Blackrooms: Sin salida

HORROR EN LA WEB

Con sólo 20 años, Kane Parsons fue fichado por la productora de culto A24 y el cineasta James Wan para llevar su universo de YouTube al cine con su ópera prima, ya en cartelera

¿Qué clasificación tendrá la película de Backrooms?
¿Qué clasificación tendrá la película de Backrooms?Especial

A sus 17 años, Kane Parsons se encerraba en su cuarto, tomaba su computadora, renderizaba videos por diversión y los subía a internet. Uno de estos trabajos, de poco más de nueve minutos, titulado The Backrooms (Found Footage) y que para él era un experimento de exploración visual, se convirtió en 2022 en un fenómeno viral de proporciones desmesuradas que acumuló millones de vistas en pocos días y fundó una nueva mitología del horror moderno.

Hoy, con apenas 20 años, Parsons ya no está solo frente a su monitor, pues gracias al ruido que generó y a la base de fans que cosechó, fue fichado por la productora de culto A24 y el rey Midas del terror contemporáneo, James Wan, para que dejara su cuarto y transformara ese corto en una película que lleva por nombre Backrooms: Sin salida y que es protagonizada por Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve.

No quiero dar una respuesta que suene a menos, pero desde mi perspectiva, ha sido un crecimiento constante desde aquel primer corto. Tuve la suerte de que llamara la atención de ciertas personas, siendo James Wan una de ellas, y empezamos a desarrollar una versión de cómo se vería una película basada en el mundo de la serie de YouTube que estaba construyendo”, contó Kane Parsons en entrevista con Excélsior sobre el salto que dio de internet al cine.

Para las nuevas generaciones, Parsons no es sólo un cineasta, es un referente de que los canales de distribución tradicionales ya no son la única llave de entrada a la industria. Sus fans, contados por millones, devoran cada uno de sus cortos porque entienden el lenguaje de las creepypastas (relatos cortos de terror nacidos en foros de internet) y los espacios liminales. Sin embargo, dar el salto al cine formal implicaba salir de la zona de confort de YouTube, una plataforma que él mismo define como su colchón emocional.

YouTube es como una red de seguridad, donde sabemos que podemos desarrollar la historia y que funciona. El énfasis siempre ha estado en el aspecto de la narración de historias, que es la posición más afortunada en la que podrías estar en un campo creativo”, apuntó durante la entrevista en el marco de la Comic Culture Experience México (CCXPMX 2026), en abril.

El verdadero choque cultural para el joven director Gen Z no estuvo en la composición visual o en las cámaras profesionales que tuvo a su disposición, sino en el factor humano. Acostumbrado a trabajar en solitario, de pronto se vio al mando de un equipo, lidiando con productores y con los vaivenes de la industria.

Cuando estoy en YouTube, el trabajo que hago es en solitario. Ahora el componente humano es, sin duda, el gran cambio. Mentiría si dijera que no hubo una curva de aprendizaje en eso, pero una vez que entramos en producción, cuando ya llevábamos una semana y todo funcionaba como una máquina bien aceitada, se volvió algo natural”, confesó el joven veinteañero.

La trama de Backrooms: Sin salida se centra en Clark (Chiwetel Ejiofor), paciente psicológico de la doctora Mary (Renate Reinsve), que trabaja en una mueblería. Un día descubre en el sótano una entrada que le lleva a otra dimensión y su terapeuta irá en su búsqueda, enfrentándose a

seres terroríficos.

Con respecto a cómo fue dirigir a dos nominados al Oscar como el británico Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) y la noruega Renate Reinsve (Valor sentimental), actores que le doblan la edad, Kane Parsons contó.

“Ambos estaban muy emocionados por las ideas que se manejan en la película. Sentían el concepto profundamente de la manera en que sus personajes lo necesitaban. Además, ambos son profesionales, así que cada día en el set hacían mi trabajo muy fácil”, apuntó Parsons.

Uno de los mayores logros de esta producción de A24 fue la apuesta por lo tangible. En una era saturada de efectos digitales por computadora, el director insistió en materializar las pesadillas de internet de forma real. Construyeron alrededor de 2 mil 800 metros cuadrados de escenarios físicos en varios estudios para recrear el perturbador entramado de paredes amarillentas y luces parpadeantes de Backrooms: Sin salida.

“Podías caminar por esa zona, dar un giro de 360 grados y sentir que estabas dentro. La inmersión nunca se rompía”, relató con entusiasmo, destacando que este hiperrealismo fue la clave para que sus actores vivieran el terror de manera auténtica.

Al escudriñar en su mente para entender de dónde brota esta fascinación por los laberintos y los entornos alienígenas, Kane Parsons dio una declaración onírica, desnudando el motor que mueve sus historias.

Suelo tener muchos sueños en los que estoy explorando un lugar y me despierto deseando volver a dormir para seguir examinándolo. Esa idea tan simple de la exploración pura de un entorno que es casi humano pero ligeramente alienígena es algo inherente al proyecto”, remató.

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