"No eres mi padre": el duro mensaje que la hija de Sergio Andrade le envió en redes sociales
Antonia Andrade Ríos, hija de Sonia Ríos y Sergio Andrade, compartió un extenso mensaje en redes sociales en el que se deslindó públicamente del productor.

A través de sus redes sociales, Antonia Andrade Ríos publicó un mensaje que rápidamente llamó la atención por la dureza de sus palabras y por la manera en que se dirigió a Sergio Andrade, productor musical cuyo nombre sigue ligado a uno de los casos más polémicos del espectáculo.
Antes de dirigirse a él, la joven agradeció las muestras de apoyo que ha recibido y habló sobre lo difícil que ha sido proteger a su familia mientras intenta construir su propia vida.
Gracias infinitas a todos los que ofrecen palabras y apoyo de verdad, escribió, al tiempo que pidió comprensión ante una realidad que, según sus palabras, ha estado marcada por la desinformación y la revictimización.
Sin embargo, la parte más fuerte de su publicación llegó cuando se dirigió directamente a Sergio Andrade.

"Entrégate y confiesa": la exigencia de Antonia Andrade
En su mensaje, Antonia aseguró que Sergio Andrade sigue contactándola a ella y a otros integrantes de su familia, situación que, afirmó, ha generado afectaciones y riesgos para todos ellos.
Sigues provocando daño sin tener los cojones de entregarte. Sigues escribiéndome como si nada, expresó.
Además, lo acusó de mencionar públicamente a su madre, a su hermana y a ella misma para construir una imagen familiar que, según afirma, no corresponde a la realidad.
Sigues escribiendo y hablando de nosotros para cubrirte y vender una imagen de que somos tu familia, señaló.
Uno de los momentos más contundentes del texto fue cuando lanzó una exigencia directa:
ENTRÉGATE Y CONFIESA. DEJA DE HUIR.
Las palabras rápidamente se viralizaron y generaron cientos de reacciones en redes sociales.

"Tú no eres mi padre": las duras palabras de Antonia
El fragmento que más impacto causó fue aquel en el que Antonia desconoció públicamente a Sergio Andrade como figura paterna.
TÚ NO ERES MI PADRE. No sé por qué me sigues llamando hija, escribió.
También aseguró que conserva recuerdos muy claros del pasado y que no piensa olvidar lo ocurrido.
Era una niña, pero tengo muy buena memoria y me encargué de que no se me olvidara ni 'pío', agregó.
La joven señaló que no permanecerá en silencio y responsabilizó directamente a Sergio Andrade de cualquier situación que pudiera afectar a ella o a su familia.
Si algo me pasa a mí, a mi madre, a mi hermana o a alguien de mi familia, será responsabilidad tuya, afirmó.
Pide respeto y evitar la revictimización
En la parte final de su publicación, Antonia hizo un llamado para que el tema sea tratado con responsabilidad.
Explicó que no desea que se difundan detalles innecesarios sobre experiencias dolorosas y pidió que se respete la privacidad de los integrantes de su familia, especialmente de quienes no forman parte del medio artístico.
Por favor, dejen de pedir historias detalladas sobre cosas que tienen que ser habladas con las autoridades, escribió.
Además, lanzó una petición que repitió en varias ocasiones:
No repitan la historia. No revictimicen.

El caso que marcó a toda una generación
Las declaraciones de Antonia vuelven a poner sobre la mesa el llamado "Caso Andrade", uno de los escándalos más mediáticos de la industria del entretenimiento en México.
Durante las décadas de los años 80 y 90, Sergio Andrade alcanzó notoriedad como productor musical y fue el impulsor de varias carreras artísticas, entre ellas la de Gloria Trevi. Sin embargo, con el paso de los años surgieron denuncias relacionadas con abuso y corrupción de menores.
El caso tomó fuerza pública a finales de la década de 1990, cuando diversas víctimas comenzaron a contar sus experiencias y se iniciaron procesos judiciales tanto en México como en el extranjero.

En el año 2000, Sergio Andrade fue detenido en Brasil junto con Gloria Trevi y Raquenel Portillo. Posteriormente fue extraditado a México y enfrentó diversos procesos legales.
Aunque han pasado décadas desde aquellos hechos, las secuelas siguen presentes para muchas de las personas involucradas y sus familias.