Erik Lira, el jugador que nadie esperaba y hoy es el escudo de la Selección Mexicana
Erik Lira estuvo a punto de no jugar en Cruz Azul hasta que entendió que su posición de líbero le podía ayudar mucho más de lo que pensaba

Siempre fue un jugador vertiginoso, pero le faltaba una última pegada. La vida de Erik Lira cambió cuando se encontró con Martín Anselmi en Cruz Azul. Era todo o nada. Se convertía en un líbero (un centrocampista que juega entre los defensas centrales) o no jugaría en La Máquina.
Non había consuelo para Lira más que adaptarse y lo comprendió desde el inicio. Su traspaso de Pumas a Cruz Azul valuado en 4,5 millones de dólares lo obliga a eso.
"Empecé con Anselmi sin jugar y dije: '¿Qué puedo mejorar?'. Me di cuenta de que era ahí donde al equipo le hacía falta alguien”.
Ese descubrimiento le ha dado el pase directo a la Selección Mexicana. Debido a él y su forma tan sencilla y aseada de jugar, el Vasco Javier Aguirre, tan inusual a ocupar la línea de cinco defensas, lo ha puesto casi como inamovible. El plan que tienen en selecciones tiene que ver mucho con Erik Lira.
"Hay tres o cuatro futbolistas que merecen una oportunidad... las conclusiones las saco en función de lo que veo y con Lira estoy más que a gusto”, dijo Aguirre durante el ciclo.
LIRA, EL JUGADOR QUE NADIE ESPERABA
Erik Lira se convirtió en el jugador que nadie esperaba. Su evolución lo ha llevado a ser elegible en Selección Nacional para el mundial y perseguido por varios equipos, el último en interesarse fue el Girona, pero en 2025 tuvo hasta tres acercamientos del Porto, el Az Alkmaar y el Niza.

“Fue real la oferta de uno de estos equipos, pero es muy difícil a un año del Mundial tomar una decisión así. Preferí estar en casa, con mi gente y con mi selección".
Pero acabando el Mundial, su plan es marcharse de México.
LO CORRIERON DE PUMAS SÓLO PARA REGRESARLO
Andrés Lillini lo conoció en Pumas. Era un chico precoz y audaz. Le apodaban Pitbull, no sólo por su rostro fiero y mirada estridente, sino por su convicción al perseguir la pelota. Pero como suele suceder en Pumas, hubo alguien que lo echó de las inferiores.
Lira no se resignó y lo debutó Michel Leaño en el Necaxa en 2018. Los Pumas lo regresaron en 2020 para hacerlo habitual en el centro del campo.
“Fue un acierto de Pumas haberlo llevado de vuelta. Sabíamos de su capacidad; es el tipo de jugador que representa la esencia de la cantera: aguerrido, ordenado y con un sentido de pertenencia enorme", dijo Lillini. Lira a su vez, llama papá a Lillini, “Era exigente, nos apretaba cuando debía, pero también nos consintió y cuidó siempre. Sin él, yo no estaría viviendo este presente”.
Tras buenas labores, siempre efusivo, incluso cuando llegó a dar un golpe a un policía en la cancha de C.U. por la emoción, Lira se fue a Cruz Azul y su destino cambió.
CRUZ AZUL Y ANSELMI LE CAMBIARON LA VIDA A LIRA
Jugando con Anselmi aprendió a tener posición y tiempo, dos de las cosas más difíciles en el futbol.

Fue tal su evolución que se quedó con el gafete de capitán. La maduración técnica y táctica se la debe al argentino, virtudes que lo colocaron en Selección Mexicana. Su debut en Selección fue en 2021, pero
Hoy es uno de los escuderos más fuertes que tiene Aguirre y sobre quien incluso llega a girar la alineación. Lira facilita las cosas y el Vasco es lo que más necesita para el Mundial, jugadores aguerridos que resuelvan, por eso lo tiene listo para la batalla.