Teatro documental: la escena como memoria, denuncia y resistencia

Basado en hechos reales, con investigación, testimonios, documentos y creación desde la entraña de sus historias, esta forma de hacer teatro se convierte en un discurso necesario acerca de lo que pasa en nuestro mundo, en nuestras calles. Para incomodar, hacerse preguntas y no olvidar

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Foto: Cortesía Incidente Teatro y Foro Shakespeare.

Antígona González ha perdido a su hermano menor, como la Antígona de Sófocles, y le busca para darle sepultura, enfrentándose a las amenazas, el miedo y los prejuicios sociales, la división familiar y la impotencia. Este hermano perdido puede, presuntamente, haber sido reclutado por el crimen. Lo medular es que nunca volvió y ella se rehúsa a olvidar, ya que el recuerdo asegura la permanencia y el olvido nos desvanece”.

Ésta es la sinopsis de Antígona González, la obra que protagonizó recientemente Marina de Tavira en el Teatro El Milagro y que lleva a Colombia y España en los próximos días.

Sin embargo, la premisa no suena a simple ficción. De hecho, si no supiéramos que se trata de un trabajo escénico, quizá la colocaríamos en el noticiero de la noche para hablar acerca de uno de los tantos casos no resueltos de desaparecidos en México y de familiares que los buscan.

Y es que el teatro no sólo es mero entretenimiento que nos hace reír, bailar y hasta llorar con sus ficciones. También es, y quizá en mayor medida, un reflejo concreto de lo que somos como seres humanos, de nuestras emociones, sí, pero también de la verdad que sí ocurre en nuestras calles, en el mundo que habitamos, y cuyas historias buscan llegar a más ojos y sensibilizar más corazones al verse representadas en el “en vivo” del escenario.

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Fotos: Cortesía Incidente Teatro y Foro Shakespeare.Moma Treviño

El teatro documental acude entonces a hechos reales, documentos, testimonios, entrevistas, archivos, datos precisos y relatos de quienes lo vivieron e, incluso, a sus protagonistas, quienes, en algunos casos, representan su propia historia. Se hace entonces un lazo del teatro y el periodismo, del teatro y lo real, de priorizar la memoria colectiva y la denuncia; de no olvidar.

UNA BÚSQUEDA INTERMINABLE

Tal y como lo reflexiona Marina de Tavira en el portal de Contemporánea Condeduque, de Madrid —donde se presentará del 12 al 14 de febrero—, esta Antígona “es hoy la Antígona de la desaparición forzada, la voz de las que buscan un cuerpo al que enterrar para poder al fin llorar”, un “horror que clama por ser dicho una y otra vez”.

Justo lo es. El texto de Sara Uribe tiene entre sus bases la investigación publicada en el libro San Fernando, última parada: Viaje al crimen autorizado en Tamaulipas, de Marcela Turati, que aborda lo sucedido en 2011, cuando se descubrieron tumbas clandestinas y restos de, por lo menos, 193 personas.

Para la nominada al Oscar, el teatro puede atender muchas aristas, desde luego, pero en este caso, lo que busca es transformar realidades. Así lo dijo a Excélsior.

Siempre he tenido la convicción de que el teatro, aunque sea a nivel de muy corto alcance, sí puede transformar realidades y, sobre todo, mover conciencia. Es un texto que tenía en mi mente desde hace diez años, cuando lo leí.

Desde entonces dije: ‘Yo quiero hacer esto’, pero no había encontrado el valor, empezando porque hay una complejidad de que... no es exactamente una obra de teatro, sino es documental, porque está llena de testimonios reales de personas, pero tampoco tiene una estructura convencional.

Este trabajo nace de una urgencia de hablar de algo que para nosotros, como equipo, se muestra como uno de los horrores más terribles a los que se puede enfrentar una persona, una comunidad, una sociedad, un país, y que, además, es una crisis sistemática urgente en nuestro país. La obra habla concretamente de la tragedia de San Fernando, pero se puede extender a todas las personas que les toca vivir el horror de una guerra, pero también de la discriminación, de cuando borran a una persona. 
Esto es un grito de dolor compartido por lo que han tenido que pasar, y están pasando, muchas personas de nuestro país y de nuestro continente”, dijo De Tavira, quien busca llevar a nueva temporada en México esta obra y generar preguntas que se queden en quienes la observan, tal y como ha sucedido a lo largo de las funciones que ha otorgado.

HISTORIAS DE RECLUSIÓN Y LIBERTAD

Itari Marta, quien está a cargo del Foro Shakespeare, también está interesada en que sean representadas historias de teatro documental. Es así que configuró Reincidencia Teatral, ciclo penitenciario para un público sospechoso, con temas como el encierro, la violencia, la memoria y la reinvención. Este trabajo da continuidad al que durante 16 años hizo la actriz y directora en su proyecto de teatro penitenciario, hoy en pausa.

Desde su punto de vista, la importancia de llevar a escena estas historias tiene que ver, de manera directa, con el momento histórico que vivimos, donde “el arte es lo que nos va a recordar que no somos máquinas, que somos personas”. Esto compartió en entrevista.

Sé que suena muy obvio que, pues, somos personas, claro, somos humanos, pero la verdad es que no creo que tengamos que darlo por hecho y menos ahora. Hay muchas personas que podríamos hablar sobre si el arte o la cultura tienen que servir para algo y yo creo que sí, porque si no, exactamente como qué es eso, ¿no?

¿El arte es un adorno, es un despliegue de 25 movimientos de lucimiento personal o exactamente cuál es su utilidad además de adornar? Siempre he pensado que el arte, la cultura, tiene una función dentro de la sociedad y es, insisto, recordarnos que somos humanos.

Yo estuve 16 años dentro de una cárcel trabajando con teatro, ficción, documental, porque a mí me gusta ese límite entre contar una historia real y ponerle ficción encima, me gusta ese ejercicio. Sin embargo, siento que hay otros ejercicios que son mucho más enfocados a la realidad y me parece admirable y necesario. Para mí es importante que el Foro Shakespeare, que mi trabajo personal y que el de El 77, incluido, sigan tocando esas fibras y poniendo el dedo en el renglón”, destacó Itari Marta.

Fue entonces que se dio a la tarea de buscar obras que pudieran ser parte del ciclo, donde se hablara de la prisión, la libertad y la violencia que atravesamos en el país y el mundo, porque “finalmente lo que le pasa a un país es también reflejo de lo que le pasa a muchos otros”. Así fueron elegidas obras como Proyectiles: Dispositivo de Reinvención Social, Expediente Durango: bitácora de viaje y Fueradentro, ésta última por estrenarse el 2 de febrero en el Foro Shakespeare.

ANTES Y DESPUÉS DEL ENCIERRO

Fueradentro es una obra de teatro documental que narra la historia real de una pareja de mujeres que se conocen en prisión, se enamoran y enfrentan juntas la salida a la libertad. Una pieza íntima y contundente sobre la vida después del encierro, la reconstrucción de los vínculos y la supervivencia emocional.

Una de sus protagonistas, en la vida real y en escena, Maye Moreno —quien también escribió y dirige—, detalló su interés por relatar su propia historia.

Creo que a mí como escritora (el teatro documental) me ayuda mucho a reconocer y a comprender el mundo en el que vivo. Es por eso que la escritura que sale de la vida misma, tiene una fuerza especial, ya que nos toca personalmente a cada uno, tanto al público como al que lo crea.

(Fueradentro) es un proyecto muy orgánico que, precisamente, nace de nuestras propias vivencias. Yo conocí a mi pareja Natacha Lopvet, que también es actriz en la obra y se encarga de la producción de la misma. Yo la conocí en prisión hace ya cerca de 18 años y empezamos a hacer teatro juntas adentro. Ahí descubrimos el poder del teatro penitenciario, el poder de representar la vida propia en un escenario para poder trascender lo que estábamos viviendo, que no era nada fácil en ese momento.

A mitad de este viaje que hicimos juntas en el interior de la prisión, surge la idea de este Fueradentro, de lo que significa estar fuera, de lo que significa estar dentro: este concepto de libertad que estábamos viviendo y no viviendo, porque adentro encontramos libertades que no teníamos afuera y viceversa”, expresó Moreno.

La hoy actriz dijo que, cuando recobraron ambas la libertad, se encontraron con restricciones y libertades que no sabían que existían.

Su historia despeja ese estigma de “los de afuera”, que pensarían que ese “adentro” es áspero, oscuro y en el que, quizá, es imposible encontrar el amor.

Cuando uno llega a este lugar y lo pierde todo, uno queda como en carne viva y todas las emociones, todos los sentimientos, están más a flor de piel. Yo llegué a la cárcel en el año 2006 y salí en el 2022. Estuve 16 años. Inicialmente me habían dado una sentencia de 28 años, pero posteriormente, en el amparo, la bajaron a seis. Entonces pude salir, pero ya había pasado 16 años adentro.

Cuando yo salgo de la cárcel, Natacha salió cinco años antes que yo y cuando yo salgo en el 2022, pues me enfrento a la ciudad, me reencuentro con la vida que dejé y ya está totalmente cambiada. Es por eso que surge la necesidad de escribir esta obra, y examinar este afuera y este adentro que estaban revolucionando mi vida en ese momento y la de Natacha también.

Cuando uno recupera la libertad, esa libertad como que no nos queda, como que es muy pequeña, es una ropa que no le queda bien a uno y es entonces cuando se da uno cuenta de la naturaleza verdadera de la libertad”, afirmó.

Itari Marta reiteró que el título del ciclo, Reincidencia teatral…, habla mucho de su trabajo penitenciario, de “reincidir” en él.

Soy una delincuente intelectual. Soy una delincuente también del corazón. Me gusta pensar que mi manera de decirle al mundo ciertas cosas es cometiendo el delito de dedicarme a hablar de esos temas. Me ha sucedido que mucha gente me dice: ‘bueno, ¿para qué haces eso? Una actriz debería estar haciendo telenovelas’. Entonces hoy me siento orgullosa de poder darle una voz y un escenario a estas producciones.

El año pasado tuvimos la producción de Fueradentro y ahora que estuvimos de vacaciones vi un post de una persona que hablaba de lo peor del teatro del año pasado y estaba esa obra. Me pareció súper interesante, súper simbólico, porque, claro, no son dos mujeres que hacen virtuoso su trabajo, no es que sea perfecto y no es que el resultado sea una obra de movimientos precisos, limpios. Son obras que, más que colocar el acento en el virtuosísimo técnico o académico, están llenas de contenido, de historias que me parece que vale la pena ser contadas, de historias que ponen el hincapié más en la emoción, en la experiencia de vida, que en querer ganarse un premio”, añadió Itari.

Y es que el teatro documental no siempre es fácil de ver. Es incómodo, es inquietante, está lleno de cuestionamientos, a veces sin respuesta, y más que dejar una sensación de tranquilidad o felicidad, busca sembrar ese contacto con la vida que no siempre es fácil, que no siempre tiene finales felices, sino que expone una mirada latente de lo que sí pasa, o pasó, justo afuera, justo a la salida del teatro, bajo ese mismo aire del espectador.

LA VIOLENCIA QUE ATRAVIESA

Proyectiles: Dispositivo de reinvención social fue un unipersonal que formó parte de lo que presenta el Foro Shakespeare, Reincidencia Teatral, ciclo penitenciario para un público sospechoso. Acerca de este trabajo, que aborda la violencia del crimen organizado en Ciudad Obregón, Sonora, Kevin Ley (actor, autor y director), entrelazó historias de adolescentes en cautiverio y la suya propia.

Es una obra que nace a partir de un hecho violento. En 2023 asesinan a un primo. Él estaba jugando en unas maquinitas tragamonedas en una bicicleta a las 23:00 horas y le dieron cinco balazos y ya nunca se capturó al asesino. Luego de ese dolor, con el tiempo lo fui transformando de la única forma que sé hacer las cosas que es haciendo teatro. Quería investigar la relación entre víctimas y víctimas colaterales, como qué es lo que queda después de que se detona una bala. ¿Cómo impacta a las vidas?

Soy de Ciudad Obregón, Sonora, y durante los últimos diez años el estado está en el ranking de las diez ciudades más violentas del mundo. Entre tres y cuatro personas son asesinadas de forma violenta en mi ciudad. Investigando me di cuenta que creo que el 80 o 90% de las personas en Obregón tienen alguna relación con alguien que ya ha sido víctima de algún hecho violento. Entonces, ¿de qué forma estamos atravesados por la violencia?”, dijo.

Kevin se dio a la tarea de investigar quién ejercía la violencia, cómo y por qué y acudió a la cárcel de menores a conocer las historias de los internos. Durante tres meses dio un laboratorio de creación escénica, un intercambio, clases de teatro y los jóvenes le relataron sus propias historias.

Yo les conté mi historia y ellos me contaron sus historias y me di cuenta que había muchísimas más similitudes que diferencias. Eso era lo que quería contar. La obra transcurre con ciertas preguntas como cuál es tu miedo más grande, tu sueño más grande y tu proyecto de vida. Había investigado a la víctima, mi primo, y me faltaba la última parte del círculo, los victimarios y descubrí que también son víctimas de su contexto”, reveló.

Su obra, cuestiona y propone: “Es una obra sobre cómo las cárceles no reinsertan y que no tenemos un modelo adecuado para que estas personas que han sido víctimas de su contexto se reinserten. Mi propuesta es reinventarnos. Siempre podemos cambiar”, apuntó a Excélsior.

En su cuenta de Instagram, Prototipo Teatro: laboratorio de creación escénica, donde se expone parte de su trabajo, también afirma su enfoque: “La escena como un proceso de creación que no finaliza, en transformación, evolución y cambio”.

—De la Redacción

VUELOS NOCTURNOS

Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo también es una pieza documental acerca de Alicia de los Ríos Merino, quien era una joven que estudiaba ingeniería y se convirtió en militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, organización guerrillera que buscaba una revolución armada en México. Cinco años después fue detenida y desparecida en los llamados Vuelos de la muerte, que formaron parte de la llamada Guerra Sucia en México, en los años 70 del siglo pasado. Con la actuación de Alicia de los Ríos, hija de la activista que desapareció hace casi medio siglo, se presenta esta obra en el Foro la Gruta del Centro Cultural Helénico. Expresiones de Excélsior publicó al respecto.

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Fotos: Cortesía Incidente Teatro y Foro Shakespeare.

DE LAS OBRAS EN TEMPORADA

* Antígona González se presentó en Hay Festival, en Cartagena de Indias, en Colombia, el 30 de enero en el Teatro Adolfo Mejía, y partirá al Contemporánea Condeduque, en Madrid, España, donde dará funciones del 12 al 14 de febrero. Busca nueva temporada en CDMX.

*Fueradentro se presentará desde el 2 de febrero en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare, los lunes de febrero, a las 20:30 horas.

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Fotos: Cortesía Incidente Teatro y Foro Shakespeare.

LA VIOLENCIA QUE ATRAVIESA

Proyectiles: Dispositivo de reinvención social fue un unipersonal que formó parte de lo que presenta el Foro Shakespeare, Reincidencia Teatral, ciclo penitenciario para un público sospechoso. Acerca de este trabajo, que aborda la violencia del crimen organizado en Ciudad Obregón, Sonora, Kevin Ley (actor, autor y director), entrelazó historias de adolescentes en cautiverio y la suya propia.

Es una obra que nace a partir de un hecho violento. En 2023 asesinan a un primo. Él estaba jugando en unas maquinitas tragamonedas en una bicicleta a las 23:00 horas y le dieron cinco balazos y ya nunca se capturó al asesino. Luego de ese dolor, con el tiempo lo fui transformando de la única forma que sé hacer las cosas que es haciendo teatro. Quería investigar la relación entre víctimas y víctimas colaterales, como qué es lo que queda después de que se detona una bala. ¿Cómo impacta a las vidas?

Soy de Ciudad Obregón, Sonora, y durante los últimos diez años el estado está en el ranking de las diez ciudades más violentas del mundo. Entre tres y cuatro personas son asesinadas de forma violenta en mi ciudad. Investigando me di cuenta que creo que el 80 o 90% de las personas en Obregón tienen alguna relación con alguien que ya ha sido víctima de algún hecho violento. Entonces, ¿de qué forma estamos atravesados por la violencia?”, dijo.

Kevin se dio a la tarea de investigar quién ejercía la violencia, cómo y por qué y acudió a la cárcel de menores a conocer las historias de los internos. Durante tres meses dio un laboratorio de creación escénica, un intercambio, clases de teatro y los jóvenes le relataron sus propias historias.

Yo les conté mi historia y ellos me contaron sus historias y me di cuenta que había muchísimas más similitudes que diferencias. Eso era lo que quería contar. La obra transcurre con ciertas preguntas como cuál es tu miedo más grande, tu sueño más grande y tu proyecto de vida. Había investigado a la víctima, mi primo, y me faltaba la última parte del círculo, los victimarios y descubrí que también son víctimas de su contexto”, reveló.

Su obra, cuestiona y propone: “Es una obra sobre cómo las cárceles no reinsertan y que no tenemos un modelo adecuado para que estas personas que han sido víctimas de su contexto se reinserten. Mi propuesta es reinventarnos. Siempre podemos cambiar”, apuntó a Excélsior.

En su cuenta de Instagram, Prototipo Teatro: laboratorio de creación escénica, donde se expone parte de su trabajo, también afirma su enfoque: “La escena como un proceso de creación que no finaliza, en transformación, evolución y cambio”.

—De la Redacción

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