Relación de la CDMX con su origen lacustre
Integrada por 60 imágenes, mapas y representaciones 3D, Ciudad sobre el agua. Ciudad y tiempo invita a recuperar el equilibrio ecológico de la urbe

Debemos reimaginar la Ciudad de México desde su origen lacustre y asumir, con sentido urbano y sensibilidad, una responsabilidad histórica pendiente.
Ésta es la propuesta de Ciudad sobre el agua. Ciudad y tiempo, la nueva muestra del Museo Soumaya en el Antiguo Atrio del Templo de San Francisco, que se inauguró ayer, e invita a reflexionar sobre la relación de la urbe y el agua a lo largo de más de 700 años de historia.
Integrada por 60 imágenes, representaciones 3D y mapas, que revisan los fondos artísticos y documentales de la Fundación Carlos Slim, la exposición busca que los públicos más amplios imaginen qué pasaría si los canales de México-Tenochtitlan recuperaran sus cauces.
“Una vez esta ciudad tuvo agua en sus calles. Hoy, esa agua la hemos desecado, la hemos entubado, la hemos consumido. Y sigue siendo una urbe de más de 20 millones de habitantes, que sigue estando con sed. Una sed de doliente, un sed que muchas veces no se mitiga y otras nos ha sobre saturado”, comentó Alfonso Miranda, director del museo.
La propuesta museográfica dialoga con las investigaciones sobre la cuenca hidrológica, su desecación progresiva y el hundimiento que nos aqueja; y comprende desde la fundación de México-Tenochtitlan, hasta la posible recuperación de cuerpos de agua, en aras de un mayor equilibrio ecológico.
En Ciudad sobre el agua. Ciudad y tiempo se suman las imágenes aéreas y reconstrucciones tridimensionales de la urbe mesoamericana realizadas por el curador, ingeniero, Andrés Semo, así como los modelos 3D del artista digital,
Thomas Kole.
“¿Puede una ciudad reconciliarse con aquello que la hizo posible? Resultado de la convivencia entre naturaleza y voluntad humana, cada periodo histórico ha dejado huella en su traza, lenguaje arquitectónico y orden urbano”, explica el curador.
“Aparece el listado de todas las inundaciones que ha padecido esta cuenca con cinco lagos, desde Tenochtitlan hasta la más grave de todas, la de 1629, que dejó la ciudad sumergida durante cinco años; se perdió todo, sólo sobrevivió la fachada de la primera Catedral”, dijo.
“Hoy, Ciudad de México necesita reconstruir su vínculo con el agua, no desde la nostalgia, sino desde la posibilidad y la habitabilidad”, concluyen.
Entre las obras que se exhiben destaca el óleo Puente de Panzacola, de Luis Coto y Maldonado, ejercicio a partir de la obra homónima de Eugenio Landesio de 1855; y la obra de Salvador Murillo, realizada hacia 1858, que muestra el interior que tenía el convento de San Francisco.
La muestra se exhibirá hasta junio en Madero 7, en el Centro Histórico, con acceso gratuito.
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