones de Pyramid Head y Abstract Daddy son escasas y no destacan; lejos de causar miedo, provocan pena. La música, compuesta por Akira Yamaoka —famoso por su trabajo en los videojuegos de Silent Hill—, es de lo poco rescatable de la cinta.
Return to Silent Hill: Regreso al infierno es una película que prometía mucho, pero ofrece muy poco. Christophe Gans tenía todos los elementos para construir una historia de calidad, pero la libertad creativa mal entendida y la falta de corazón hacia la obra original entregan un producto vacío y frustrante que pasará al olvido, perdido entre una densa neblina.
«pev»
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