América vs. Chivas. El día que Cuauhtémoc Blanco definió el Clásico más emocionante
El de la temporada 1994-95 que se jugó en el Estadio Jalisco, ganado por las Águilas 4-3, es considerado el mejor de la historia.

Fue rock and roll puro en la cancha, música pesada, golpe a golpe, gol a gol y un partido que quedó indeleble en la vida de muchas personas.
Fue en la temporada 1994-95, específicamente un mes de noviembre, a medio día, como solían ser los buenos partidos en antaño, con el sol pegando en la hierba y teniendo los aficionados todo el día para burlarse del perdedor en las comidas o reuniones.

El Jalisco se puso bello. Un Clásico que se jugó de forma ambiental. Dos idiosincrasias chocantes, tan distintas como ajenas. Nada de amistades, ni de eufemismos, aquí cada uno sacaba lo mejor de sí.
El Guadalajara era dirigido por Alberto Guerra en el inicio de las Super Chivas. El América cambió los paradigmas con un entrenador de altura mundial, Leo Benkakker, quien venía de dirigir al Real Madrid y a la selección neerlandesa.
EL GRAN JUEGO
El juego fue de abrir y cerrar pestañas. El frenesí dejó un marcador de 4-3 que tuvo que ser valorado por las dos aficiones como un tesoro, un partido inolvidable.
Alberto Coyote lo recuerda bien.
Fue un partido de ida y vuelta, muy abierto. Nosotros teníamos un gran equipo, pero el América de ese torneo era sumamente dinámico con Kalusha y Biyik. Fue doloroso perderlo así ante nuestra gente".
Ramón Ramírez comenzó a gestarse como ídolo con esta clase de partidos. Dos goles le sirvieron para ganarse el corazón de los rojiblancos luego de su traspaso desde Santos. Pero el América también estaba enamorado de los africanos, Kalusha y Omam Biyik quienes marcaron dos golazos.
"De los recuerdos que tengo en el América, es que mi primer juego contra las Chivas lo pudimos ganar y de paso hice uno de los goles; ese sentimiento para mí es uno de los más bonitos", dijo el camerunés.
Daniel Travieso Guzmán marcó de penal el 3-2 siendo el centro delantero nominal del Guadalara. Así se fueron al descanso.
"Ese partido tuvo de todo, nos empataron, remontamos y al final nos ganaron. Eran dos equipos que jugaban de forma alegre al frente. Es el tipo de clásico que la gente merece ver".

Las Águilas lo ganaron con la remontada que logró Zague y Cuauhtémoc Blanco, curiosamente cuando el remate de cabeza no era lo mejor de ellos, consiguieron de esa forma los goles. Blanco hizo el del triunfo y lo rememora contento.
Le di el frentazo con todo el rencor. Recuerdo que el Jalisco estaba a reventar y cuando metí el gol se hizo un silencio increíble. Esas son las cosas que uno como jugador disfruta más, callar a la afición rival".
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