Arena Puebla rinde tributo a El Satánico, quien fue su luchador más taquillero
Se despidió de este recinto en donde tuvo noches magistrales con rivales como El Dandy y el Perro Aguayo

Daniel López El Satánico, uno de los mejores luchadores en la historia de este deporte en México y que se despide tras 52 años de estar en funciones ininterrumpidas, se despidió de la Arena Puebla ovacionado y querido por todos los aficionados.
El Satánico tuvo encuentros estelares en este recinto conocido como El Templo del Dolor, aunque esta vez vivió una de sus noches más emotivas y memorables. Daniel López "El Satánico", una columna vertebral de la lucha libre mexicana, fue homenajeado en el marco del evento Homenaje a Dos Leyendas.
El Satánico un rudo amado por la afición de Puebla
La afición se rompió en aplausos y loas en cuanto Daniel López El Satánico subió al cuadrilátero para recibir una placa conmemorativa y lo más importante, el respeto y cariño de una arena llena con tres mil espectadores para despedirlo.
Con el rostro reflejando su sabiduría en el ring, el líder de Los Infernales tomó el micrófono para dirigirse a una afición que lo vitoreó de pie. Sus palabras resonaron como en esas noches empapadas de lucha libre.
Gracias a Dios y a la vida por dejarme llegar a 52 años luchando. Es hora de decir adiós. Me iré tras bambalinas, a los gimnasios, a buscar a las futuras estrellas de la lucha libre".
Además, no perdió la oportunidad de reconocer a quienes hicieron posible su leyenda: la afición mexicana, a la cual calificó como "la mejor del mundo".
Arena Puebla, escenario de grandes batallas de El Satánico
La elección de esta plaza para su despedida no es casualidad. La Arena Puebla fue testigo de las noches más taquilleras en la carrera de El Satánico. Los aficionados aún recuerdan con nostalgia sus enfrentamientos contra figuras de la talla de El Dandy y el Perro Aguayo.
Especialmente memorable fue su rivalidad con El Dandy, la cual es considerada la cúspide de la técnica luchística en Puebla. Estos duelos no solo llenaron la arena hasta las lámparas, sino que se convirtieron en cátedras de llaveo y contrallaveo.

Contra el Perro Aguayo era otra situación. Cuando se encontraban en la Arena Puebla, el ring se volvía pequeño para tanta agresividad. A diferencia de la técnica contra El Dandy, aquí las luchas eran de poder a poder.
En 1994, protagonizaron una de las luchas más recordadas en Puebla por un título. Fue un encuentro de castigos secos y gran intensidad física, característico del estilo Perro Aguayo.
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