Kenia Os domina el Tecate Emblema con Yeri Mua, Lola Índigo y un show de alto voltaje
Kenia Os reunió a miles en el Tecate Emblema con canciones de K de Karma, cambios de vestuario, drags e invitadas como Yeri Mua y Lola Índigo

Ya había caído la noche sobre el Autódromo Hermanos Rodríguez. Faltaban apenas cinco minutos para uno de los momentos más esperados del Tecate Emblema. Frente al escenario principal, el público formaba una masa compacta: cuerpos pegados, celulares en alto y empujones breves entre quienes intentaban acercarse lo más posible para ver a Kenia Os, una de las cantantes mexicanas con mayor ascenso dentro del pop en los últimos años.
El montaje anticipaba una entrada de gran formato. Al centro del escenario destacaba una estructura semicircular suspendida, acompañada por escaleras iluminadas y rodeada por un entramado metálico de luces, pantallas y equipo técnico. Desde abajo, esa parte del escenario parecía preparada para una aparición pensada más allá de la música: una entrada visual, calculada para detonar el grito antes del primer verso. Y así pasó.
Entonces sonó el primer golpe de pop electrónico. Desde el centro del montaje, una plataforma elevó lentamente a Kenia Os, que apareció vestida de negro, con un body ajustado al cuerpo, un rabo y unas orejas oscuras que convertían su silueta en una figura entre la fantasía, el deseo y el artificio pop.
“La, la, la, así escucho tu crítica, una menos, una más”, cantó desde la plataforma. La línea abrió el primer tramo de su presentación y también marcó el tono de K de Karma, el último disco de Kenia Os y que muestra otra etapa de su carrera. A Problemática, le siguieron, Ojo x Ojo, Llévatelo para luego explotar la emoción del público con Ruleta Rusa, y seguir con Big Bang, Boys, Tortura y OMG.
“No sé si vaya a aguantar todo el concierto”, dijo alguien entre la multitud.
La frase se perdió rápido entre los gritos, pero resumía una parte del festival que no siempre aparece en las fotos: el cansancio, la sed, las ganas de ir al baño, la presión de no perder el lugar ganado después de horas y la duda de quedarse hasta el último coro o salir corriendo para alcanzar el Metro. Mientras unos brincaban y cantaban con Kenia Os, otros empezaban a negociar con el cuerpo y con la hora.

El primer bloque terminó y el escenario volvió a transformarse. El intro de Es Así abrió paso a otra imagen de Kenia Os: un vestuario rojo, brillante, compuesto por un brasier y una pantaleta con diamantina, una bata del mismo color y botas que le llegaban hasta la pantorrilla.
La melancolía invade al Emblema
Con La Invitación, la cantante volvió a elevarse sobre una plataforma. Desde las alturas cantó: “He roto corazones y no con intención, sé lo que se siente, a mí ya me tocó”, una frase que marcó el tono de ese segundo momento del concierto: deseo, herida y control. La escena tenía algo de confesión pop, pero también de espectáculo diseñado para verse desde lejos.
Después llegaron canciones como Una y otra vez y Días tristes, donde Kenia hizo una pausa para agradecer a Carla Morrison, con quien comparte la colaboración. Ahí el concierto dejó por un momento el brillo más físico del baile y entró en una zona más emocional, sostenida por letras de pérdida, vulnerabilidad y permanencia.

Ese bloque sentimental cerró con Tú y yo x siempre, uno de los momentos más cercanos de la noche. Kenia bajó del escenario para acercarse a sus fans, tomarles la mano, agradecerles y firmar algunos discos de K de Karma. La distancia entre artista y público se redujo a unos segundos de contacto: manos extendidas, gritos, celulares tratando de registrar el instante y rostros que buscaban alcanzarla aunque fuera apenas un momento.
“¡Sí se pudo, sí se pudo!”, comenzaron a corear los keninis. Kenia escuchó el grito y respondió con la misma frase: “Sí se pudo”.
El reggaetón se adueña del escenario
El tercer bloque de la noche llegó con otro cambio de vestuario y con una Kenia Os más cercana al reggaetón, al coqueteo y al juego escénico. Después del tramo sentimental, el concierto volvió a subir el pulso con canciones como Kitty, su colaboración con La Joaqui, antes de preparar una de las primeras sorpresas de la noche.
El momento llegó con “Mamita Rica”. La canción avanzaba con normalidad hasta que apareció el verso de Yeri Mua. Entonces, desde una plataforma, la reggaetonera mexicana comenzó a elevarse frente al público y el grito fue inmediato. Su entrada convirtió el tema en uno de los momentos más celebrados del show: dos figuras del pop y el reggaetón mexicano compartiendo escenario.
Al terminar la canción, Kenia Os le dedicó unas palabras y la llamó “la reina del reggaetón mexa”. Yeri Mua respondió en el mismo tono y le devolvió el gesto al nombrarla “la patrona de México”.

Después llegó Tarde, parte de K de Karma, y más adelante Fifty Fifty, donde apareció la segunda invitada sorpresa de la noche: Lola Índigo. La cantante española, que horas antes se había presentado en otro escenario del Tecate Emblema, regresó para acompañar a Kenia Os.
En este momento, Kenia Os aprovechó para ondear la bandera gay, se la puso en el pecho y dedicó unas palabras a su público.
“Que vivan los gays. El que no es gay no disfruta. Pobre del que nació hetero, como yo”, dijo.

Kenia Os cierra el Tecate Emblema
Después de Joder, Kenia Os entró a la última parte de su concierto con un cambio de energía. Breaking News abrió ese tramo final y le dio al show un tono más teatral, con una puesta en escena que incluyó la presencia de drags sobre el escenario. La presentación dejó de funcionar únicamente como concierto pop y se acercó a una celebración visual, atravesada por baile, sensualidad y guiños a una cultura de espectáculo donde el cuerpo también cuenta la historia.
En esa recta final llegaron VIP, Slay y Tommy & Pamela, canciones que terminaron de apoderarse del escenario entre coreografías, luces y movimientos calculados. Antes de esta última, parte del público mantenía la expectativa de una posible aparición de Peso Pluma, con quien Kenia Os comparte el tema. Sin embargo, minutos antes, la cantante descartó la sorpresa con una explicación breve: el artista “andaba trabajando”.

La ausencia no detuvo el momento. En Tommy & Pamela, Kenia sostuvo la canción junto a sus bailarines, quienes durante todo el concierto fueron parte esencial de la puesta en escena. Sus coreografías no solo acompañaron las canciones: construyeron el tono sensual del show, con momentos que encendieron al público, como cuando la cantante sacó un látigo y jugó con él sobre el escenario, o cuando compartió movimientos más provocadores con uno de sus bailarines.
El cierre llegó con Malas decisiones y Belladona, dos canciones que funcionaron como despedida y confirmación del lugar que Kenia Os ocupó dentro del festival. Para entonces, el escenario principal ya había atravesado varias versiones de la cantante: la figura oscura y desafiante del inicio, la artista sentimental que bajó a saludar a sus fans, la anfitriona de invitadas sorpresa y la performer que terminó rodeada de bailarines, drags y una producción de gran formato.
De acuerdo con datos del Tecate Emblema, la jornada del domingo cerró con una afluencia de 46 mil personas. Dentro de esa multitud, Kenia Os fue una de las artistas que reunió mayor público frente al escenario principal, con una presentación que no se limitó a repasar canciones: ordenó su repertorio como una narrativa de ascenso, deseo, comunidad y espectáculo pop.
bgpa