Lolita Cortés y Quecho Muñoz se mimetizan en “Niño Perdido”, obra con más de una década de historia
La obra “Niño Perdido” se presenta actualmente en el Nuevo Teatro Versalles y estará en cartelera hasta el 7 de diciembre.

Lolita Cortés y Quecho Muñoz se mimetizan en la obra “Niño Perdido”, pues más que representar a sus personajes en esta comedia dramática, ven reflejada parte de su vida en una historia que combina humor, fantasía y momentos de reflexión.
Producida y dirigida por Quecho Muñoz, la obra tiene ya más de 10 años de historia y sigue más vigente que nunca, pues ahora se presenta en el Nuevo Teatro Versalles, en la Ciudad de México, con una temporada que inició el pasado 21 de septiembre y estará en cartelera hasta el 7 de diciembre.
Desde su estreno en 2014, la puesta en escena tuvo gran éxito por la historia que cuenta y que es cercana a la gente, principalmente al público al que va dirigida: adolescentes y adultos que, con el paso de los años, muchas veces dejan atrás a su niño interior.

Todo comienza cuando un godín frustrado sufre una crisis emocional y, en ese momento, encuentra a una peculiar pordiosera que asegura ser su hada madrina. Así, lo que parece un encuentro absurdo termina convirtiéndose en un viaje inesperado hacia su pasado, pues para recuperar la felicidad deberá encontrar a alguien que perdió hace muchos años: él mismo, cuando era niño.
Con esa trama, la obra permite experimentar una oleada de emociones a través del humor y la fantasía, en situaciones tan caóticas como reconocibles de la vida cotidiana, abordando temas como la frustración, la rutina, las expectativas personales y la necesidad de reconectar con nuestra esencia.
Así, “Niño Perdido” plantea una pregunta que puede resultar incómoda para más de uno: ¿en qué momento dejamos de ser quienes soñábamos ser?
Lolita Cortés y Quecho Muñoz: del miedo al éxito

En entrevista con Excélsior, el director, productor y protagonista de “Niño Perdido”, Quecho Muñoz, y Lolita Cortés, quien interpreta al hada madrina, hablaron del éxito de la obra y de la fuerte conexión emocional que genera tanto con los actores como con el público.
Muñoz confesó que, en un inicio, se cuestionó si era viable regresar la obra a cartelera, pero después de que mucha gente la siguiera pidiendo, decidió tomar la iniciativa y finalmente fue un acierto.
No sé si alguna vez lo externé, pero sí tuve mucho miedo. Uno le tiene un cariño inmenso porque es un bebé, es mi hijo la obra, y entonces a veces a uno lo ciega el cariño y digo, a lo mejor estoy pecando, pero no, la gente sigue hablando de esta obra y ha sido súper bonito ver la reacción”.
En tanto, Lolita Cortés reconoció que ella misma fue una de las personas que presionaron a Quecho para el regreso de “Niño Perdido”, porque aseguró que es una puesta en escena que le encanta y que sabe que se va a divertir.
Sé que me voy a divertir, que la voy a pasar bien, que me voy a ir a mi casa con algo maravilloso”.
En esta línea, Cortés reconoció que su personaje le costó al inicio porque se incorporó casi cuatro años después del estreno y tenía miedo de no hacerlo como en un inicio estaba planteada el hada madrina, pero, de la mano de Quecho, pudo poner su esencia y estilo para terminar amando su representación.
“Loli es como muy despierta y muy proactiva y entonces ha sido súper bonito ver su versión del hada”, dijo Muñoz.
A lo anterior, Lolita coincidió y enfatizó que no cambió el texto ni hizo una improvisación, sino que algunas cosas terminaron por adaptarse fieles a su estilo y “fue como un respiro”.
Oleada de emociones con carcajadas y reflexión

Acerca de la entrañable historia y el tema tan difícil que toca la puesta en escena, sobre la pérdida del niño interior por la vida de adulto, tanto Quecho como Lolita aseguran que es una etapa sumamente difícil que toda persona termina por experimentar. Esto, enfatizan, es algo que la obra permite reflexionar.
Tú no tienes que cambiar, solo se trata de sumar lo que aprendes, pero no dejar, no soltar. Ha sido muy fuerte que la sociedad te meta sobre de qué manera te debes de comportar”, consideró Quecho.
Lolita, en este caso, reflexionó sobre su propia historia y aseguró que en la vida hay diversas etapas y una de ellas es en la que uno debe aprender a darse tiempo y sanar:
Aquí lo que creo es que hay una comunión entre los actores y el público, o sea, no estamos alejados, no estamos nada más haciendo una obra, vienes, te ríes y te sales, no, hay una comunión porque hay comunicación, porque te voy a decir lo que tal vez no te estás atreviendo a afrontar, tal vez has visto en el espejo que algo te está faltando, que algo se está yendo y tú no quieres hablar con esta persona del espejo y entonces creo que esto es maravilloso, lo que el público se va diciendo”.
En este sentido, ambos actores aseguran que la obra nunca decae y que el público no sale igual que como entró, pues pasan de la carcajada a la reflexión y, en algún punto de la puesta en escena, “hay algo que les va a pegar”.
No hay una predisposición, lo increíble es que pega muchas cosas, habla mucho de recuperar la fe, de volver a creer en la magia, pero también si al final decides que tú estás cool con tu niño interior, pues también está increíble porque la obra también es chistosa, son anécdotas muy simples”.
Además, aseguran que, aunque el tipo de público al que va dirigido es de adolescentes y adultos, también puede adaptarse fácilmente para personas de la tercera edad y hasta para niños.
Jamás, jamás le vamos a romper el sueño a nadie”, enfatizó Lolita.
¿Qué dice el niño interior de Lolita y Quecho?

La obra ofrece un mensaje esperanzador e invita a cuestionarse si realmente una persona está cumpliendo sus sueños y si se está viviendo según los propios deseos o los de los demás.
Por ello, Quecho Muñoz insiste en que la historia no caduca y que, para alguien que está atravesando un momento difícil, es una forma de decirle que no está solo y que no todo está perdido.
Lo que tiene esta obra, que es por lo que gusta tanto y por la que amo hacerla, es que el mensaje es esperanzador para esa persona que la está pasando mal, está bonito que sepa que aquí estamos para él, para ella, que aquí los vamos a acompañar. No todo está perdido, hay esperanza, hay una luz al final del camino”.
Lolita reconoce que es difícil enfrentarte a ciertas etapas, sobre todo a esa donde te cuestionas sobre tus sueños perdidos, pero que es algo que va a pasar y debe saberse que hay muchos más que están en “el mismo canal” y que no está alejado de la realidad.
Eso es lo más duro, enfrentarte a eso”, confesó Cortés.
Finalmente, los propios actores hicieron un ejercicio sobre su niño interior y si realmente están cumpliendo con sus sueños. Ambos dijeron estar orgullosos de lo que son ahora y del camino que están construyendo.
He sido siempre muy ansioso, es como ya quiero, tengo tres obras en cartelera, bendito sea Dios y ya estoy pensando en la cuarta y es como, por favor, Quecho, respira, disfrútalo, date un segundo de gozar, goza, eso nada más, disfruta el presente, confía en tu talento, no escuches, o sea, vete como caballito en tu camino, no voltees alrededor, no te distraigas, pero creo que estaría muy orgulloso de mí y siempre lo digo, mi niño interior nunca daría crédito de que estoy trabajando junto a la gran Lolita Cortés o Gerardo González, que son actores con una trayectoria que admiré desde pequeño y que pues de verdad es un placer, el privilegio, no me daría crédito”.
Por su parte, Lolita Cortés concluyó:
La verdad es que ella no está haciendo exactamente lo que quería hacer porque ella quería ser, o sea, mi niña quería ser docente para niños especiales porque ahí estudié y entonces yo siempre quise regresarle al Montessori todo lo que ellos me dieron, cómo me apapacharon e hicieron que me conociera, hicieron que conociera personas diferentes, socialmente diferentes, como Helen Keller, que para mí de niña pues era mi máximo, dije, si Helen Keller lo logró, yo lo puedo lograr, pero de alguna manera pues ahora que estoy dando clases también de teatro musical y que estoy comunicando esto del niño perdido, me doy mis apapachos y digo, ok, tal vez no pudiste tú seguir estudiando para ser una maestra para niños especiales, pero estás enseñando, estás logrando, estás comunicando, estás llegando al corazón de las demás personas, que es lo que de alguna manera yo también quería hacer”.
“Niño Perdido” se presenta en el Nuevo Teatro Versalles, ubicado en Versalles #27, colonia Juárez, arriba del Teatro Silvia Pinal, donde ofrece funciones todos los lunes a las 20:30 horas. Los boletos están a la venta en las taquillas del teatro y en Ticketpoint