Clausura 2026: El torneo sin margen de error
La Liga MX afronta el Clausura 2026 como un torneo atípico del futbol mexicano, condicionado por el calendario, las ausencias y el camino rumbo al Mundial 2026

La Liga MX arranca un Clausura distinto. No por el formato, sino por el contexto. El Mundial 2026 ya está encima y México, como país sede, acelera procesos, evaluaciones y convocatorias. El torneo inicia con presión desde la primera jornada: aquí no hay tiempo para arrancar lento ni espacio para corregir sobre la marcha. El Clausura 2026 se juega con el reloj encima.
UN CALENDARIO QUE CONDICIONA EL TORNEO
El calendario no se negocia. Se acata. Y en este torneo, cada pausa internacional deja huella. Convocatorias, concentraciones y amistosos reducen la continuidad de los equipos. Los entrenadores rara vez trabajan con plantel completo y las rotaciones dejan de ser una decisión táctica para convertirse en una necesidad. No es un problema de planeación; es el contexto del futbol moderno, y en un torneo corto ese contexto pesa más.

En ese escenario, el valor de una plantilla importa, pero no decide. América, Toluca, Cruz Azul, Chivas, Tigres y Monterrey encabezan el ranking de valor de mercado con nóminas construidas para competir. Sin embargo, el Clausura 2026 no se define en la nómina, sino en la regularidad. Y la regularidad depende de algo básico: poder contar con los jugadores semana tras semana.
EL COSTO REAL DE LAS FECHAS FIFA
Ahí aparece el primer riesgo real del torneo. En fechas FIFA, algunos clubes pueden perder hasta 30 por ciento de su once titular, no por lesiones ni sanciones, sino por convocatorias a selecciones nacionales. Esa ausencia rompe automatismos, modifica esquemas y obliga a improvisar. En un torneo corto, la falta de continuidad no se perdona. El presupuesto no tapa los huecos en la cancha.

PLANTELES DESIGUALES ANTE LAS CONVOCATORIAS
El impacto no es parejo. Hay equipos que pierden una pieza y otros que pierden varias. América, Cruz Azul, Monterrey, Toluca, Pumas y León concentran la mayor cantidad de jugadores convocables rumbo al Mundial 2026. No solo mexicanos, también extranjeros con presencia constante en selecciones de Sudamérica y Concacaf. Cada llamado es prestigio individual, pero también un reto colectivo. El Clausura se jugará, en muchos momentos, con planteles incompletos.

UN FORMATO SIN RED DE SEGURIDAD
Y como si eso no fuera suficiente, el formato no da tregua. No hay Play-In. Clasifican ocho. Liguilla directa. El Clausura 2026 obliga a sumar desde el inicio. Dos o tres tropiezos tempranos pueden dejar fuera a cualquier equipo, sin importar nombre o historial. Aquí no hay margen para cerrar fuerte si el arranque fue débil. La regularidad dejó de ser virtud; ahora es requisito.

EL TORNEO PREMIARÁ LA GESTIÓN, NO EL GASTO
Todo esto conduce a una conclusión inevitable. El Clausura 2026 no premiará al que más invirtió, sino al que mejor administró su plantel, sus ausencias y su calendario. Ganará quien entienda el contexto, quien sepa rotar sin perder identidad y quien mantenga el equilibrio en medio de la presión.

EL FUTBOL MEXICANO CONTRA EL TIEMPO
En este torneo, el futbol mexicano no compite solo contra el rival. Compite contra el tiempo.

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