Acuario Inbursa, guardería para bebés pingüino

El recinto se engalana con cuatro pingüinos recién nacidos en resguardo, a los que Excélsior pudo ver de cerca con sus cuidadores

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Los visitantes del Acuario Inbursa pueden admirar a cuatro pingüinos gentoo recién nacidos que conforman la segunda generación bajo su cuidado.ALEJANDRO AGUILAR

Cuatro pingüinos recién nacidos engalanan el Acuario Inbursa. Nacieron en noviembre pasado y son cuidados por sus padres y también por personal capacitado del recinto en apuesta por la conservación de especies.

Excélsior tuvo acceso al área donde estos bebés, de la especie Psygoscelis papua o pingüino gentoo, son medidos y pesados para verificar el proceso de su crecimiento.

“Existen 18 especies de pingüinos en el mundo y éste es el tercer pingüino más grande del mundo y el más veloz de todos. Hoy hicimos una auscultación, revisamos signos vitales, principalmente frecuencia cardíaca y frecuencia respiratoria. Lo hicimos con cuatro ejemplares nacidos aquí.

“El ejemplar más grande es hijo de Alex, la primera pingüina que nació bajo cuidado humano aquí en la Ciudad de México y que sería nuestra segunda generación de pingüinos nacidos aquí en este acuario”, destacó Pablo Rojas, médico veterinario responsable del área de pingüinos en el Acuario Inbursa.

El especialista explicó que los pingüinos alcanzan la madurez sexual en las hembras, de los 3 a 4 años, y los machos, de 2 a 3 años. Una vez entran en etapa reproductiva, hay un cortejo en el cual se forman las parejas y esto se ha dado en el resguardo del Acuario, donde los pingüinos fabrican su nido y eligen a su pareja.

Su temporada de reproducción en un habitar natural es en primavera verano, pero en cautiverio se da en septiembre y acaba a finales o principios de año.

Las hembras colocan de dos a tres huevos que incuban de 36 a 44 días, mientras que la eclosión (salir del cascarón) les toma hasta 48 horas.

El veterinario agregó que los cuatro ejemplares bebés eclosionaron por su cuenta, pero que si tienen dificultades les ofrecen un poco de apoyo, pero no es lo ideal.

Una vez que eclosionan, tiene de 10 a 12 horas para consumir su primer alimento.

“El pingüinito va a alzar su cabecita y los papás le van a regurgitar la comida directamente sobre el pico de la cría. Las alimentaciones son aproximadamente cada dos horas cuando son recién eclosionados. Una vez que van creciendo, las tomas son un poco más espaciadas, de tres a cuatro horas, como lo que ahorita vemos.

“Si los padres no brindan estas alimentaciones o no son exitosas, es decir, que solamente hacen el movimiento de regurgitar, pero en realidad no le están regurgitando, los apoyamos con una alimentación asistida con una fórmula que hacemos aquí en el Acuario, la cual lleva pescado y vitaminas y así”, añadió.

Pablo Rojas destacó que el objetivo principal de la reproducción y resguardo de esta especie en la Ciudad de México es la educación y la preservación de las especies, pues la aceleración del calentamiento global y la contaminación están destruyendo sus hábitats.

Aunque no es una especie en peligro de extinción, sí está en un estado vulnerable, justo por el cambio climático que afecta a sus zonas geográficas naturales en las que viven.

¿Y ANTE UN TEMBLOR?

Tras el sismo de 6.5 grados que se registró ayer en la CDMX, los pingüinos como los recién nacidos en el Acuario Inbursa no expresaron ningún tipo de estrés.

“Ahora que tuvimos un sismo, no detectamos comportamientos anormales en la especie, es como si en realidad no lo hubieran detectado. La zona en la que se encuentran está con una infraestructura ideal. No los podríamos sacar como para decir que es más seguro. Al contrario, lo más seguro es que ellos se queden en su recinto, ya que allí tienen las condiciones medioambientales y de infraestructura para protegerlos.

Precisó que, si los ejemplares fueran sacados, estarían vulnerables al ambiente afuera.

“Si en algún momento llegáramos a sacarlos de allí, tendríamos que sanitizar todo, ya que dentro de su recinto, además de las temperaturas idóneas que necesitan, también hay filtros que nos ayudan a la recirculación del aire.

“En su zona geográfica natural no hay ciertos patógenos que hay aquí en el ambiente, por lo que ellos serían súper susceptibles y los podrían enfermar. Entonces, siempre va a ser mucho más recomendable que se queden en su recinto”, añadió.

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