Ahora sí, a barrer desde arriba

No, querido lector, no estoy hablando de las tareas domésticas que, como ya hemos analizado en otras ocasiones, recaen injustamente en las mujeres y que le cuestan al país 8.4 billones de pesos. Hoy hablo de otra limpieza, una mucho más urgente y profunda, la de los cimientos sobre los cuales se pretende construir el llamado “segundo piso” de la transformación. Porque mire, para levantar una obra sólida no basta con tener buenos planos o un discurso inspirador; hay que sacar el cascajo de la base. Si no se barre bien, si se permite que el salitre de la corrupción y la humedad de los nexos con el crimen organizado carcoman la estructura, no habrá pintura oficialista que alcance para tapar las grietas que terminarán por derrumbar el edificio.

La detención de Diego “N”, alcalde de Tequila, Jalisco, es la muestra más reciente de que el enemigo no siempre está afuera. Se le acusa de vínculos con un grupo criminal; de pactar la entrega de 40 mdp anuales del erario y de referirse al líder de dicho grupo como El Patrón. La presidenta Claudia Sheinbaum fue clara: “Morena no puede ser un partido para delinquir”. Pero, entonces, ¿nadie se dio cuenta antes? ¿Nadie le avisó a la entonces candidata que no era buena idea hacer campaña junto a alguien sobre quien ya pesaban señalamientos? ¿O es que el pragmatismo electoral tiene la vista muy corta?

Actualmente, las autoridades investigan a 13 alcaldes por nexos criminales. Si recordamos el Operativo Enjambre en el Estado de México, el recuento es de terror, pues de los detenidos, tres llegaron al cargo por Morena, otros tres por Movimiento Ciudadano y uno más por la alianza oficialista.

En total, son 60 los funcionarios municipales bajo la lupa. ¿Cómo es que lograron pasar los filtros de “honestidad valiente”? Pero la basura no sólo está en los municipios. Hay nombres que pesan y silencios que aturden. Ahí tiene usted a Hernán Bermúdez, exsecretario de Seguridad en Tabasco, durante la gestión de Adán Augusto López. Tras su detención, su audiencia fue a puerta cerrada. ¿Qué es lo que no quieren que sepamos?

Informes de inteligencia militar advertían de sus nexos con La Barredora desde 2019. Sin embargo, lo dejaron despachar hasta 2024. ¿Así se esconde la mugre debajo del tapete?

Y mientras unos enfrentan la justicia, otros se dedican al “fuego amigo”. En Campeche, la gobernadora Layda Sansores parece más ocupada en perseguir a sus propios compañeros de partido que en gobernar. Una fractura legislativa provocada por presiones y persecución política contra diez diputados morenistas deja en claro que, para algunos, la transformación se trata de imposiciones, no de consensos.

La estética de la nueva élite política también nos dice mucho. El escándalo del salón de belleza VIP en el Senado, atribuido a la senadora Andrea Chávez, favorita del extitular de Segob. Aunque ella lo niega, el “salón de la discordia” ensució aún más la imagen de Morena. ¿Será que la austeridad republicana no incluye el peinado y el maquillaje?

O qué decir de la delegada de Bienestar en Puebla, Natalia Suárez del Real, conocida como La Güera de Morena, quien celebró su cumpleaños con una fiesta al estilo El Gran Gatsby. Entre champaña y lujos que harían palidecer a cualquier millonario de la época de oro, la funcionaria olvidó que su cargo es para atender a los más pobres, no para presumir opulencias buchonas. Al menos, tuvo la decencia de admitir que su festejo no fue “congruente” con los principios que pregona la 4T.

Pero quizás la imagen más poderosa de esta desconexión fue la del “ministro del pueblo”, Hugo Aguilar. La figura estelar de la reforma judicial terminó opacando la conmemoración de la Constitución de 1917. No por sus palabras, sino porque su vocera se agachó a limpiarle los zapatos. Una estampa que nos recuerda más a la vieja burocracia que a una Corte ciudadana.

Es tiempo de definiciones. Si se quiere avanzar, el gobierno debe entender que la legitimidad no se construye con conferencias, sino con acciones, con congruencia. No se puede hablar de un cambio de régimen mientras se protege a los impresentables o se mira hacia otro lado cuando el crimen se sienta a la mesa. Ojalá no escondan la basura debajo del tapete, porque el polvo siempre sale. A esta administración le toca la tarea de sacar los cadáveres del clóset del primer piso de la Cuarta Transformación, para que el segundo no termine siendo una vecindad en ruinas.

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