Tiembla Pittsburgh: Lamar Jackson asegura que jugará el domingo por el Norte de la AFC

Pittsburgh y Baltimore cierran la temporada regular en un duelo de eliminación directa

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Lamar Jackson volverá a los controles de la ofensiva de RavensAFP

El telón de la temporada regular de la National Football League cae el domingo por la noche con un clásico que no necesita adornos. Steelers y Ravens se enfrentan en Pittsburgh con una consigna simple y brutal. El ganador sigue vivo. El perdedor se va de vacaciones. No hay comodines ni combinaciones externas. Es un partido de playoffs adelantado, con historia, rencor deportivo y una noticia que sacudió el arranque del año. Lamar Jackson jugará.

El quarterback de Baltimore despejó dudas al aparecer este jueves ante los medios de comunicación. “Cien por ciento. Voy a estar ahí”. La frase cambió el pulso de la semana y elevó la expectativa de un duelo que ya tenía morbo suficiente por sí solo. Jackson volvió a entrenar desde el miércoles, participó de manera completa y aseguró sentirse bien tras perderse el partido anterior en Green Bay por una lesión de espalda. Fue su cuarto encuentro ausente en la temporada, luego de tres bajas previas por problemas en los isquiotibiales.

La declaración no fue solo médica, también fue política interna. Jackson enfrentó el ruido alrededor de su disposición para jugar lesionado y lo cortó de raíz.

Nunca me había dado por vencido en mi equipo. Nunca he renunciado a nada”. El quarterback también dejó claro que su relación con John Harbaugh sigue siendo sólida y que su deseo es continuar en Baltimore.

El juego será el partido 272 del calendario, el último de la temporada regular 2025, programado para el Sunday Night Football a las 19:20 p.m, tiempo del centro de México. Pittsburgh Steelers (9-7) recibe a Baltimore Ravens (8-8) con el título del Norte de la AFC en juego. Pittsburgh no gana la división desde 2020. Baltimore busca su tercer campeonato divisional consecutivo.

El antecedente inmediato favorece a los locales. En la Semana 14, los Steelers se impusieron 27-22 en Baltimore con una actuación determinante de Aaron Rodgers, quien lanzó para 284 yardas, sumó dos touchdowns y manejó el ritmo del partido en los momentos clave. Aquella noche dejó la sensación de que Pittsburgh había encontrado el colmillo necesario para cerrar partidos grandes.

Los Ravens pueden convertirse en apenas el tercer equipo desde 1970 en comenzar 1-5 y aun así ganar su división. Los únicos precedentes son Washington en 2020 y Cincinnati en 1970. El dato explica por qué este juego no es uno más. Es una oportunidad de reescribir una temporada que parecía perdida en octubre y que ahora depende de una sola noche.

Lamar, el termómetro del partido

Con Jackson en el campo, el plan de Baltimore cambia por completo. Su movilidad obliga a Pittsburgh a defender cada centímetro y su presencia estabiliza una ofensiva que sufrió altibajos sin él. La incógnita no es si jugará, sino cómo responderá su cuerpo en un partido de máxima fricción, ante una defensiva que vive de la presión y del golpe oportuno.

Los Steelers, por su parte, llegan con la confianza de saber que ya vencieron a su rival y con la ventaja del Heinz Field encendido en horario estelar.

Baltimore necesita ganar para llegar a los playoffs luego de haber iniciado el año como una elección popular para el Super Bowl. Pittsburgh quiere cerrar la puerta y recuperar el control del Norte. 

El domingo por la noche no define sólo una división. Define narrativas, futuros inmediatos y la credibilidad de dos franquicias que se conocen demasiado bien. Con Lamar Jackson en uniforme, el clásico recupera su versión más cruda. Ganar es seguir. Perder es desaparecer del mapa de enero.