Beetlejuice, el musical, una obra para personas extrañas, inusuales y con el corazón... seco
Excélsior platicó con los actores Ryan Stajmiger y Leianna Weaver a propósito de los últimos días de representación de Beetlejuice, el musical, en el Centro Cultural I

En la década de los 50 y 60 se gestaron obras de teatro que se convirtieron en clásicos del arte escénico, al punto de llegar al cine. Tras más de medio siglo, la cultura pop ha cambiado y es ahora el teatro el que adopta las historias cinematográficas y les da su propia personalidad en el entablado. Ejemplos hay muchos, pero el más reciente que ha llegado a México desde Broadway es Beetlejuice, el musical, el cual se inspira completamente en la cinta de 1988 de Tim Burton.
“Creo que la cultura popular ha cambiado un poco. Antes, los musicales representaban la máxima expresión del espectáculo dentro de la cultura popular; de hecho, surgieron incluso antes de que el cine se consolidara como un fenómeno masivo. Por eso, cuando el cine empezó a ganar fuerza, los musicales fueron una fuente natural: ya contaban con historias y elementos que el público adoraba, así que sólo había que trasladarlos a la pantalla para que la gente los disfrutara.
“Hoy en día, lo que realmente marca el espíritu de la época —lo que todo el mundo conoce y adora— son las grandes películas taquilleras. Por eso, ahora es posible tomar esa esencia y convertirla en un musical para una nueva audiencia”, compartió con Excélsior Ryan Stajmiger, quien da vida a Beetlejuice en la puesta en escena.
“Además, el público está dispuesto a pagar por algo que le resulta familiar; conocen a los personajes y, aunque la historia pueda variar, hay una cierta sensación de seguridad al acercarse a algo que ya se conoce”, agregó Leianna Weaver, actriz que interpreta a Lydia.

En 1988, Tim Burton imaginó un mundo enloquecido, terrorífico y divertido en donde Michael Keaton y Winona Ryder hicieron que sus personajes se convirtieran en parte de la cultura popular. Y eso mismo es lo que Stajmiger y Weaver hacen en esta puesta en escena que permanecerá en cartelera hasta el próximo domingo.
¡Es una locura!; hasta los detalles más absurdos existen, como el arte de mal gusto o la escultura que tiene Delia en la casa. Es como decir: ‘¡Vaya, estoy dentro de este mundo!’. No estamos exactamente en la película, pero es como si estuviéramos en la casa, tal cual. Es algo increíble. A veces, cuando me toca hacer la parte de El Dorado, pienso: ‘¡Guau, esto es realmente icónico!’.
Definitivamente hay guiños a Michael Keaton en la forma en que digo algunas frases... bueno, quizás esto sea un spoiler, pero a veces pienso: ‘¡Vaya, eso ha sido muy al estilo de Keaton!’. Incluso hay un momento en el que estoy a punto de apuñalar a alguien en el espectáculo, y recuerdo que Michael Keaton, como Batman en la película de Tim Burton, dice: ‘¿Quieres volverte loco? ¡Pues volvámonos locos!’. Así que le digo eso a uno de los personajes en la obra”, dijo el actor estadunidense que creció en Milwaukee, Wisconsin.
Por su parte, Leianna confesó que su Lydia es un poco diferente a la de Winona, que si bien mantiene algunas cosas, tuvo la oportunidad de darle su propia personalidad.
“En el musical es bastante distinta a la Lydia de la película. Aun así, hay frases icónicas, como la de ‘la habitación oscura’ y ‘extraña e inusual’. Yo misma soy alguien extraña e inusual; en el musical, el personaje es un poco más vivaz que en la película, así que me inspiro mucho en la sequedad de Winona Ryder. Creo que Lydia es, en esencia, una persona muy seca. Por otro lado, hay elementos que deben ser distintos para que la obra funcione sobre el escenario”, explicó la actriz.

A lo largo de nueve días (del 10 al 18 de octubre), el elenco de Beetlejuice, el musical llevará la historia del bioexorcista al público mexicano amante del teatro, ya que forma parte de la iniciativa de Broadway de llevar sus obras por el mundo.
Y si bien no tendrán oportunidad de estar en la Ciudad de México durante la celebración del Día de Muertos, el elenco se ha dado a la tarea de conocer algunos de los lugares más representativos, como las pirámides de Teotihuacan y el centro de Coyoacán.