Del estigma al arte: Bruno Santamaría presenta en el FICM una ficción sobre la memoria y el VIH

Tras su paso por Cannes, Bruno Santamaría presenta en el FICM 'Seis meses en el edificio rosa con azul'. La cinta reconstruye con libertad y nostalgia su infancia en la CDMX de los 90, abordando el impacto del VIH en su familia y demostrando cómo la ficción puede transformar el dolor en belleza

Bruno Santamaría Razo y la actriz Sofía Espinosa.
Bruno Santamaría Razo y la actriz Sofía Espinosa.Elizabeth Velázquez

MORELIA.— Durante la pandemia, Bruno Santamaría volvió a una historia que su familia había dejado llena de preguntas. Su padre había recibido un diagnóstico de VIH que alteró la vida de todos, pero había recuerdos que nunca se habían hablado y versiones que no coincidían.  

De esas conversaciones nació Seis meses en el edificio rosa con azul, película con la que el cineasta convierte su propia infancia en una ficción sobre la memoria, el miedo y la manera en que una familia enfrenta una noticia que lo cambia todo.

Ambientada en la Ciudad de México de principios de los años 90, la cinta sigue a Bruno, un niño de 11 años que está descubriendo su amor por su mejor amigo, Vladimir, mientras se da cuenta que su padre tiene VIH. Treinta años después, el director vuelve a ese periodo de su vida, intentando reconstruir algo que entonces no comprendía por completo. La película tuvo su estreno mundial en la Semana de la Crítica de Cannes y llegó al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). El primer paso, fue hablar con su familia, cuenta.

Después de escuchar las entrevistas, me di cuenta de que había mil versiones de todo, mucha confusión, huecos de memoria y partes inaccesibles. Empecé a escribir y recurrí a los recuerdos de otras personas, fotografías y videos, pero era insuficiente. No lograba encontrar una emoción ni lo que estaba tratando de sentir”, contó Santamaría en entrevista con Excélsior.

El director trabajó durante dos años en el texto hasta reconocer que estaba inventando escenas y situaciones para conectar los fragmentos de su historia. 

“Estaba imaginando deliberadamente para conectar puentes y hacer que la historia funcionara mejor. Al entender que esa invención me emocionaba tanto, pensé que quizá estaba haciendo una ficción. Los personajes podían ser distintos y, conforme se sumaron productores, actrices y actores, empezamos a colaborar y a construirlos, siempre con una referencia en la memoria, pero con libertad para crear nuevas imágenes”, explicó.

Escena de Seis meses en el edificio rosa con azul.
Escena de Seis meses en el edificio rosa con azul.Cortesía de la producción

Para Santamaría, la memoria no permanece intacta: cambia con los años, se mezcla con lo que otros cuentan y adquiere detalles que pueden alejarla de la experiencia original. Por eso recurrió a la ficción para reconstruir su infancia sin pretender reproducirla como un registro exacto.

“Siento que algo así nos pasó. La memoria familiar es una construcción que se va transformando y tejiendo con lo que alguien dibujó, lo que recuerdas, lo que volviste a ver y lo que te contaron. Creo que la película tiene esa forma, y la ficción responde de alguna manera a eso, es un dibujo, del dibujo”, señaló.

Una madre reconstruida

Sofía Espinosa interpreta a Diana, la madre del protagonista, un personaje inspirado en la mamá del cineasta. Para prepararse, la actriz pudo conocerla y compartir tiempo con ella, además de conversar con el director y el resto del elenco durante los meses previos al rodaje.

Pude conocerla, Incluso me dio algunas clases de aeróbicos (deporte que la madre practica en el filme) lo cual fue muy bonito para construir la fortaleza y la corporalidad del personaje. Pero nuestro trabajo previo al rodaje fue, sobre todo, de conversación”, recordó Espinosa a Excélsior.

El proceso incluyó una libreta que Santamaría entregó a varios actores para invitarlos a escribir desde sus personajes y desde sus propias experiencias. La intención era que llegaran al rodaje con relaciones construidas entre ellos, en lugar de limitarse a interpretar escenas de una familia.

“Había muchas formas de diálogo que volvieron el proceso muy rico y único. Cada proyecto es un viaje distinto y cada director, directora y equipo te pide cosas diferentes. Aquí necesitábamos tiempo para estar, conocernos, entrar en confianza y contar una historia que era importante para todos”, dijo la actriz.

Elenco de la película Seis meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría. En la imagen Valeria Venegas, actriz; Jade Reyes, actor; Bruno Santamaría Razo, director; Sofia Espinosa, actriz  y Eduardo Gomez, actor.
Elenco de la película Seis meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría. En la imagen Valeria Venegas, actriz; Jade Reyes, actor; Bruno Santamaría Razo, director; Sofía Espinosa, actriz y Eduardo Gómez, actor.Elizabeth Velázquez

Esa preparación también se extendió a los niños del reparto. Espinosa recuerda encuentros en los que el elenco jugaba a preparar el desayuno o inventaba situaciones familiares sin una escena que cumplir ni una respuesta correcta que alcanzar.

Era un cotorreo para encontrar dinámicas, sin un objetivo claro y sin miedo a equivocarnos, porque no había nada que estuviera bien o mal. Eso fue muy importante para generar confianza. También estuvieron Meraki y Lau acompañando y preparando a los niños. Eso les permitió trabajar con mucha más libertad y, sobre todo, sentirse seguros”, explicó.

Santamaría también recuerda que el juego permitió que los adultos se acercaran a la espontaneidad de los niños. Durante los ensayos, el elenco debía reaccionar a lo que sucedía, como si estuviera dentro de una situación imaginaria que, por unos instantes, se volvía real.

“Hay una palabra que hace que comience el juego. Nos dan indicaciones, escuchamos las reglas, pero lo vivimos con la intensidad de cuando tienes ocho años y crees que hay lava en el piso, tienes que saltarla y, si lo tocas, de verdad sientes que te quema”, contó.

El dolor convertido en belleza

Para Espinosa, la fuerza de la historia está también en la manera en que Diana enfrenta la incertidumbre y busca mantener a su familia unida. La actriz encontró en ese comportamiento un reto que iba más allá de representar fielmente a una persona real: se trataba de comprender cómo responde alguien cuando el miedo amenaza su vida cotidiana.

¿Cómo reacciona esta mamá cuando aparece el miedo de perder a su marido y tiene que encontrar la manera de mantener sola a su familia? Ella resuelve. No se queda en la cama llorando, deprimida y tapada con una cobija; se pone a hacer todo lo que puede para demostrar que puede salir adelante sola”, explicó.

La primera vez que la madre de Santamaría vio la película fue en una proyección privada junto al director y sus colaboradores. Aunque había acompañado el proceso, todavía no conocía el resultado final. Su reacción, recuerda Bruno, pasó de la sorpresa a cantar y bailar con las canciones que aparecían en pantalla.

Escena de Seis meses en el edificio rosa con azul.
Escena de Seis meses en el edificio rosa con azul.Cortesía de la producción

La segunda ocasión fue durante una función en Gante, Bélgica. Al terminar, madre e hijo se abrazaron y ella le dijo algo que el cineasta conserva como uno de los momentos más importantes de todo el proyecto.

“Mi mamá, que estaba sentada detrás de nosotros, se sumó al abrazo y comenzó a llorar. Dijo: ‘Es que no sé cómo transformaste tanto dolor en esta belleza’. Eso hizo que Jade y yo lloráramos muchísimo”, recordó “sentí que se cerró un proceso que había iniciado 30 años atrás”.

La ficción no borró las dudas de la memoria, pero si le dio una forma para compartirlas.