Emmitt Smith regresa a México y revive la época dorada de los Cowboys

El máximo corredor en la historia de la NFL visitó la Ciudad de México y habló de la dinastía que desató la euforia del futbol americano en nuestro país

Smith visitó la Ciudad de México este martes 4 de agosto.
Smith visitó la Ciudad de México este martes 4 de agosto.Ariel Velázquez

Para varias generaciones de aficionados mexicanos, Emmitt Smith es el rostro de la época dorada de los Cowboys. Su regreso a la Ciudad de México inevitablemente remite al American Bowl de 1994, cuando 112,376 espectadores convirtieron al Estadio Azteca en el escenario de la mayor asistencia para un partido de la NFL y confirmaron que nuestro  estaba destinado a convertirse en uno de los mercados más importantes de la liga.

Aquella tarde del 15 de agosto no fue un juego oficial ni un Super Bowl, pero sí un acontecimiento que marcó un antes y un después para el futbol americano en el país. Sobre el campo estaban tres de las mayores figuras de Dallas: Troy Aikman, Michael Irvin y Smith, quienes meses antes habían conquistado el segundo de los tres títulos que ganarían juntos y consolidaban una de las dinastías más dominantes en la historia de la NFL.

Casi 32 años después, Smith volvió a la capital mexicana ya sin casco ni balón en las manos. El integrante del Salón de la Fama fue el invitado principal en un evento de la NFL, donde habló sobre el crecimiento internacional de la liga y utilizó la fórmula que convirtió a aquellos Cowboys en campeones como ejemplo para explicar la expansión del futbol americano fuera de Estados Unidos.

Cada jugador tenía que creer en la visión. Jimmy Johnson llegó con una idea muy clara de lo que quería construir y nosotros tuvimos que comprometernos con ella. Cuando empiezas a ver que esa visión funciona, te convences aún más”, explicó el excorredor

Smith aseguró que ese mismo principio es el que impulsa ahora a la NFL en su estrategia internacional.

La NFL está expandiéndose más allá de las fronteras de Estados Unidos. Tenemos partidos en Río, Londres, Australia y aquí en la Ciudad de México. Así es como se construye un campeón. Así es como uno se compromete con una visión que es más grande que uno mismo: trabajando juntos”, señaló.

Aunque evitó recordar con detalle aquella tarde en el Azteca, su presencia bastó para despertar la memoria de una generación que creció viendo a los Cowboys dominar la NFL. Entre 1992 y 1995, Dallas ganó tres Super Bowls y Smith fue la pieza central de una ofensiva que marcó una época.

Su legado permanece intacto. Terminó su carrera con 18,355 yardas por tierra, la mayor cifra en la historia de la NFL, además de 164 touchdowns terrestres, otro récord que aún conserva. Fue elegido Jugador Más Valioso de la temporada de 1993, obtuvo el premio al MVP del Super Bowl XXVIII y fue seleccionado ocho veces al Pro Bowl antes de ingresar al Salón de la Fama en 2010.

El American Bowl de 1994 representó mucho más que un partido de pretemporada. Demostró el enorme potencial del mercado mexicano para la NFL y abrió el camino para que, años después, el país recibiera encuentros de temporada regular. La respuesta de los aficionados convirtió a México en una prioridad para la estrategia internacional de la liga, una condición que mantiene hasta la actualidad con una base estimada de 40 millones de seguidores, la más grande fuera de Estados Unidos.

Aeromexico patrocinará la NFL en México.
Aeromexico patrocinará la NFL en México.

La visita de Smith se produjo como parte del anuncio de Aeroméxico como nuevo patrocinador oficial de la NFL en México. La aerolínea se convirtió en la primera de su sector en asociarse con la liga en el país mediante un acuerdo que contempla activaciones para los aficionados durante las próximas tres temporadas y coincide con el regreso de los partidos de temporada regular a la Ciudad de México.

 Smith recordó por qué su nombre sigue ocupando un lugar especial entre los aficionados mexicanos. No solo fue el mejor corredor de su generación. También fue uno de los protagonistas de la tarde en que el Estadio Azteca demostró que la pasión por la NFL en México podía competir con cualquier escenario del mundo.