Eddy: lo bélico no va con su onda
El cantante visitó Grupo Imagen para platicarnos de su primer disco y la importancia de salir de Delicias, Chihuahua, también tierra de Ed Maverick

Desde pequeño, Eddy, una de las nuevas voces del regional mexicano, ya le entraba a la cantada: se montaba al karaoke con la familia y pidió desde muy temprano clases de batería; luego, cambió el ruido por la guitarra y ahí fue cuando decidió que su camino sería el de la música.
Hoy canta corridos, pero sólo de amor, de desamor y los que no pueden faltar en la fiesta. Ve con admiración a los grandes representantes del género como Junior H, Natanael Cano o Peso Pluma, pero sabe, y siempre supo, que su camino no son los corridos bélicos, esos que mencionan narcos o hablan del crimen organizado y la vida llena de lujos.
“Me gustan los corridos, me gusta escucharlos, pero no me gusta cantarlos porque siento que no van conmigo. Los disfruto como oyente, pero no siento que me queden. Además, siento que soy muy romántico y por eso me gusta cantarle al amor”, expresó a Excélsior.
Pero eso sí, siempre fue rebelde. Desde que salió de su natal Delicias, Chihuahua, donde escuchaba norteño y lo combinaba con el rock que reproducía su padre, hasta disfrutar de la potente voz de Ana Gabriel, seguía descubriendo la música mientras, a la par, pateaba una pelota. Pero cuando tuvo en sus manos la visa de turista, no pidió permiso.
“Llegué con mis papás y les dije que me iba a ir con Calle 24. Les avisé prácticamente de un día para otro. Me decían que no se podía, pero yo estaba decidido. Aun así, siempre me han apoyado y han entendido todo el proceso. Estoy muy agradecido con mis papás porque me apoyan muchísimo”, recordó.
Soltó, entre otras cosas, el sueño de ser futbolista y también el de terminar la escuela. No concluyó la preparatoria; iba de una a otra sin sentirse cómodo, pues el aula nunca fue lo suyo. Sólo asistía a las instituciones, porque había con quién aprender música; de hecho, en la preparatoria donde más duró lo corrieron por conducta, pero él seguía ahí porque tenía un grupo musical.
“Dejé de echarle ganas; si no estaba la música, me salía. Ya no sigo estudiando formalmente, estoy completamente enfocado en esto. No sólo soy artista: también soy productor y compositor. Si no estoy trabajando en una cosa, estoy en otra; siempre tengo que estar activo. Aquí descubrí que hay muchas oportunidades”, detalló.
Hoy tiene más de dos millones de oyentes mensuales en Spotify y, por ello, busca siempre mejorar su sonido. No se cierra a los corridos tumbados: ya cuenta con una colaboración en bolero (Ni todo el <3 Ni toda la $) con su paisano Ed Maverick. Le gusta experimentar, pero ya siente una responsabilidad.
“Hoy, con millones de escuchas y seguidores, siento cada vez más responsabilidad de sacar mejor música. Esa responsabilidad está en todo: en la letra, en la música y hasta en cómo se escucha el audio. Antes trabajaba con gente que me utilizaba bien, pero ahora busco trabajar con alguien que me utilice mejor. Una vez que subes el nivel, ya no puedes bajarlo. Es difícil, pero lo más importante es mantenerse enfocado en que todo salga bien y que las canciones suenen bien”, admitió.
Este año lanza su primer disco, pero sabe que cualquier artista hoy tiene que ser, al mismo tiempo, un empresario; saber manejar su carrera y, de forma paralela, encontrar otros negocios que a veces financien sus proyectos artísticos.
“Delicias, Chihuahua, es un lugar muy chiquito, como de 150 mil personas, pero me gusta mucho. Cada vez que regreso siento que me abraza, me hace sentir muy bien. Dentro de la música hay muchos negocios. Ya estando adentro hay varias maneras de existir y muchas oportunidades. Por eso siento que no tengo otra opción: no hay plan B, sólo hay plan A, y se acabó. Pero me gustaría entrar a los bienes raíces ahí en Delicias, explorar ese mercado algún día”, concluyó el cantante de Casi tú.
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