El último gran sueño de Héctor Herrera: compartir la cancha con su hijo
El mediocampista mexicano regresó al Houston Dynamo para la temporada 2026 de la MLS motivado por la cercanía con su familia y el deseo de compartir la cancha con su hijo.

El mayor sueño que hoy sostiene la recta final de la carrera de Héctor Herrera no tiene que ver con trofeos, contratos ni estadísticas: jugar un partido oficial al lado de su hijo, aunque sea por unos minutos, antes del retiro.
Esa ilusión fue uno de los motores principales que lo llevaron a regresar al Houston Dynamo para la temporada 2026 de la Major League Soccer, en una decisión marcada más por lo personal que por lo estrictamente deportivo.
El 100 por ciento de esta decisión obedece a estar con mis hijos”, confesó Herrera en entrevista con Univision. “Mi hijo está vinculado al club, juega en la academia, y eso es algo que me motiva muchísimo. Poder estar cerca de él, seguir su crecimiento… eso pesa mucho en esta decisión”.
A sus 35 años, Herrera admite que el retiro es un tema presente, pero no inmediato. Por el contrario, se siente físicamente bien y emocionalmente impulsado por una meta personal que nunca había tenido tan clara como ahora.
“El día que yo sienta que no estoy, me voy”, explicó. “Seré honesto conmigo mismo. Pero al día de hoy me siento bien todavía. Ojalá me dé el cuerpo para unos años más, para ver si puedo esperar a mi hijo, aunque sea para compartir entrenamientos… y si se puede un partido oficial, mucho mejor. Si él entra y yo salgo, ese día me retiro. Ahí empieza su historia”.
Ese sueño familiar se combina con un fuerte sentimiento de pertenencia. Herrera regresó a Houston apenas unas semanas después de haber celebrado un bicampeonato con el Toluca, cerrando así un año redondo en la Liga MX. Sin embargo, ni los títulos ni el éxito en México lograron romper el vínculo que mantiene con el Dynamo.
Muy contento de estar de regreso en casa”, afirmó. “Considero que es mi casa aquí. Ha sido una decisión muy fácil de tomar: aquí me siento querido, yo también los quiero mucho y aquí está mi familia”.
Durante su etapa en Toluca, Herrera nunca se desvinculó del todo del club texano. Seguía los partidos, visitaba entrenamientos cuando viajaba a Houston y mantenía contacto constante con jugadores y gente del entorno.
“Nunca los abandoné, nunca los dejé de seguir”, dijo. “No estaba entrenando o jugando, pero siempre estaba presente con ellos”.
El regreso también representa una oportunidad de revancha personal. La última imagen de Herrera con el Dynamo estuvo marcada por un episodio de indisciplina en playoffs, del cual ya había ofrecido disculpas y que influyó en una salida abrupta del club.
Siempre pediré una disculpa, lo hice en su momento”, recordó. “La gente cercana a mí sabe que no era ese yo. Estaba pasando por un mal momento, hubo calentura con el árbitro… son errores que pasan, pero estoy seguro de que esa imagen va a cambiar”.
Ahora vuelve a un Dynamo distinto al que dejó. El equipo no clasificó a playoffs en 2025 y atraviesa un proceso de reconstrucción. Lejos de incomodarlo, Herrera asume el reto con naturalidad.
A mí me gustan los retos”, señaló. “Hay jugadores nuevos, jóvenes de calidad, gente con experiencia que ha jugado en Brasil, en Argentina. Lo más importante será formar un buen grupo, una familia, y desde ahí trabajar fuerte”.
En cuanto a su rol, Herrera se muestra sereno y sin exigencias personales, consciente del punto de su carrera en el que se encuentra.
El rol que me toque lo voy a asumir con tranquilidad”, explicó. “Si me toca apoyar dentro de la cancha, mejor; si es desde fuera, lo haré con gusto. Siempre disponible para el beneficio del equipo y de la institución”.
Más maduro, campeón en México y con una mentalidad ganadora renovada, Héctor Herrera regresa a Houston con un objetivo que va más allá del futbol: cerrar su carrera en paz, devolverle alegrías al club que siente como casa y, si el tiempo y el destino se alinean, cumplir el sueño de compartir la cancha con su hijo.
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