Nacho Vegas: tengo fe en el ser humano
El cantautor habló con Excélsior de su nuevo disco Vidas semipreciosas y su show que dará el sábado en el escenario Telcel del Vive Latino

“El amor no es un adorno, es una herramienta de lucha”, dice una de las frases del disco nuevo del cantautor español Nacho Vegas.
Él la repitió en entrevista para este diario; estaba sentado en una terraza de la Cineteca Nacional, con lentes oscuros, cabello largo y chamarra negra.
Debajo de ella se podía leer en el estampado de su playera la palabra “antifascista”, y lo presumió con orgullo; en uno de sus bolsillos, a la altura del pecho, colgaba un pin brillante con la bandera de Palestina y reflexionó; recordó cómo comenzó su última producción musical, pensando siempre en aportar algo al momento presente.
“Ahora que vivimos en un mundo en el que la dimensión cultural de todo lo que es el neoliberalismo se podría traducir en un hiperindividualismo, donde nos meten además por vena, en cuanto sales de tu casa prácticamente, esa ideología, tenemos que combatirlo con armas poderosas que tenemos, como la ternura. Yo la reivindico en algunas canciones porque la ternura es lo contrario al cinismo, que es de lo que se deriva del individualismo; el individualismo sólo lleva al cinismo.
“Desde el cinismo no reconoces a la otra persona; desde la ternura sí tienes que reconocer a la otra persona y de ese modo no solamente es un sentimiento de apoyo, de cuidado mutuo, sino que es un sentimiento empoderado. El amor está presente en las canciones, en la música popular en general, pero no solamente es un sentimiento bonito que hay que atesorar, sino que también es una herramienta de lucha que tenemos que empuñar”, aseguró sin inmutarse Vegas.
Vidas semipreciosas es el título que lleva su más reciente álbum, el cual presentará este fin de semana en el Vive Latino 2026, un disco donde se puede reconocer la intimidad del autor, hablándole a su madre, a un amor o reflexionando en esas letras sobre cómo es para él batallar al hacer una canción o al crear una nueva letra. Todo parece hablar de él, pero en realidad, aclaró, todo tiene que ver con el mundo.
“Creo que lo íntimo, la intimidad que nutre algunas canciones, es una intimidad compartida. Al final, una vez que lo plasmas en una canción y que la gente puede apreciarlo, pienso que las canciones, una vez que las escribes, dejan de pertenecer al autor o a los autores y pertenecen a la gente que las escuche y que las pueda hacer propias.
“Y creo que lo íntimo... a mí me gusta que mis canciones convivan con lo íntimo porque eso a veces es lo más colectivo, porque al final son cosas que forman parte de nuestras vidas. Mis canciones se nutren de las cosas que ocurren en mi vida, mis obsesiones y mis preocupaciones, pero también de lo que ocurre en mi vida cuando abro las ventanas y observo lo que pasa en el mundo en el que estoy viviendo, del que formo parte también. Y bueno, en este disco conviven diferentes sensibilidades”, explicó.
Por una parte, Nacho quiso reivindicar desde el título la “semipreciosura” de nuestras vidas, que para él son frágiles, vulnerables; vidas que no se pueden habitar en solitario, donde la compañía y el compañerismo son indispensables, pero también está la lucha social.
“Cuando estaba escribiendo las canciones de este disco, estaba muy presente en mi ciudad, en Gijón, un conflicto con seis sindicalistas, el llamado ‘Caso de las seis de la Suiza’, que por defender a una trabajadora que había denunciado acoso laboral y sexual en su trabajo, iniciaron una serie de movilizaciones.
“Al final les dieron vuelta la tortilla y hubo un montaje judicial o un juez fascista de por medio que, al final, hizo que estas compañeras fueran judicializadas y estén hoy en día en la cárcel. Estamos esperando, ojalá pueda, cantar la canción que les dedico en el disco para celebrar el indulto, por lo menos, aunque la lucha seguirá porque también tienen penas económicas”, detalló el músico.
También lucha por la música
Y dentro de esa lucha, pensó Nacho, no hay que olvidar a la cultura y al arte, dos elementos fundamentales para generar tejido social que siente que se han mercantilizado y se han desprestigiado en nombre del negocio.
“De hecho, no soy muy amigo de los macroeventos musicales”, confesó días antes de subir al escenario del Vive Latino, “pero la verdad es que con este festival tengo una relación como de mucho cariño, porque recuerdo la primera vez que estuve, lo que me impresionó, lo bien organizado que está; también es un festival muy diferente a los que estamos acostumbrados a lo mejor en España y en Europa; hay mucho contacto con la gente y con la prensa”, consideró.
Aunque creyó que la naturalidad de compartir la música y crear comunión en torno al arte muchas veces ha quedado en segundo plano.
“Yo viví el nacimiento de muchos festivales en el Estado español, que eran festivales que empezaron siendo puntos de encuentro para bandas, periodistas, había ferias del disco... era algo como muy sano, ¿no? Y vi cómo esos festivales iban creciendo y creciendo y convirtiéndose en macroeventos donde, en cuanto entras, ya las lógicas de consumo te bombardean continuamente.
“Se han convertido como en centros comerciales de la música. Siempre el cartel es importante, pero bueno, ahora muchos festivales sacan los tickets antes de anunciar el cartel, la gente ya los compra y lo importante es que haya stands. En un festival al que fui hace poco, al escenario principal lo flanqueaban dos coches de alguna marca, así como si fuera un anuncio de coches; entonces me parece algo que acaba perdiendo un poco de la esencia, de lo natural. La música popular creo que tiene que tener un componente anticapitalista y estos macrofestivales son lo más procapitalista que hay”.
Pero es algo de lo que ni él y probablemente ningún músico puede escapar si quiere que el público conozca su obra, pero cree en alternativas. ¿La suya? Componer libremente y, basado en lo que ya ha contado a Excélsior, desde el amor, la ternura y la invitación al apoyo mutuo.
“Cuando estamos dentro del mercado y además estamos también viviendo en una parte del mundo en la que el paradigma hegemónico es el neoliberal y es difícil sustraernos, pues tenemos que lidiar. Los que creemos en un mundo poscapitalista tenemos que lidiar con muchas contradicciones y con muchos dilemas, pero sí que se puede hacer algo diferente; creo que puedes crear tu música de una manera honesta, intentando poner ciertas líneas rojas”.
Y en esta edición del Vive, comentó Nacho, si hay tiempo y existe alguna posibilidad, también aprovechará para lanzar algún mensaje.
“Esta es la primera vez en esta gira que tocamos en un festival y que el repertorio está comprimido, son 40 minutos; pero bueno, dentro de un par de días vendrá todo el equipo y hablaremos un poco de ver cómo gestionamos el repertorio, cómo sonarán canciones de este disco, canciones antiguas, qué es lo que viene entre canción y canción o cómo nos despediremos, si habrá algún mensaje o algo que decir.
“Siempre hay cosas que decir y desde luego, cuando estás enfrente de tantísima gente, es bueno recordar algunas de las luchas importantes y emancipatorias que creo que se tienen que llevar en este momento”, sentenció.
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