Entrada por la rendija; La Hormiga carga con el con el gol
El delantero de las Chivas ha demostrado que está para brillar en los grandes escenarios.

El apodo ya no suena anecdótico para el goleador Armando González. La Hormiga no es una curiosidad simpática, es una declaración de estilo. Trabajo silencioso, eficacia quirúrgica y una convicción simple que se repite partido tras partido: insistir también es una forma de talento.
Y cada fin de semana confirma la tesis. Mientras otros buscan el gesto espectacular, el jugador de las Chivas del Guadalajara insiste. Y en esa insistencia, casi siempre, encuentra el gol. Insistir, en su caso, es método. Insistir es resultado.
Con el Mundial a poco más de 100 días de su arranque, los números del delantero de 22 años siguen siendo impresionantes. Suma 5 goles en 6 juegos en el actual torneo, 17 tantos en 24 encuentros si se toma en cuenta el año futbolístico y es mejor en cuanto al promedio, ya que consigue mover las redes en promedio cada 94 minutos. Un atacante letal que pide una oportunidad al técnico Javier Aguirre.
El gol del pasado sábado ante el América es el segundo que hace en un Clásico Nacional, lo que demuestra que La Hormiga no huye a los grandes escenarios, es parte de ellos.
Se ganó un lugar con el equipo sin importar que antes le trajeron a un delantero consagrado como Javier Chicharito Hernández, uno de sus ídolos como aficionado a las Chivas y de quien guardaba una celebración de sus goles en su pantalla del celular.
La Hormiga es capaz de conseguir goles en menos de un minuto de iniciado el juego, de acabar con el acérrimo rival con un remate y robotizar su celebración en homenaje a Erick El Cubo Torres. Un gesto que conecta generaciones en el entorno rojiblanco.
Campeón de goleo en el Apertura 2025, ahora busca generar ilusión en la afición rojiblanca con el liderato en el torneo. El sábado enfrenta otra cita importante ante Cruz Azul, segundo lugar del Clausura 2026.
Las estadísticas empiezan a contar una historia coherente: alta efectividad de remate, notable porcentaje de goles y constancia en partidos cerrados. Hay algo artesanal en su eficacia. González no improvisa, anticipa. No espera el error, lo provoca.
La metáfora de la hormiga, entonces, deja de ser simpática para volverse exacta. Trabaja sin pausa, se filtra por rendijas y carga con la responsabilidad del gol como una tarea cotidiana. Entrada por la rendija, salida con celebración.
Un apodo peculiar y que nació de una fobia
Armando, el más pequeño de los tres hijos del exfutbolista de Chivas y Celaya, Armando González, solía aterrorizarse al observar una hormiga. A su memoria llegaba el episodio de cuando sus hermanos mayores pisaron un hormiguero, con un resultado nada grato para los niños.
Aunque no podía pronunciar la palabra hormiga, Armandito ponía en alerta a la familia cuando veía a uno de estos insectos cerca de ellos. La escena quedó grabada en casa.
Con el paso del tiempo aquella anécdota tomó valor en sus primeros pasos en el futbol, en el que empezó a ser conocido como La Hormiga, apodo que le gustó al futuro goleador y él mismo pedía que le llamaran de esa forma.
Aunque inicialmente fue rechazado para entrar a las fuerzas básicas de Chivas, su trabajo le abrió las puertas. Con el conjunto tapatío Sub 23 se convirtió en un goleador letal y ahora confirma esa etiqueta en el primer equipo.
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