La CNTE se resiente

¡Se ve, se siente, la CNTE está presente! Fue un grito de campaña que puso a temblar a caciques, a gobiernos estatales y causó preocupaciones en el gobierno central. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación pasó de ser una fuerza efectiva para sufrir un revés estratégico al sobreestimar su poder de presión (amenaza de boicot al Mundial de Futbol). Chantaje al gobierno de Claudia Sheinbaum que resultó en ganancias limitadas y una división interna, acaso irreversible.

A partir de los primeros años 80, la CNTE conquistó grados de poder simbólico y real. Su lema, “se ve, se siente”, encarnó atributos de resistencia (hacia los líderes de la facción mayoritaria) y advertencia a los poderes establecidos de que habría que tomar en serio a un nuevo actor político en el campo de la educación. Desde su fundación, en 1979, mostró capacidad de paralizar ciudades, negociar con gobiernos estatales y liderar demandas magisteriales.

Incluso, en los años álgidos de los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, le arrebató la iniciativa al cacique del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Carlos Jonguitud Barrios. Al comienzo de la era de Elba Esther Gordillo, compartió espacios en el Comité Ejecutivo Nacional del sindicato y orientó ciertas posturas que le dieron mayor presencia ante el magisterio nacional. Si bien se opuso a la descentralización de la educación, sus líderes pronto se dieron cuenta de que, al igual que sus homólogos de la facción mayoritaria, podrían colonizar el gobierno de la educación básica.

En Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, la CNTE llegó a gobernar la educación: sus líderes decidían cargos, ascensos, ingreso a normales, incentivos y hasta la herencia o compra de plazas. En suma, controlaban la vida profesional de los docentes y ejercían un poder considerable, incluso sobre el cobro de salarios de maestros fallecidos.

Hasta que la reforma educativa de Enrique Peña Nieto les arrebató las prebendas de que disfrutaban y, por medio del Servicio Profesional Docente (hoy Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros), comenzó a poner orden en las filas del magisterio.

AMLO aprovechó la coyuntura, se comprometió con la CNTE y las otras facciones a abrogar la reforma de EPN y se ganó el voto mayoritario de los docentes, pero no pudo cumplir del todo. La candidata Claudia Sheinbaum se comprometió con los maestros y otros sindicatos de burócratas a derogar la Ley del ISSSTE de 2007 y regresar al sistema solidario de pensiones. O no sabía lo que decía o era mera propaganda. Pero las palabras pesan y lo que hoy le demandan —le exigen— las facciones del SNTE es que cumpla. De cualquier manera, el gobierno de Sheinbaum no cedió en lo de la Ley de ISSSTE, pero desaparecerá la Usicamm; algo más que gestos de apaciguamiento.

La CNTE fue fiel a su estrategia, rugió como león, pero llegó el punto de quiebre. Con el boicot al Mundial confundió ruido político con poder real para doblegar al gobierno. Paradoja: la CNTE ganó pequeñas batallas (mesas de diálogo, atención mediática), aun así, perdió la guerra interna. Hoy persiste un escenario de fragmentación hasta en Oaxaca, que mantuvo la unidad mientras sus colegas de los otros estados se partieron en varias corrientes, cada vez con menos representación. Docentes inconformes acusaron manipulación de los resultados de la consulta a las bases con la que se definiría la continuidad de la huelga nacional y del plantón. Aseguran que ganó el receso; no obstante, la dirigencia maniobró y modificó el resultado.

Morena no se opone a la CNTE (ya escuchamos cientos de declaraciones), pero la debilita por otros medios: muchos de los docentes rebeldes son militantes de ese partido e influyen en las decisiones que se toman en cada asamblea. En ciertas regiones, Morena ofreció a integrantes de la Coordinadora diputaciones, presidencias municipales o parte de los ayuntamientos. 

Hoy, la CNTE se resiente: tiene dificultades para rehacerse como fuerza nacional, incluso para mantener la unidad en sus territorios. Pienso que ya perdió la capacidad de veto nacional. Pero en agosto volverá a rugir, aunque con las garras de león desgastadas.