Lamb of God: se lanzaron al vacío

Excélsior platicó con Randy Blythe sobre la oscuridad e influencia cultural mexicana que incluyó en su nuevo disco Into Oblivion, ya en plataformas de streaming

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Willie Adler, Art Cruz, Randy Blythe, Mark Morton y John Campbell integran Lamb of God.Foto: Century Media

Dentro de Lamb of God no hay espacio para el silencio.

Y no estamos siendo irónicos por ser una de las bandas metaleras más disruptivas del nuevo milenio, sino porque han sido parte de la resistencia ante la tiranía mundial desde que comenzaron en los noventas como Burn The Priest hasta convertirse en el Cordero de Dios.

Hoy, Into Oblivion ya liberó sus 10 rolas en streaming, una decena de letras sostenidas por el desorden mundial, la oscuridad en la que transitamos a diario y la muerte causada por polarización de ideas. Randy Blythe, líder y voz del grupo, platicó con Excélsior usando una playera de Killing Joke y desde una habitación en casa repleta de libros.

Una de las primeras cuestiones abordadas fue la rebelión marcada dentro del disco, dentro de sus posteos en Substack y otras redes sociales, alineado totalmente dentro de la filosofía punk rock que distinguen a Lamb of God de otras bandas. ¿Cómo vive Randy Blythe el silencio por el que optan varios artistas de la escena cuando se supone que quienes somos parte de esta contracultura pertenecemos a la resistencia?

“Hay bandas que sí usan su plataforma. En el mundo del punk rock, Dropkick Murphys definitivamente alzan la voz (lanzaron Citizen ICE). Para mí, siento que no tengo otra opción cuando veo estas cosas pasando en mi país, en el mundo y con nuestros vecinos en México.

“Tengo buenos amigos mexicanos. Hace poco, con el caos por el asesinato del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, un amigo mío que trabaja en seguridad en Canadá tuvo que volver a Tijuana por su hija para asegurarse de que estuviera a salvo, y luego ir a Colima por su padre porque estaba atrapado en medio del conflicto”, expresó vía Zoom.

Blythe, de 55 años, entiende que es parte de una comunidad y desestima la nacionalidad. El hartazgo para Into Oblivion llegó por parte de Trump y otros problemas, sin embargo, abraza y muestra empatía por lo que padecen hermanos de otras latitudes. Aseguró ser amigo de muchos y hasta bromea que sólo no tiene conocidos en la Antártida, porque ahí reinan los pingûinos, a quienes también defiende como parte de su pensamiento del cuidado y la preservación animal.

“Me importa y quiero que las cosas mejoren, dado que tengo una plataforma y que el punk rock, el heavy metal, el hardcore y el rock and roll son históricamente música de resistencia, entonces necesito usar esa plataforma. Es para lo que fui hecho y para lo que este tipo de música fue creada. No se hizo para aceptar el status quo ni para quedarse formado en la fila. No, gracias”, complementó.

Lamb of God se rehusa a lo clásico. Entiende que los álbumes Ashes of the Wake (2004) y Sacrament (2006), con rolas como Redneck y Walk With Me in Hell, son magnas obras de la alineación, aunque la historia humana se escribe todos los días, los meses y los años. Incluso las personales, porque por muchos años lidió con el alcoholismo. Entonces, Into Oblivion escribe un capítulo más de la humanidad vista desde su punto de vista, una sombre en la que parece asomarse un atisbo de luz.

“Me alegra que encuentren algo de esperanza, por ejemplo St. Catherine’s Wheel, es quizá la más especial del album,Se refiere a lo que creemos que podemos hacer para lidiar con esta locura: trabajar en la comunidad. En tu comunidad local. Tenemos que volver a conectar como seres humanos, no existir en estos mundos divididos gritando en internet y toda esa porquería.

“Tenemos que mirarnos y darnos cuenta de que todos somos humanos. A medida que envejezco, porque llevo 30 años en esto y mucho de lo que canto es lo mismo desde entonces, se vuelve un poco más difícil emocionalmente. Soy un viejo y a veces digo: ‘Dios mío, quiero relajarme’. Pero veo a mis vecinos de 80 años que siguen molestos por el estado del mundo y hacen lo que pueden para mejorarlo. Así que no puedo quejarme ni lloriquear. Tengo que mantener los ojos y el corazón abiertos”, opinó el cantante.

El nuevo álbum, que vale la pena buscarlo en formato vinil por el diseño verde tóxico que complementa el arte y la portada, fue grabado en Total Access, en Redondo Beach, California, donde se han hecho algunos materiales de Black Flag, Minutemen, Husker Dü, Saint Vitus y Descendents. Viajó allá por recomendación de Josh Wilbur, su productor, porque sabía que el lugar era legendario y que le ayudaría a liberar la rabia contenida.

Además acepta que cuando graba para Lamb of God se convierte en una persona gruñona, porque tanto grita le taladra la cabeza “y mi familia no tiene por qué lidiar conmigo”, dijo entre risas.

La tercera canción, Sepsis, guarda una relación curiosa con México, porque plática con la Muerte nacida en México. Una rola nacida inmediatamente en la víspera de las últimas elecciones presidenciales, cuando Randy sentía que Trump volvería y todo se iría al carajo.

“Es interesante, hay una gran diferencia cultural entre mexicanos y estadunidenses en la forma en que vemos la muerte. Ustedes tienen el Día de Muertos e incluso existe la Santa Muerte. Tienen una mayor disposición a mirar la mortalidad que aquí. En Estados Unidos la gente no quiere lidiar con eso; la muerte es algo que, aunque nos llegará a todos y nadie quiere pensarlo. A mis 55 años, soy más consciente de mi mortalidad. Tengo buena genética, mi abuela vivió hasta los 100 y espero durar tanto, pero sé que voy a morir.

“He estado en un proceso de asimilarlo. Nuestro baterista es mexicoamericano, un chicano orgulloso del este de Los Ángeles, y aprender sobre la visión cultural de la muerte en México ha sido fascinante para mí, particularmente lo de la Santa Muerte. Sé que algunos piensan que es sólo religión de cárteles, pero no es así; es la fe de los desposeídos.

“Tengo amigos devotos y he aprendido de ello. Escribí esa canción en vísperas de las elecciones presidenciales aquí, mientras escuchaba el nuevo disco de The Cure (Songs of a Lost World) y pensaba en que el mundo se iba a la mierda. Usé la imagen de la Santa Muerte como una metáfora de que las cosas no van hacia un buen lugar”, explicó.

¿En ese sentido, El vacío, con un título en español, juega el mismo papel?, le cuestionamos en seguimiento a su respuesta, pero en realidad, explicó, se quedó el nombre porque fue el título provisional que Art Cruz, el bataco, le puso, pues la rola es un tributo al periodista Hunter S. Thompson (autor del periodismo gonzo) y Dave Brocky, el cantante de Gwar fallecido en 2014 por sobredosis.

Parte de la canción, de hecho, comenzó tras sentarse un momento en la tumba de Dave. Y entendió que ambos eran buenos analistas sociopolíticos, pero con el diferenciador de tener comentarios certeros y con mucha picardía, “y para mí, el humor es importante para sobrevivir a estos tiempos oscuros”, apuntó.

El álbum culmina con Blunt Force Blues, Bully, A Thousand Years y Devise / Destroy. La narrativa destructiva de Into Oblivion, lejos de sentirse perdida, parece similar a la de una novela. Y aprovechando la mención de Hunter S. Thompson y entendiendo que Randy consume literatura universal y realiza artículos de opinión en Substack, le preguntamos si su práctica literaria ahora le ayuda a construir discos de otra forma.

“A medida que envejezco, disfruto más la forma narrativa en las letras. Uno de mis letristas favoritos es Nick Cave, él realmente cuenta historias. Escribir libros afecta, porque cuanto más escribes, mejor lo haces. Una de las cosas más grandes que nos hace humanos es la capacidad de contar historias.

“Si quiero explicarte un punto político, puedo simplemente decírtelo o puedo contarte una historia que explique por qué me siento así. Creo que es una forma mucho más efectiva de comunicar, particularmente a través del arte. Me divierte más contar historias ahora”, comentó.

Tomando en cuenta que Lamb of God tiene su fandom más leal en la Ciudad de México, Randy dijo que una nueva visita a la capital podría estar más pronto de lo esperado. “Porque después de 30 años, Lamb of God es más que la música que creamos. Somos la familia y no queremos que esto se acabe nunca”.

Into Oblivion ya está disponible en todas las plataformas de streaming y en su formato físico.