Museos en la era del algoritmo: del recorrido presencial a la inmersión digital

La inteligencia artificial ha transformado la manera de apreciar el arte, investigarlo, conservarlo y difundirlo, afirman especialistas

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Fotos: AFP / Reuters / Museo Soumaya

La era digital y el algoritmo han cambiado radicalmente la manera de apreciar una obra de arte o de recorrer un museo.

Ahora existen dos formas de lectura: la experiencia física, presencial, y el acercamiento y la exploración a través de una pantalla líquida.

Ambas vitales, diferentes, complementarias, pulsantes, en opinión de los especialistas Alfonso Miranda y Gerardo Cedillo.

Con las distintas herramientas de la inteligencia artificial, el espectador actual no sólo puede admirar a la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, o un autorretrato de Frida Kahlo, sino entrar literalmente al cuadro, acercarse a la pincelada de la obra y ver de qué está hecho el soporte o la trama del lienzo.

Alfonso Miranda, director del Museo Soumaya, afirma que la realidad virtual y la realidad aumentada forman parte de su actividad cotidiana y que trabajan con plataformas como RA Infinitum, que es tecnología mexicana.

La inteligencia artificial, las nuevas tecnologías, en una era hiperconectada, nos llevan a entender, desde otra dinámica, la aproximación con nuestro patrimonio cultural”, señala en entrevista con Excélsior.

El crítico de arte destaca que, gracias a la inteligencia artificial, un brazo robótico de la empresa italiana Robot City puede escanear esculturas reales e incluso hacer una obra derivada exacta de, por ejemplo, El David, de Miguel Ángel, que se exhibe en el vestíbulo del Soumaya.

Podemos, con estas herramientas, entender incluso cómo ve una persona daltónica, cómo se alteran los colores. Y en las exposiciones podemos ser más empáticos con quien tiene una condición de esta naturaleza”, detalla.

El gestor explica cómo utiliza el museo esta herramienta para acercar su acervo a las personas que están en otra geografía, en confinamiento o con alguna discapacidad, a través de su portal. En especial, las 290 esculturas de Auguste Rodin que resguarda el recinto, entre las que destacan El pensador y La puerta del infierno.

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Fotos: AFP / Reuters / Museo Soumaya

Tenemos primero la digitalización. La mayor parte del acervo está de manera gratuita en línea. Hay recorridos virtuales. Diariamente subimos cápsulas, en las que historiadores e investigadores podemos compartir ciertos aspectos de una obra que podrían pasar inadvertidos”, agrega.

Más allá de que sea una tecnología avasallante y que pareciera que está haciendo un vacío entre el creador, la materia y el espectador, lo que buscamos desde las humanidades es cómo hacer público ese conocimiento”, concluye.

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Fotos: AFP / Reuters / Museo Soumaya

Al igual que el Soumaya, reconocidos museos del mundo poseen una rica oferta digital que permite al cibernauta disfrutar de manera gratuita de sus obras de arte más representativas.

El Museo del Louvre de París, por ejemplo, invita a explorar más de 482 mil piezas de su colección e incluye visitas virtuales de 360 grados y la experiencia de realidad virtual denominada A solas con La Gioconda, informa en su portal.

El Museo Guggenheim Bilbao da acceso en línea a más de mil 900 obras, recorridos virtuales por la arquitectura del edificio, lecciones guiadas para escuelas y cursos de arte contemporáneo en línea para adultos.

Y la Tate Modern de Londres, por su parte, apuesta a recorridos por su acervo a partir de recursos educativos, llamados Tate Kids, juegos, actividades y videos interactivos diseñados para acercar el arte moderno a niños y jóvenes.

Los museos públicos de México no se quedan atrás. Gerardo Cedillo, coordinador nacional de Artes Visuales del INBAL, comenta que van muy avanzados en el proceso de digitalización de las colecciones de sus 16 recintos para ponerlas al alcance del público.

“Los espacios que integran la red de museos del INBAL abrazan de distintas maneras el uso de la inteligencia artificial”, explica el promotor.

Son usos muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en otros museos, porque no son despliegues de tecnologías sumamente complejos, sino son usos más creativos”, aclara.

Dice que un ejemplo de esto es el proyecto Escuela de Crítica que impulsa La Tallera, “que forma a profesionales dentro de las Artes Visuales en la crítica. Y, en esta ocasión, trataron de enfocar la escritura crítica a través de la inteligencia artificial.

Se conjugan dos procesos, uno analítico de escritura tradicional con otro de una herramienta que te abre otras posibilidades de creación, que te permite debatir los alcances éticos y es, a la vez, una herramienta creativa”, indica.

Destaca que es importante ser conscientes de la responsabilidad de los jóvenes con el uso de la inteligencia artificial. “De tal forma que sea una herramienta útil, creativa, pertinente, pero responsable con el mundo profesional”.

Cedillo invita a los interesados a explorar las páginas virtuales de los museos del INBAL para conocer su acervo de arte moderno, contemporáneo, arquitectónico y gráfico y “vivir una experiencia única”.

cva*

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