Luis Díaz comanda la rumba de Colombia en el Estadio Ciudad de México ante Uzbekistán
El delantero hace el gol del triunfo en el debut contra _uzbekistán en medio de una fiesta de más de 80 mil colombianos.

Sonaba el reguetón en el estadio Ciudad de México. La fiesta fue completa al estilo colombiano. Baile, sabor y futbol. Colombia ha traído consigo al Mundial el sazón que requería este torneo que por momentos se atasca y que con ellos rumbea. Nada de espasmos. Aquí todos entran, se mueven y gritan. La ciudad, con todo y el Ángel de la Independencia, es de ellos.
Les ayudó su equipo que mostró empaque para salir del primer escollo llamado Uzbekistán. El gol de la diferencia fue de Luis Díaz, un hombre supersónico que juega a otra revolución y lo ha demostrado en el Bayern Múnich. Volando por la banda izquierda, la figura de Colombia se transmuta a todas las zonas del campo y enloquece a la tribuna. Será recordado como el héroe de la expedición triunfal a tierras mexicanas con su nombre coreado en el estadio.
Siendo un genio Luis Díaz y Uzbekistán un equipo timorato, la combinación fue explosiva para los colombianos. Superiores en todo el trámite tuvieron que sofocar un leve incendio cuando les empataron los asiáticos por medio de Fayzullaev. El estreno uzbeko llevó el sello de Fabio Cannavaro, un gigantesco exfutbiolista que como entrenador se encontró con la suerte de que le entregaron una selección clasificada.

Y lo que hizo fue echar para atrás a todos sus jugadores en una desacomodada doble línea defensiva. Con un descaro se arrinconaron los uzbekos que no tienen la calidad para aguantar como sí la tenía su entrenador.
Sin embargo, cuando les quitó las amarras en el segundo tiempo, mostraron buenas costuras y hasta tuvieron opciones de ganar.
¿Cómo jugó Luis Díaz?
Pero si enfrente se tiene a Luis Díaz es muy probable que el equipo que defiende quede tumbado y así pasó.

Colombia apeló a su rumba y movimientos de cintura para ganar en el estreno. La noche se convirtió en amanecer para esta afición que lleva la música en la sangre y que ha hecho de la Ciudad de México, su casa.