Mateo Chávez y su adaptación en Europa: intensidad, crecimiento en el AZ y el sueño del Mundial 2026
El canterano de las Chivas no quita el dejo del renglón: disfruta competir en el futbol de Países Bajos y apunta a la Copa del Mundo

Se adapta al futbol neerlandés, pero Mateo Chávez comienza a escribir su propia historia lejos de casa. No ha sido sencillo. El proceso ha tenido altibajos, momentos de duda y exigencias constantes, pero también señales claras de evolución. Hoy, el mexicano dice con seguridad que está en su mejor momento desde que llegó a Europa.
“Ha sido de muchas emociones, pero era lo que esperaba”, confiesa en entrevista con Claro Sports. Y en sus palabras ya no hay incertidumbre, sino calma: “Ahora es cuando más cómodo me siento, más tranquilo y más adaptado”.
Si algo ha descubierto Chávez en Países Bajos es que el futbol se juega a otro ritmo. Uno que no espera. Uno que exige. “El ritmo del juego cuesta, sientes el desgaste muy rápido”, explica. Sin embargo, el verdadero desafío no siempre está en las piernas, sino por la presión por ganarse un lugar, por destacar, por ser protagonista desde el primer instante.
Ahí aparece su motivación más profunda, la que lo empuja incluso en los días más difíciles. “Yo quiero estar en el Mundial. Eso es lo que me empuja todos los días”, afirma, con la mirada en la Copa del Mundo 2026.
Su presente en el AZ Alkmaar también ha sido determinante. Un club que, aunque no siempre ocupa titulares en México, trabaja con una de las canteras más competitivas de Europa. Chávez lo entiende bien: “Hay jugadores que en dos o tres años estarán en la Premier League o en grandes ligas”. Y convivir con ese nivel, admite, lo transforma. “El día a día te hace crecer muchísimo”.

Europa, además, le ha regalado experiencia, carácter y perspectiva. “Jugar en Europa era uno de mis sueños. Son canchas difíciles, ambientes que pesan… es una experiencia muy linda”, relata.
En este periodo de aprendizaje, su padre, el Tilón Chávez, ha sido fundamental: “Cuando me ve desesperado, me dice que me calme, que valore dónde estoy y lo que he logrado. Me ayuda a poner los pies en la tierra y seguir trabajando”.
Hoy, Mateo Chávez es un futbolista que compite, que aprende y que empieza a consolidarse. Y en cada paso está la certeza de que el Mundial es una meta que se construye a diario en la fría Alkmaar.
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