Del arresto de Christian Coleman al caso Sha’Carri Richardson: polémica en el atletismo

Los velocistas fueron arrestados en incidentes separados; Coleman por posesión ilegal de drogas y Richardson por conducir a exceso de velocidad

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Christian Coleman fue arrestado por posesión de cannabis durante una inspección policialREUTERS

Dos de las figuras más destacadas del atletismo estadounidense, los velocistas olímpicos Christian Coleman y Sha’Carri Richardson, se encuentran en el centro de la polémica tras haber sido arrestados recientemente en el estado de Florida en incidentes separados, ambos relacionados con conducción peligrosa y resistencia a la autoridad. Los casos han generado preocupación tanto en el ámbito deportivo como en la opinión pública, debido al impacto que podrían tener en sus carreras y en la imagen del atletismo de alto rendimiento en Estados Unidos.

El primer incidente involucra a Christian Coleman, medallista olímpico y una de las grandes esperanzas del sprint estadounidense. De acuerdo con un informe de TMZ Sports, Coleman fue arrestado en Winter Garden, Florida, luego de ser detenido por un oficial que detectó que su vehículo circulaba a una velocidad extremadamente elevada sobre la autopista estatal SR429. Según el reporte policial, el radar marcó que el automóvil, un Aston Martin gris, se desplazaba a aproximadamente 167 kilómetros por hora, muy por encima del límite permitido en la vía.

La situación se agravó durante la detención. El informe señala que Coleman descendió de su vehículo y se acercó al oficial de policía, negándose a proporcionar su identificación cuando se le solicitó. Esta actitud derivó en su arresto inmediato por resistencia a la autoridad, un cargo que suele conllevar consecuencias legales significativas en el estado de Florida.

Durante la inspección posterior del vehículo, los agentes encontraron en la consola central del Jeep de Coleman un dispositivo de vidrio utilizado para fumar, junto con una pequeña cantidad de material vegetal que fue descrito como presuntamente cannabis. Aunque no se ha confirmado oficialmente la naturaleza de la sustancia, el hallazgo añadió un nuevo elemento al caso y complicó aún más la situación legal del atleta.

El incidente no terminó ahí. Poco después, la también velocista profesional Twanisha Terry, pareja de Coleman, llegó al lugar de los hechos. Sin embargo, su presencia generó otro contratiempo, ya que fue multada por detenerse en una zona de acceso restringido, lo que sumó tensión a un episodio ya de por sí delicado.

En un hecho separado pero ocurrido en la misma área, la velocista olímpica Sha’Carri Richardson también fue arrestada por conducción temeraria. Según el informe de la Oficina del Sheriff del Condado de Orange, Richardson fue detenida tras ser observada conduciendo a una velocidad similar, alrededor de 167 kilómetros por hora, mientras realizaba maniobras peligrosas al adelantar a otros vehículos.

El reporte oficial indica que la atleta conducía de forma agresiva, “pegándose peligrosamente” al vehículo que circulaba delante de ella y cambiando de carriles de manera imprudente. Debido a estas acciones, fue arrestada bajo los cargos de exceso de velocidad peligroso, una violación directa de la nueva ley de Florida conocida como la normativa contra los llamados “super velocistas”. Esta legislación impone sanciones severas, que incluyen multas elevadas y posibles penas de cárcel, para quienes superen los 160 km/h o excedan el límite permitido por más de 50 km/h.

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La atleta había sido detenida en Seattle en julio de 2025 por agresión en contra de su entonces pareja, Christian ColemanReuters

Richardson fue liberada horas después tras pagar una fianza de 500 dólares, pero el incidente volvió a colocarla bajo el escrutinio público. Este arresto representa el segundo enfrentamiento de la atleta con la ley en un periodo relativamente corto. En julio de 2025, había sido detenida en el Aeropuerto Internacional Seattle-Tacoma por presuntos cargos de agresión contra su entonces novio, Christian Coleman. Aunque las acusaciones fueron posteriormente desestimadas debido a la negativa del velocista a colaborar con la investigación, el episodio ya había afectado la percepción pública sobre la atleta.

La nueva detención de Richardson por conducción imprudente ha reavivado las preocupaciones sobre su comportamiento fuera de las pistas, especialmente en un momento clave de su carrera deportiva, cuando se prepara para futuros compromisos internacionales.

Por su parte, el arresto de Christian Coleman supone un duro golpe a su imagen pública. El velocista había regresado recientemente a la competición tras cumplir una suspensión relacionada con violaciones a las normas antidopaje, por lo que este nuevo episodio legal resulta especialmente llamativo y potencialmente perjudicial para su reputación y continuidad deportiva.

Ambos casos parecen reflejar un patrón de conductas de alto riesgo protagonizado por dos de los atletas más talentosos del atletismo estadounidense. Mientras Coleman permanece bajo investigación y enfrenta posibles repercusiones legales, Richardson continúa acumulando controversias que podrían influir en su preparación y desempeño en los próximos eventos de talla internacional.

El desarrollo de estos casos será seguido de cerca tanto por las autoridades como por el mundo del deporte, que observa con preocupación cómo dos de sus máximas figuras enfrentan desafíos fuera de la pista que podrían marcar el rumbo de sus carreras.