La noche imposible del beisbol mexicano: Charros y Gil, campeones
México Rojo dejó ir una ventaja de ocho carreras, estuvo a un strike de quedarse sin título, pero sobrevivió al caos y ganó en entradas extras para darle a México su décimo campeonato de la Serie del Caribe.

Charros de Jalisco y Benjamín Gil finalmente lo lograron. En un juego con tintes de guión escrito en Hollywood, dejaron ir una ventaja de ocho carreras, se fueron abajo en la pizarra y, cuando estaban a un strike de volver a quedarse en la orilla, el destino finalmente les sonrió.
En el cuarto viaje de la organización tapatía a la Serie del Caribe y en el sexto para su dirigente, Charros conquistó el tan ansiado título al vencer en la final mexicana 12-11 a los Tomateros de Culiacán, en un increíble desenlace que se extendió a 10 entradas.
Aunque el campeonato para México ya estaba asegurado desde que ambas novenas avanzaron a sus respectivas semifinales, de manera oficial Charros le entregó al país el título número 10, rompiendo una sequía de una década sin coronarse en el Clásico Caribeño.
Mateo Gil, hijo de Benjamín, protagonizó probablemente el mejor turno de su carrera. Con las bases llenas, dos outs y conteo adverso de 0-2, estuvo a un strike del final. Defendió el plato con fouls consecutivos, dejó pasar lanzamientos fuera de la zona y, en el octavo pitcheo, el envío se le escapó al receptor Alí Solís, permitiendo que Julián Ornelas anotara la carrera del empate, desatando la locura en el estadio.
Mateo Gil finalmente tomó la base por bolas en 10 pitcheos y, en el siguiente turno, Guadalupe Chávez volvió a perder el control al mandar la pelota al backstop, lo que permitió que Michael Wielansky anotara la carrera del título.
A lo largo del torneo, Charros, bautizados como México Rojo, tomaron una ventaja que parecía definitiva. Connor Hollis y Julián Ornelas produjeron dos carreras cada uno con sencillos en la tercera entrada, y Bligh Madris conectó un jonrón de dos carreras en la cuarta, para construir un 9-1 que lucía sumamente cómodo.
Pero Tomateros no se rindió. En la quinta entrada, Alí Solís, Allen Córdoba, Yadir Drake, Víctor Mendoza y Luis Verdugo ligaron imparables productores para armar un rally que redujo la desventaja a solo dos carreras.
La parcialidad de México Verde, minoría frente al dominio local, explotó en la séptima, cuando Víctor Mendoza conectó un jonrón solitario que acercó a Tomateros a una sola carrera. El silencio llegó en la novena, cuando el propio Mendoza volvió a castigar con un jonrón de dos carreras para firmar el inesperado empate.
En la décima entrada, Tomateros tomó ventaja con un elevado de sacrificio de Alí Solís, quien terminó como villano, al no poder controlar los lanzamientos descontrolados de Guadalupe Chávez, situación que permitió la remontada definitiva de Charros.
Tomateros de Culiacán se quedó corto en su intento de convertirse en el primer equipo mexicano con tres campeonatos de la Serie del Caribe.
Del otro lado, Benjamín Gil, quien debutó como manager en la misma temporada en la que Charros nació como franquicia invernal, y que en ese año los venció en la Serie Final, hoy construye con ellos una dinastía que presume bicampeonato y un título caribeño que durante años parecía esquivo.
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