EDC 2026 enciende el Autódromo con luces, beats y una jungla electrónica sin límites
Ayer arrancó el festival con un festín electrónico digno de cualquier metrópoli del mundo, demostrando que México es una de las más grandes

Decenas de rayos de luz atraviesan seis círculos que cuelgan de un techo cubierto de follaje sintético. No se trata de los aros olímpicos, sino de media docena que desciende de uno de los extremos del Bionic Jungle, uno de los escenarios del EDC, que ayer tuvo su primera jornada de tres.
Del otro lado otros seis círculos se abren pase entre las hojas verdes y brillan al compás de los beats de KinAhau.
A pesar de ser una jungla no hay animales ni siquiera se asoman los tan de moda therian. Son humanos que se funden con la música sin siquiera sacar sus celulares para inmortalizar el momento y quizá que quede grabado en la piel y la mente.
En contraste, en el jardín del Neon Garden, otro de los escenarios, hay glandes globos que asemejan a crisálidas a punto de abrirse.
En el EDC 2026, no hay nada a la improvisación, todo está calculado para atrapar la atención de sus visitantes que caminan en manada o en solitario siguiendo las vibraciones del suelo.
La bienvenida oficial vino minutos antes de las ocho de la noche en el escenario principal Kinetic Field con un set de cuatro minutos que incluyó no sólo fuegos artificiales que sobrevolaban el gran búho de ojos grandes que centrado en la tarima, sino un remix que incluyó a Adagio de Tiesto o clásicos ochenteros y noventeros como Rithym of The Night.

No sólo los cuarentones saltaron con sus notas, sino también millennials y uno que otro centenial que deambulaba por ahí. Incluso había niños de tres - cuatro años con alas de mariposas que bailaban contagiados por la música y el aplauso de los adultos que los custodiaban, aunque el humo del cigarro y la canabis se asomara por ahí.
Y así como nada está a la improvisación, tampoco lo estuvieron los ofnis musculosos apenas con un pequeño short y camiseta con tirantes, un ajolote bailando por ahí y un par de furros que también aparecieron.
Arlequines, chicas con bras para mitigar el calor, gente en pijama, con ofnis iguales, transparencias sobre una tanga para ellas, ellos y elles y las infaltables capas multicolores.
Activaciones de marcas con filas interminables, mujeres vestidas como hadas encerradas en jaulas al más puro estilo de los 60 en el Daisy Fields y hasta espacios dedicados para hacer composta.
El circuitGROUNDS fue una de las nuevas apuestas del EDC con un escenario totalmente renovado con más de 20 pantallas de distintos tamaños, donde estuvo CamelPhat y Chris Lake.
A diferencia de la mayoría de los espacios, el Dos Equis STAGE no contaba con buena acústica y eso que es de los más concurridos y en el que echaron el beat y el compás 3BallMty y The Wookies.
Tres bananas brincan con el punchis punchis, dirían los baby boomers, de Kai Wachi que suena en el wasteLAND, que se cruzan con una Pikachu que corre con rapidez como si quisiera alcanzar algo. La escena parece una reta de Street Fighter, pero hasta comparten un par de pasos que hace un cuarteto perfecto de amarillos.

En el mismo escenario llega la virtuosa Jessica Audiffred, quien llevó su música más allá del wasteLAND que tenía más de 10 columnas que se erigían inclinadas con pantallas en ellas.
“¡Qué paso, qué pasó! ¿Están listos o qué pedo?”, aventó sin reparo la mexicana
Audiffred en el arranque de su intervención y quien más tarde invitó a un moship para toda la banda, haciendo que la cosa ardiera.
Conforme pasaba la noche, pese al calor, llegaba la frescura. Pero eso no fue motivo para que los torsos de los topless, solo los masculinos, no se taparan.

Por desgracia no faltó el malacopa que apenas podía con su alma y que era arrastrado por sus compas o el que de plano yacía sobre el pasto a un costado de un árbol. Ojalá haya llegado bien a casa.
Los que se daban un respiro de los escenarios optaron por subirse a los juegos mecánicos que había en la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez y que hicieron tener una mejor perspectiva de la escena.
Como si se viera, en su debida proporción, a Las Vegas desde el firmamento y miles de hormigas deambulando por ahí. Así llegaron Massano y Above & Beyond.
Bugas, gays, circuiteros, furros, chakas, buchonas, chavorrucos, centenials, jochis y machukis, cualquier etiqueta o identidad es bienvenida a la mayor concentración de música electrónica en México, el Electric Daisy Carnival, en su primer día de actividades.
cva*
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