Tom Brady predica salud y vende pizza. La hipocresía que incendia las redes antes del Super Bowl LX

El legendario quarterback protagoniza un anuncio de Pizza Hut y desata críticas por contradecir el método TB12

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Brady es el rostro del nuevo comercial de Pizza Hut, la pizza oficial de la NFLEspecial

Tom Brady ya no necesita esperar al Super Bowl para dominar la conversación. Le basta con aparecer. A días del gran domingo, cuando las marcas adelantan sus comerciales para ganar oxígeno mediático, Pizza Hut lanzó su carta fuerte. Brady vestido con una playera negra como repartidor, caminando hacia una casa cualquiera, nostálgico por no gritar “hut, hut” en cada jugada. El remate es simple, casi infantil. Entrega la pizza en diferentes hogares hasta que una persona de la tercera edad lo taclea y pide rudeza innecesaria al quarterback. Fin del chiste. Inicio del problema.

En redes sociales, el anuncio no fue recibido por muchos como una broma simpática sino como una traición doctrinal. Porque Brady no es cualquier celebridad. Es el hombre que durante años se presentó como apóstol de la disciplina extrema, el rostro humano de una dieta sin placer y con reglas casi religiosas. Y ahora vende pizza. 

El Brady que nos educó

Durante dos décadas, Tom Brady no sólo ganó partidos. Educó, convenció, prácticamente evangelizó. El método TB12 no era un simple libro de entrenamiento, era una declaración de principios. Evitar carbohidratos refinados. Limitar la sal. Rehuir las grasas “malas”. Desconfiar incluso de un tomate por su potencial inflamatorio. Beber agua con electrolitos desde que amanece. Dormir, estirar, cuidar cada detalle como si el cuerpo fuera una inversión de alto riesgo.

Ese Brady nos hizo sentir culpables frente a una rebanada de pizza. Nos hizo creer que el éxito deportivo era una consecuencia directa del sacrificio cotidiano. Muchos padres compraron su libro, prepararon su famoso helado de aguacate, miraron con sospecha el azúcar y las papas fritas. Brady no sólo ganaba Super Bowls, también marcaba el estándar moral del alto rendimiento.

 Pizza Hut entra al campo de juego

Por eso el enojo. Pizza Hut no es una ensalada orgánica ni un batido antiinflamatorio. Es queso derretido, sodio sin complejos, combinaciones diseñadas para el antojo y no para la longevidad. Papas fritas con tocino y aderezo ranch. Pizzas cargadas de carne. Alitas empanizadas. Productos que el viejo Brady habría señalado como enemigos silenciosos del rendimiento.

El contraste es brutal y las redes lo notaron de inmediato. Memes, hilos y comentarios cuestionan la coherencia del ex quarterback. ¿Dónde quedó el profeta de la disciplina? ¿Cuándo pasó de predicar restricción a vender indulgencia? Para muchos, no es humor. Es hipocresía. El argumento de la libertad

Los defensores de Brady responden con pragmatismo. En grupos de fans, el discurso es claro. Si no te gusta, no lo compres. Brady es libre de promocionar lo que quiera y el consumidor es libre de elegir. Nadie obliga a nadie. 

Pero el debate no va de libertades legales. Va de coherencia simbólica. Brady construyó su marca personal sobre la idea de que el cuerpo es un templo y la disciplina un camino al éxito. Esa narrativa fue rentable. Vendió libros, suplementos, rutinas, conferencias. Ahora vende pizza. El problema no es el dinero, es el cambio de sermón. El negocio detrás del mito

A esta altura, Brady ya no es sólo un exjugador. Es una corporación. Ha sido embajador, inversor, asesor estratégico y rostro visible de una lista interminable de marcas. Desde relojes de lujo hasta comida rápida, desde aerolíneas hasta plataformas financieras. Algunos acuerdos terminaron mal, otros pasaron sin ruido, pero al menos ahora, Brady traiciona lo que dijo.