Venezuela: conoce el ritual que encendió a un equipo de época en el Clásico Mundial de Beisbol

El ritual de tambores impulsó a la escuadra venezolana a conquistar su primer Clásico Mundial de Beisbol al vencer a Estados Unidos en una final histórica

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A lo largo del torneo, los jugadores venezolanos bailaban al ritmo de los tambores antes de los partidos del torneo que terminaron por ganar ante Estados Unidos.MLB.com

Junto con la estampa de monarca del Clásico Mundial de Beisbol, Venezuela dejó otra imagen más pintoresca que ya tiene un espacio asegurado en la memoria colectiva de los amantes del deporte: un ritual cultural que marcó su camino.

Antes de cada juego, en la intimidad de la cueva, el equipo formaba un círculo. Mientras Eduard Bazardo golpeaba un tambor, los demás peloteros saltaban uno a uno al centro para bailar. Era el ritual de Tambores, una expresión afrovenezolana convertida en combustible emocional.

El ritual de Venezuela que conquistó el Clásico Mundial de Beisbol

“Eso que ven, así somos”, explicó el manager Omar López, al describir una práctica que refleja la esencia del país. “Así es nuestro beisbol. Así disfrutamos el juego”.

La escena se volvió habitual durante el torneo. Incluso en el loanDepot Park de Miami, el sonido de agrupaciones como Tambor Urbano acompañó a la selección en cada fase.

El lanzador Enmanuel de Jesús lo resumió con claridad: la música “nos llena de energía y nos pone listos para el partido”. Ese impulso emocional se tradujo en los diamantes, llegando hasta la final, en la que terminaron por imponerse a Estados Unidos 3-2 con una remontada en el último inning.

En el diamante, Venezuela respondió con autoridad. Llegó invicta en fase de grupos y superó cada ronda hasta alcanzar su primera final histórica. En el duelo decisivo, resistió el poder ofensivo de una selección estadunidense plagada de estrellas como Bryce Harper y Aaron Judge. Tras el empate en la octava entrada, apareció Eugenio Suárez con el batazo clave en la novena para sellar el triunfo.

El título no solo representa la primera corona mundial para el país, sino también una reivindicación de su identidad beisbolera.

El campeonato trasciende lo deportivo en un año que ha sido complicado para el país. Es una muestra de cómo la cultura, la alegría y la cohesión de grupo pueden convertirse en ventaja competitiva. 

En un torneo dominado históricamente por potencias, Venezuela rompió la barrera y se colocó en la élite del beisbol internacional.El tambor, el baile y la energía colectiva fueron parte del ADN de un equipo que hoy puede llamarse, sin discusión, campeón del mundo.