Apostador empedernido; testigo revela cómo era el exintérprete que robó millones a Ohtani
Mathew Bowyer, el corredor de apuestas con el que operaba Ippei Mizuhara, aseguró que el exintérprete de Shohei Ohtani mostraba un comportamiento compulsivo desde el primer mes, aunque el exfiscal del caso considera que la adicción no explica por sí sola el millonario fraude.

El testimonio de quien aceptó durante años las apuestas de Ippei Mizuhara volvió a poner bajo los reflectores uno de los mayores escándalos recientes de las Grandes Ligas.
Mathew Bowyer, corredor de apuestas ilegal, aseguró que el exintérprete de Shohei Ohtani mostró señales de una conducta compulsiva apenas un mes después de comenzar a apostar. Sin embargo, el exfiscal que encabezó el caso sostuvo que la adicción no basta para explicar el robo de casi 17 millones de dólares al astro japonés.
Bowyer ofreció una entrevista a ESPN con motivo del estreno del documental "La traición de Shohei Ohtani", donde describió la manera en que Mizuhara apostaba prácticamente sin descanso. Según relató, el intérprete buscaba recuperar rápidamente el dinero perdido, pero cada intento terminaba hundiéndolo aún más en las deudas.
No todo fue la ludopatía
Aunque Bowyer reconoció que identificó en Mizuhara un comportamiento propio de un jugador compulsivo, E. Martin Estrada, exfiscal federal del Distrito Central de California, aseguró que las pruebas obtenidas durante la investigación apuntan a un panorama más complejo.
Para el exfuncionario, el exintérprete encontró una oportunidad para enriquecerse aprovechando el acceso privilegiado que tenía a las finanzas de Ohtani, por lo que considera que el fraude no puede atribuirse únicamente a una adicción al juego. Esa postura fue una de las conclusiones centrales del proceso judicial que terminó con la condena de Mizuhara.
El exintérprete se declaró culpable de fraude bancario y de presentar una declaración fiscal falsa, delitos por los que actualmente cumple una sentencia de 57 meses de prisión en una cárcel federal de baja seguridad en Pensilvania. De acuerdo con la resolución, podrá solicitar su libertad supervisada en 2029.
El corredor también terminó condenado
El caso no solo provocó la caída de Mizuhara. Mathew Bowyer también se declaró culpable de lavado de dinero, operar un negocio ilegal de apuestas y presentar una declaración de impuestos falsa. Tras cumplir siete meses de una condena de un año, recuperó su libertad en mayo de este año.
Durante la entrevista, el propio Bowyer reconoció que utilizó casinos de Nevada para lavar dinero procedente de sus operaciones ilegales. Esa confesión coincide con las investigaciones estatales que derivaron en multas millonarias para varios complejos de juego por no detectar el origen ilícito de los recursos que manejaba el corredor.
Las autoridades determinaron que diversos casinos permitieron a Bowyer mover millones de dólares sin verificar adecuadamente el origen del dinero, una omisión que derivó en sanciones económicas para Caesars Entertainment, MGM Resorts International y Resorts World Las Vegas. Además, la Comisión de Juegos de Nevada lo vetó de por vida de los casinos del estado.
A más de dos años de que el escándalo sacudiera al beisbol, las nuevas declaraciones vuelven a colocar el caso en la conversación pública. Mientras Bowyer insiste en que observó una adicción fuera de control desde los primeros días, la postura de los investigadores se mantiene: el fraude que afectó a Shohei Ohtani fue mucho más que un problema de apuestas.