El Tri y sus escándalos: de la trampa a la indisciplina que han marcado a la Selección Nacional
Del fraude de los cachirules hasta el enojo de Amaury Vergara el Tri muestra capítulos bochornosos que han marcado su camino entre fracasos en Mundiales

Amaury Vergara no durmió. A las 0:19 horas del 6 de mayo, el dueño de Chivas publicó en X un mensaje que encendió el futbol mexicano: el Toluca había recibido un permiso especial para contar con Alexis Vega y Jesús Gallardo en la vuelta de las semifinales de la Copa de Campeones de la Concacaf ante LAFC, en aparente contradicción con el acuerdo entre clubes y la Selección Nacional que establecía la entrega de todos los convocados a partir del 6 de mayo.
"Los acuerdos son válidos solamente cuando todas las partes los respetan", escribió Vergara, quien instruyó a su dirección deportiva recuperar a sus cinco seleccionados. Javier Aguirre salió a apagar el fuego horas después asegurando que ningún convocado había jugado liguilla y que la concentración arrancaba en tiempo y forma. Escándalo conjurado. Pero el olor a gasolina seguía en el aire.
Porque el Tri huele así desde hace décadas. El perfume del desorden se lleva puesto, no se hereda por accidente.

Los Cachirules: cuando la FMF le robó un Mundial a México
El más costoso de todos los episodios no ocurrió en una cancha sino en una oficina. El 20 de abril de 1988, el periódico Ovaciones publicó una nota titulada Cachirules en el Tri juvenil, en la que denunció la falsificación de actas de nacimiento de cuatro jugadores de la Selección Mexicana Sub 20 que había obtenido su boleto al Mundial de la categoría en Guatemala.
La FIFA, al respaldar la sanción de la Concacaf, extendió la suspensión a todas las selecciones nacionales por dos años, excluyendo a México de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y del Mundial de Italia 1990. Hugo Sánchez, en su mejor momento, vio el torneo desde su sofá. La FMF intentó apelar; el castigo no cambió. Esa es la clase de institución que quiere llegar al quinto partido.
La fiesta de Monterrey y la tal Yamilé
Septiembre de 2010. El Tri acababa de perder ante Argentina en octavos en Sudáfrica y retomaba actividad en un amistoso ante Colombia. Trece jugadores fueron acusados de haber metido prostitutas al hotel de concentración en Monterrey. El jugador que terminó con la reputación más manchada fue Carlos Salcido, a quien se le vinculó con una de las mujeres transgénero que fueron a la reunión, conocida como Yamilé.
El exdirectivo Néstor de la Torre lo confirmaría años después con precisión: 25 mujeres y una persona trans ingresaron al hotel. La sanción para varios jugadores fue una multa de 50 mil pesos, una cifra que en términos deportivos equivale a nada. Carlos Vela y Efraín Juárez fueron los únicos suspendidos seis meses. El mensaje institucional fue claro: la indisciplina sale barata.
El Piojo, los puños y el aeropuerto de Filadelfia
El 27 de julio de 2015, Miguel Herrera, entonces técnico de la Selección Mexicana, agredió físicamente al cronista Christian Martinoli en el aeropuerto de Filadelfia, en medio de críticas constantes del narrador hacia su gestión. Herrera acababa de ganar la Copa Oro. Al día siguiente, Decio de María anunció el despido del técnico. México tenía seleccionador campeón un martes y ninguno el miércoles. El proceso rumbo a Rusia 2018 empezó de cero, por un altercado en la fila de un vuelo.

Cuauhtémoc Blanco, el cigarro y la madrugada alemana
A escasas dos semanas del arranque del Mundial de Sudáfrica 2010, fueron publicadas imágenes del veterano delantero Cuauhtémoc Blanco, de 37 años, fumando y trasnochado con compañeros en el hotel de concentración en Herzogenaurach, Alemania, en una reunión nocturna posterior al partido contra Holanda del 26 de mayo. La dirección técnica restó importancia. Blanco fue al Mundial. El Tri cayó ante Argentina en octavos, quedando otra vez al margen del tal mentado quinto partido como objeto del deseo de sus aspiraciones. La indisciplina no mató esa vez al equipo, pero convenció a una generación de que se puede trasnochar camino al quinto partido.
El Tata Martino y la distancia de un continente
Gerardo Martino dirigió al Tri de 2019 hasta después del Mundial de Qatar 2022. Durante su proceso circularon versiones de que el seleccionador no residía en México de manera permanente. El entonces directivo Guillermo Cantú salió a desmentirlo. Verdad o no, la percepción de lejanía institucional caló. En Qatar 2022, México quedó eliminado en la primera fase por primera vez desde Argentina 1978, algo que no le había ocurrido al Tri en siete mundiales consecutivos. Martino se fue con su maleta en orden. México se quedó sin octavos de final y sin respuestas.
El quinto partido lleva décadas siendo la zanahoria que México persigue sin alcanzar. Cada escándalo —del fraude documental a la pelea en un aeropuerto, de la fiesta en Monterrey al permiso diferenciado en vísperas de un Mundial en casa— revela que el problema va más allá de los campos y las tácticas: Es cultural.