Vacaciones de Semana Santa en Cuba

Es conmovedor el tesón con el que la presidenta Sheinbaum ha asumido la misión de enviar ayuda humanitaria a Cuba. Salvo un imprevisto de último momento, dos buques de la Armada zarparán en las próximas horas del Puerto de Veracruz rumbo a la isla cargados de, en palabras de la mandataria, “alimentación y otros insumos que nos han pedido”. Será una ayuda simbólica ante la catástrofe de la Cuba paralizada, ahogada por la basura y la escasez, donde –describen las crónicas recientes– el transporte público dejó de funcionar, las cirugías se han suspendido y conseguir antibióticos se ha vuelto una tarea imposible.

El gobierno mexicano no podrá contribuir con el petróleo que se necesita desesperadamente, pero hará llegar algún auxilio. Hay otro recurso que puede ofrecerse ya: el arribo masivo de turistas en la cercana Semana Santa (marzo 29-abril 12). Cuba registra una ocupación hotelera de apenas 20%. El número de visitantes en 2025 fue de un millón 800 mil, muy por debajo de los 2 millones 600 mil previstos y lejísimos de los 4 millones 700 mil de 2018, cuando los ingresos por turismo rondaron los 3 mil millones de dólares, según estimaciones internacionales.

La Semana Santa les da a los Noroña, Monreal, López Beltrán, Yunes, la oportunidad de respaldar a los cubanos y, al mismo tiempo, sumarse al esfuerzo notable en el que, contra viento y marea, contra Trump y sus duros, se ha empeñado la presidenta Sheinbaum.