La NBA firma su Juego de Estrellas más visto desde 2011 con el formato Estados Unidos vs Mundo

El nuevo formato elevó la competitividad y disparó la audiencia a 8.8 millones de espectadores en NBC, casi el doble que el año pasado.

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El nuevo formato elevó la competitividad y disparó la audiencia a 8.8 millones de espectadores en NBC, casi el doble que el año pasado.Reuters

La NBA volvió a conectar con su escaparate más mediático. El Juego de Estrellas celebrado en el Intuit Dome de Los Ángeles, nueva casa de los Clippers, registró un promedio de 8.8 millones de espectadores en NBC, en Estados Unidos, convirtiéndose en la edición más vista desde 2011, según datos compartidos por la liga con métricas de Nielsen y Adone Analytics.

La cifra no solo representa un repunte, sino un auténtico golpe de autoridad. El evento prácticamente duplicó la audiencia del año pasado, cuando apenas 4.7 millones de personas sintonizaron el partido. Además, el Juego de Estrellas no superaba los 6 millones de televidentes desde 2022, reflejo de un producto que había perdido peso por la falta de intensidad competitiva. Ante ese escenario, la liga rompió con lo tradicional y apostó por un formato distinto: Estados Unidos contra el Resto del Mundo.

El nuevo esquema incluyó dos equipos de jugadores estadounidenses (Team Stripes y Team Stars) y uno internacional (Team World), en un mini torneo de todos contra todos. La audiencia alcanzó su punto máximo con 9.8 millones de espectadores durante los minutos finales del tercer duelo, cuando el Team Stripes venció al Team World para asegurar su lugar en la final. Posteriormente, el Team Stars se impuso al Team Stripes para quedarse con el campeonato del renovado formato.

El conjunto campeón estuvo integrado por Scottie Barnes, Devin Booker, Cade Cunningham, Jalen Duren, Anthony Edwards, Chet Holmgren, Jalen Johnson y Tyrese Maxey, una mezcla de juventud, dinamismo y proyección que sostuvo el ritmo competitivo durante la noche.

El contraste con otros eventos similares es evidente. El Pro Bowl de la NFL reunió cerca de 2 millones de espectadores en ESPN, mientras que el All-Star Game de MLB alcanzó 7.2 millones el verano pasado en Fox. En comparación directa, la NBA recuperó terreno en el plano mediático y reafirmó la dimensión global de su producto.

No todo fue mérito exclusivo del formato. La transmisión coincidió con la cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina, también en NBC, que promediaron 26.6 millones de espectadores en su ventana dominical. Ese arrastre ayudó a potenciar la exposición del Juego de Estrellas y amplificó su alcance.

Después de años de críticas por la falta de compromiso defensivo y la sensación de partido de exhibición sin alma, la NBA encontró una fórmula que devolvió tensión, narrativa y sentido competitivo. Aunque la final fue amplia en el marcador, los tres partidos previos fueron cerrados y mantuvieron el interés.

El experimento, al menos en números y conversación pública, funcionó. Y eso, para la NBA, es el verdadero triunfo.

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