“Papá no gana”: el costo familiar que enfrenta Efraín Juárez como técnico de Pumas
El técnico universitario reveló que su hijo sufre burlas en la escuela por los resultados del equipo, una situación que refleja la presión extrema que rodea al club auriazul.

La presión de dirigir a Pumas UNAM no se limita al banquillo ni al marcador del fin de semana. Para Efraín Juárez, el impacto de los resultados ha trascendido lo deportivo y se ha instalado en el ámbito familiar, un terreno donde el futbol suele dejar cicatrices silenciosas cuando las cosas no marchan como se espera.
El técnico auriazul compartió que su hijo ha sido víctima de burlas en la escuela debido a la falta de triunfos del equipo desde que asumió el mando hace casi un año. Un episodio que expone la exigencia permanente, el desgaste emocional y el peso simbólico que implica encabezar a una institución histórica del futbol mexicano.
Me contó mi hijo que se burlan en la escuela de él porque su papá es el entrenador y no gana”, relató Juárez, al abrir una ventana poco habitual hacia el costado humano de su labor.
El estratega explicó que, pese a ese golpe, mantiene una rutina diaria con su familia que le sirve como ancla emocional. Cenas puntuales, conversaciones breves y miradas directas forman parte de un ritual que refuerza su convicción.
Papá ha entregado todo por el bien de una institución, un grupo y por el bien de ellos”, compartió, al narrar cómo su hijo terminó por enfrentar al compañero que lo increpó al día siguiente.
Desde el plano deportivo, Juárez se asume como el principal responsable del proyecto, convencido de que el camino elegido terminará por reflejarse en la cancha. Subrayó que el objetivo para 2026 es clasificar a la Liguilla, en un torneo donde no existirá el Play-In, instancia en la que Pumas fue eliminado dos veces durante el año anterior. Para el entrenador, ese formato elimina excusas y obliga a competir desde la planeación.
Juárez defendió su metodología basada en estructura, disciplina y procesos integrales. Detalló jornadas completas de trabajo que incluyen alimentación, psicología, wellness y control físico, bajo estándares de alto rendimiento que considera indispensables para competir en la Liga MX actual.
La sequía de 15 años sin título de liga sigue siendo un lastre para la percepción externa del club. Sin embargo, el técnico fue tajante al deslindarse del pasado. Reconoce la urgencia de resultados, pero rechaza cargar con una historia que no le pertenece.
“El proceso es lo que es y todos los procesos necesitan tiempo”, afirmó. “Yo no puedo arrastrar lo que pasó en los últimos 16 años. Yo me fui campeón. Yo no me hago responsable de ahí hasta que llegué”.
Entre críticas, presión mediática y consecuencias personales, Efraín Juárez sostiene su postura: el proyecto sigue en pie y la deuda deportiva es una motivación diaria, no una condena heredada.
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