Cruz Azul rescata el empate ante Chivas en la última noche del Estadio Banorte antes del Mundial

El Estadio Banorte baja el telón en la Liga MX con un vibrante 2-2 entre Cruz Azul y Chivas. 

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Angel Sepulveda y Jose Antonio Paradela en la disputa del balón.Adrian Macias/Mexsport

El Coloso de Santa Úrsula merecía bajar el telón con un partido digno de su historia y el empate 2-2 de Cruz Azul y Chivas cumplió con creces.

Fue la última función del estadio Banorte antes de entregarse oficialmente a la FIFA rumbo a la Copa del Mundo. Por eso, Cruz Azul armó una fiesta completa y aceleró cada trámite para cumplir con el protocolo para entregar el inmueble el 13 de mayo a las 23:59 horas.

Fue una pelea de campeonato. Un intercambio de golpes constante, sin tregua, con dos equipos negándose a caer. Chivas golpeaba y Cruz Azul respondía todavía más fuerte.

El primer impacto llegó muy temprano y nació de un error que volvió a perseguir a Kevin Mier en instancias decisivas. El guardameta rechazó mal un balón y lo dejó servido para Santiago Sandoval, que no perdonó y silenció por un instante a la afición celeste.

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Chivas abrió el marcador en la semifinal ante Cruz Azul.Adrian Macias/Mexsport

Pero Cruz Azul no se cayó. Salió otra vez al centro del ring y apareció Charly Rodríguez con una pincelada. El mediocampista definió picando el balón, con la misma sangre fría que había mostrado incluso desde el último enfrentamiento frente a las Chivas.

Pero apenas arrancó el complemento y les llegó otro golpe desconcertante. Ángel Sepúlveda, un viejo conocido, apareció para castigarlos y volver a poner cuesta arriba la noche.

Pero este Cruz Azul ha aprendido a sobrevivir a los golpes bajos. Incluso en medio de la polémica encontró la manera de mantenerse en pie con un penalti discutido que terminó en los pies de Christian Ebere.

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Osinachi Christian Ebere fue una de las piezas claves de Cruz Azul.Jose Luis Melgarejo/Mexsport

El Cruz Azul tendrá que aprovecharse en el juego de vuelta de la ausencia de Chivas en el Akron. Aunque la afición buscará convertir el Jalisco en una caldera, empujando cada balón como si fuera el último.

De esta forma, con goles y espectáculo, el Coloso de Santa Úrsula vivió su última función antes de convertirse oficialmente en escenario mundialista por tercera ocasión en la historia.