Andrea Bocelli en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026: por qué su actuación marcó la inauguración
El tenor italiano volvió a un escenario olímpico con una interpretación que conectó historia con emoción y esperanza.

Cuando Andrea Bocelli apareció en el Estadio San Siro de Milán, la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 cambió de ritmo. Bajo un ambiente con miles de asistentes en silencio, el tenor italiano interpretó “Nessun dorma”, la emblemática aria de Turandot de Giacomo Puccini.
El aplauso que siguió fue largo. No era solo una ovación al canto impecable de Bocelli, sino al significado de su presencia al conectar a todo el mundo a través de una de sus voces más importantes.
Más que ópera: un artista que une mundos
Andrea Bocelli no es únicamente un tenor. A lo largo de su carrera ha logrado algo poco común, el unir puentes entre la música clásica y la cultura popular. Con 67 años, su trayectoria incluye colaboraciones con estrellas del pop, presentaciones en eventos históricos y millones de discos vendidos en todo el mundo.
Durante la ceremonia, Bocelli no se limitó a una sola pieza. También interpretó fragmentos de algunas de sus canciones más reconocidas, como “Time to Say Goodbye”, “The Prayer” y “Because We Believe”, todas perfectamente alineadas con el tema central de la inauguración: la armonía.
Un regreso olímpico cargado de simbolismo
Esta fue la segunda vez que Andrea Bocelli participa en unos Juegos Olímpicos de Invierno, tras su aparición en Turín 2006. Sin embargo, su regreso en Milano-Cortina 2026 tuvo un peso emocional mucho mayor.
Milán es una ciudad profundamente ligada a uno de los momentos más icónicos de su carrera reciente. En 2020, en pleno confinamiento por la pandemia de COVID-19, Bocelli ofreció un concierto en solitario dentro del Duomo de Milán. Aquella presentación, titulada “Música para la Esperanza”, fue transmitida en vivo a un mundo paralizado.
Las imágenes de una ciudad vacía y una voz resonando en la catedral se convirtieron en un símbolo global de resistencia, sanación y fe colectiva. Verlo ahora, seis años después, inaugurando unos Juegos Olímpicos en esa misma ciudad, fue leído por muchos como un cierre emocional.
Una ceremonia donde la música fue protagonista
La actuación de Bocelli fue uno de los puntos más altos de una noche diseñada para emocionar. Mariah Carey sorprendió al público al interpretar “Volare” completamente en italiano, marcando la primera vez que canta en ese idioma en un evento de esta magnitud. Vestida de blanco y plata, la diva estadounidense fue ovacionada por su respeto a la cultura local y su impecable interpretación.
Por su parte, Laura Pausini protagonizó uno de los momentos más elegantes de la velada al rendir un homenaje a Giorgio Armani, vistiendo un diseño del icónico modista italiano mientras interpretaba el Himno Nacional de Italia. Su actuación fue profundamente simbólica, reforzando el orgullo cultural del país anfitrión.
Por qué la actuación de Bocelli definió la inauguración
En una inauguración llena de tecnología, efectos visuales y estrellas internacionales, Andrea Bocelli representó algo distinto con la emoción pura. Su voz no necesitó efectos especiales ni coreografías complejas. Bastó su presencia para recordar que el olimpismo también trata de humanidad.
AAAT*
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