Pumas presenta queja formal por alineación indebida del América, asumen que no prosperará
Excélsior pudo saber que en el transcurso del día oficializaron su queja ante la Liga MX por una supuesta alineación indebida en el juego ante Las Águilas

Los Pumas apuraron el reloj. Dentro de las 24 horas que marca el reglamento, Excélsior pudo saber que el club universitario presentó su queja por la supuesta alineación indebida del América, aunque al interior existe la sensación que los reclamos no prosperarán.
La acción que desató todo ocurrió al minuto 62 del encuentro. América realizó una modificación: Miguel Vázquez abandonó el campo y en su lugar ingresó Thiago Espinosa, quien aparentemente alcanzó a pisar la cancha. Todo esto mientras Sebastián Cáceres era atendido bajo el protocolo de conmoción, el cual determinó que el uruguayo no podía continuar en el partido.
De acuerdo con las imágenes, Paulo Rodrigues, auxiliar técnico de André Jardine, intervino para corregir la situación al regresar a Vázquez al terreno de juego, con la intención de que el cambio se realizara finalmente por Cáceres. El movimiento fue autorizado por el árbitro Luis Santander, lo que terminó por validar la decisión dentro del partido.
Sin embargo, en los Pumas consideran que el video evidencia una irregularidad en el procedimiento, lo que podría configurar una alineación indebida. El problema es que la cédula arbitral no reporta ninguna anomalía, un elemento clave en este tipo de casos.
El Reglamento de Sanciones de la Federación Mexicana de Futbol establece que cualquier situación relacionada con una posible alineación indebida puede investigarse de oficio. Además, al tratarse de una fase final, el club inconforme cuenta con un plazo de 24 horas para presentar su protesta ante la Comisión Disciplinaria, siempre y cuando acompañe su queja con pruebas suficientes.
En medio del debate, el ex árbitro Francisco Chacón se pronunció en su cuenta de X, poniendo en duda el alcance real de una eventual sanción:
A esto se suma lo que marca la Regla 5 sobre las facultades del árbitro, la cual señala que mientras el juego no se reanude, el silbante puede corregir cualquier decisión tomada previamente, un punto que también juega en contra de la postura universitaria.
La jugada quedará más en la conversación que en los escritorios. Una polémica que alimenta la discusión, pero que difícilmente encontrará castigo.