Steelers sobreviven a Ravens en un final de locura y ganan la AFC Norte en Pittsburgh

Pittsburgh remontó en el último cuarto, venció 26-24 a Baltimore para avanzar a la postemporada en donde se enfrentará a los Ravens

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Aaron Rodgers regresa a la postemporada luego de guiar el triunfo de Steelers.AFP

El calendario regular cerró con el partido 272 y con la sensación de que no podía haber otro escenario. Noche fría en Pittsburgh, acero en el aire y una rivalidad que no entiende de contextos ni de pronósticos. Steelers y Ravens se jugaron todo en el Acrisure Stadium. El título de la AFC Norte. El boleto a playoffs. La narrativa completa de dos décadas de golpes contenidos en 60 minutos.

El desenlace llegó con el estadio de pie y los nervios al límite.  Con menos de un minuto en el reloj, Lamar Jackson logró llevar el baló hasta territorio enemigo y dejar preparado para que Tyler Loop convirtiera un gol de campo de último segundo que enviaría a Ravens a casa con el título divisional y un boleto a la postemporada. 44 yardas separaban a Baltimore de completar la misión cuando la patada de Loop se escurrió por la derecha de poste.  Pittsburgh se desbordó en júbilo al conseguir la victoria 24-26.

Los Steelers ganaron el Norte de la AFC por primera ocasión desde 2020.

Juego de volteretas 

Baltimore parecía tener el control tras dos golpes profundos de Lamar Jackson a Zay Flowers que voltearon el marcador y silenciaron Acrisure Stadium. Con 2:20 por jugarse y el recuerdo fresco de oportunidades desperdiciadas, Aaron Rodgers tomó el balón como quien vuelve a casa. Sin apresurarse, avanzó la ofensiva con precisión quirúrgica hasta que Kenneth Gainwell rompió la línea desde la yarda 2 para mantener con vida a Pittsburgh.

La última escena fue puro caos. Rodgers volvió al campo y encontró a Calvin Austin III en una ventana mínima para el touchdown definitivo, un pase de 26 yardas que puso arriba a los Steelers aunque el punto extra falló. Baltimore aún respiró tras convertir una cuarta y 7 en medio campo, pero el partido terminó como tantas veces en esta rivalidad. Con un error. Tyler Loop falló un gol de campo de 44 yardas y la noche quedó sellada. Pittsburgh ganó el título divisional no por dominar, sino por resistir cuando todo ardía.

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El Accrisure Stadium impuso presión para el triunfo de SteelersAFP

Defensivas se impusieron en tres cuartos

Durante tres cuartos, el partido fue una pelea en un callejón estrecho. Defensivas dominantes, ofensivas incómodas, cada yarda negociada como si fuera la última. Baltimore pegó primero con una serie larga. Ocho jugadas, 85 yardas, pase de 38 yardas de Lamar Jackson a Devontez Walker. Tyler Loop agregó el extra y más tarde un gol de campo de 40 yardas. Ravens arriba 10-0 y el estadio en silencio contenido.

Pittsburgh respondió con paciencia. Chris Boswell conectó desde 57 yardas para romper el cero. Luego, una serie de 12 jugadas y 67 yardas terminó con Connor Heyward empujando el balón una yarda hasta las diagonales. El empate 10-10 reflejaba el pulso real del juego. Nadie regalaba nada.

Boswell volvió a aparecer con un gol de campo corto para el 13-10. Tres cuartos consumidos y la historia parecía escrita en clave defensiva. Fue una ilusión.

Explotan las ofensivas

El último periodo se desató como una tormenta. Baltimore golpeó rápido. Lamar encontró a Zay Flowers en un pase de 50 yardas. Después, Flowers volvió a quemar a la secundaria con otro envío, ahora de 64 yardas. En menos de 7 minutos, Ravens pasó de resistir a mandar 24-13. Pittsburgh estaba contra la pared y el recuerdo de la derrota ante Browns en la Semana 17 todavía dolía.

Ahí entró Aaron Rodgers. Sin prisa, sin pánico. Tomó la ofensiva con 2:20 por jugarse tras el touchdown de Flowers. No era un dato menor. Rodgers llegó a Pittsburgh para noches como esta. Ya lo había hecho 36 veces antes. Drives ganadores en el último cuarto como una especialidad silenciosa.

Primero, Kenneth Gainwell cerró una serie de ocho  jugadas y 60 yardas con una carrera de 2 yardas. El marcador se apretó. Luego vino la última posesión. Rodgers leyó la cobertura, extendió la jugada y encontró a Calvin Austin III cruzando el centro del campo. Pase de 26 yardas. Touchdown. El intento de punto extra falló, pero Pittsburgh estaba arriba 26-24 con 55 segundos en el reloj.

Steelers ganó 26-24 viniendo de atrás y selló una noche que explica por qué esta rivalidad no necesita adjetivos. Pittsburgh ha ganado 9 de los últimos 12 ante Baltimore y casi siempre así. Por un margen mínimo. Por un error. Por una jugada final. Cuarenta de los 64 partidos entre ambos se han decidido por un solo marcador y Pittsburgh domina esos cierres 25-15.

Rodgers terminó con 294 yardas y un pase de anotación. Sin intercepciones. La racha ya va en 185 envíos consecutivos sin regalar el balón. Lamar, en cambio, volvió a vivir una noche de contrastes. Brillante por aire, cuestionado por tierra en una temporada donde su amenaza terrestre ha sido la menos efectiva y donde las dudas sobre su fiabilidad no se han ido.

Para Mike Tomlin, el triunfo pesa más allá del resultado. Fue su victoria 192 en temporada regular, una menos que Chuck Noll. También fue su partido número 40 frente a John Harbaugh. Dos entrenadores que se han mirado durante casi dos décadas, conscientes de que cada cruce puede ser el último. Tomlin mejoró su marca a 6-3 en juegos donde podía asegurar la división con una victoria. Pittsburgh también reafirmó su identidad. 21-12 en casa ante Baltimore. 6-2 frente a ellos en juegos de enero.

Hace un mes, en este mismo estadio, parte de la afición pedía la salida de Tomlin. La temporada había sido irregular, incómoda, sin brillo constante. El fútbol no siempre responde a la lógica. Respondió a la historia.

Aaron Rodgers regresará a disputar un partido de postemporada. Terminó la noche con 294 yardas y un pase a las diagonales.

Ahora, el destino los coloca en casa una vez más. Steelers recibirá a Houston en el Monday Night del Super Wild Card Weekend. Pittsburgh dejó escapar la clasificación una semana antes, pero el norte de la AFC no perdona y tampoco olvida. Cuando todo se decide en una noche, los Steelers siguen sabiendo cómo sobrevivir.