El tenor Ramón Vargas protagoniza la ópera 'Werther' en el Palacio de Bellas Artes
El tenor mexicano volverá al Palacio de Bellas Artes con una interpretación libertaria y rebelde de la ópera 'Werther', de Jules Massenet, que no se había montado desde 1997 en este escenario

Para el tenor mexicano Ramón Vargas (CDMX, 1960), que este año cumple 44 años de trayectoria artística, Werther es un personaje que busca la libertad y que podría equipararse con un hippie de 1968 que se opone a las normas de su tiempo y que clama por hacer el amor y no la guerra.
Así define el tenor a este personaje romántico de la ópera homónima, con música de Jules Massenet, basada en la novela epistolar Los sufrimientos del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe, que encarnará el próximo jueves durante la recuperación de esta obra que no se ha montado en el Palacio de Bellas Artes desde 1997.
No sé el número de veces que he cantado Werther, pero la hice aquí en Bellas Artes, en 1997, y desde entonces la he cantado en varias producciones en Madrid y luego en Viena. No es una obra muy famosa del repertorio, por la dificultad (vocal) que representa, ya que casi todo gira alrededor de Werther. Sin embargo, es una obra que todos los tenores alguna vez soñamos con interpretar, es un rol tan grande, tan difícil y tan doliente”, comenta el tenor vía telefónica.

¿La dificultad estriba en la cuestión vocal y en la escénica?, se le preguntó a Ramón Vargas. “Sí, que toda la ópera está plantada en ese personaje y es difícil encontrar a veces a un cantante que tenga esa fuerza para llevar el peso de toda la obra sobre sus espaldas. Casi siempre las obras están más repartidas (entre los personajes), pero en este caso los personajes más importantes son Werther y Charlotte —que será encarnada por la mezzosoprano Cassandra Zoé Velasco—, la enamorada. Entonces, sí conlleva esa responsabilidad”.
La complejidad vocal y el significado actual del personaje
¿Qué representaría Werther en la lectura de nuestro tiempo? “Para mí, representa la libertad y la rebeldía, pues al final él no estaba a favor de las convenciones y eso le cuesta muy caro. Esta ópera, que fue estrenada en 1892, se inspira en el personaje que hizo (en 1774) Goethe y que dio inicio al movimiento del romanticismo, aunque de una manera intelectual. Cien años después, Massenet recuperó al personaje y lo llevó a una idea intelectual, emocional y de amor y deseo más cercana a como nosotros lo entendemos en la actualidad, así que hizo una obra postromántica”.

¿Por qué no agradó al público en su momento? “Es muy interesante y fue porque a la gente de aquella época no le gustó que se le hubiera cambiado el final. Si vemos la novela de Goethe, el final es bastante más dramático, porque Charlotte nunca va a visitarlo cuando él se suicida.
Lo que ocurre en la novela es que Werther le pide a Charlotte y a su marido (Albert) que le presten unas pistolas para tomar un largo viaje. Él les dice que las devolverá, aunque, desde luego, era una solicitud sospechosa, pese a lo cual Charlotte se las entrega, obligada por el marido, lo cual muestra que ella no logra quitarse las convenciones sociales como Werther hubiera querido.

Pero cuando Massenet decidió llevarla a la ópera, la novela de Goethe ya no estaba de moda, así que decidió llevarla a otro plano y le bajó un poco el aspecto dramático y le incluyó el plan erótico, aunque siguió dejándola como una idea intelectual, más allá del erotismo. Y lo que no gustó a la crítica fue que le cambiara el final, en donde Charlotte se arrepiente y va a visitarlo, digamos, arrepentida y él le declara su amor, que ella no podía manifestarle porque estaba comprometida y luego casada con Albert”, expone.

Las modificaciones de Massenet y el paralelismo con el movimiento hippie
¿Le da una dimensión distinta a Charlotte? “El triunfo de Massenet fue poner a Charlotte como una mujer más fuerte que en la novela, que toma sus propias decisiones y a quien se le da una salida muy interesante”.
¿Cómo ubicar a Werther en la actualidad? “Para una referencia más actual menciono el 68 y el periodo hippie, porque ellos fueron contra la sociedad y las normas sociales de la época. Recuerdo que, cuando yo era muy niño, los hippies se juntaban a fumar marihuana e hicieron aquella gran reunión en Avándaro, donde se juntaron cientos de hippies que estaban en contra de todo y se quedaban en campamentos practicando el amor libre y haciendo lo que la sociedad veía horrorizada”.

Ramón Vargas protagonizará la óperaWerther los días 28 y 31 de mayo, así como el 4 y 7 de junio, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, martes y jueves a las 20:00 horas y los domingos a las 17:00 horas.
Mario Rojas celebra en el escenario

El tenor mexicano Mario Rojas celebrará su primera década de carrera artística en el Palacio de Bellas Artes, el próximo 2 de junio, interpretando el papel de Werther, en sustitución de Ramón Vargas en esa única función.
Será mi debut como Werther y para mí significa mucho desde que descubrí el libro de Goethe. En su momento no conocía la ópera, pero un colega que estaba cantando el rol me recomendó que leyera el libro antes de meterme en este mundo (operístico)”, comentó.
Además, el tenor comentó a Excélsior que existe un vínculo personal con esta obra, ya que uno de sus padrinos se quitó la vida.

Así que, para mí, esta obra es intensamente espiritual, de alguna manera”, a lo que suma el hecho de que su papá murió cuando él tenía cinco años y nunca lo volvió a ver.
Entonces, también hay una cosa muy bella y dolorosa al final del segundo acto”, cuando el protagonista clama por su padre.
El tenor también comenta que como parte de su celebración, actuará en julio próximo el papel de Don José en la ópera Carmen, de Georges Bizet, en Hyogo, Japón.
Posteriormente, entre octubre próximo y enero de 2027 asumirá el rol principal en Don Carlo, de Giuseppe Verdi, en el Teatro Aachen en Aquisgrán, Alemania.
Además de que tendrá otros compromisos en la Rahvusooper en Tallin, Estonia y en la Opéra National du Rhin en Estrasburgo, Francia.