¿Quién es el cuarto rey mago y qué pasó con él?; esta es su historia que pocos conocen
Se dice que hubo un cuarto Rey Mago. Te contamos la inspiradora historia de Artabán y qué pasó con él.

Los Reyes Magos son personajes esperados con ilusión cada 6 de enero, especialmente por los niños que sueñan con los regalos que les traerán desde el Oriente. Sin embargo, existe un personaje poco conocido que también emprendió el viaje para conocer al niño Jesús: Artabán, el cuarto Rey Mago.
La mayoría conoce a Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes según el Evangelio de Mateo llegaron desde tierras lejanas guiados por una estrella para adorar al recién nacido. Llevaban consigo tres regalos: oro, incienso y mirra, símbolos de respeto y reconocimiento.

Pero, lo que muchos ignoran es que había un cuarto rey con una misión igual de importante, aunque su camino lo llevó por una ruta muy distinta.
¿Quién era Artabán, el cuarto Rey Mago?
Según la leyenda, Artabán vivía en las montañas de Persia, en el monte Ushita, alrededor del año 4 A.C. Era un hombre sabio que tenía la capacidad de percibir señales a través de oráculos. Fue así como comprendió que un ser especial estaba por nacer, alguien que vendría a traer luz y perdón al mundo.
Poco después, recibió una carta de sus tres compañeros, en la que se le informaba la noticia y que lo invitaban a unirse en Borsippa, donde juntos partirían rumbo a Belén.

Convencido de su misión, Artabán reunió tres piedras preciosas como regalo: un diamante, un rubí y un jaspe. Inició el viaje con la esperanza de llegar a tiempo, pero su travesía se vería interrumpida por actos de bondad que cambiarían su destino.
¿Qué le pasó a Artabán, el cuarto Rey Mago?
A punto de llegar al punto de encuentro con los otros reyes, Artabán se encontró con un hombre en pésimas condiciones, golpeado y abandonado. Sin pensarlo, usó el diamante que llevaba como obsequio para ayudarlo. Este gesto hizo que se retrasara y, al llegar a Borsippa, sus compañeros ya habían partido. En una nota, le indicaron que debía seguir la estrella para llegar por su cuenta a Belén.

El camino continuó, pero no sin dificultades. Apresuró tanto a su caballo que el animal murió, dejándolo a pie por el desierto. Cuando Artabán llegó a Belén, no solo estaba agotado y sucio, sino que también se enteró de una trágica noticia: el rey Herodes había ordenado la muerte de todos los niños menores de dos años.
En medio del caos, vio cómo un soldado estaba por asesinar a un niño. Para salvarlo, ofreció el rubí al militar. Aunque logró evitar la muerte del pequeño, fue descubierto por un superior y encarcelado durante casi 30 años.

Después de tantos años encerrado, Artabán fue liberado siendo ya un anciano ciego y debilitado. Aun así, su espíritu solidario no desapareció. Mientras caminaba por Jerusalén, presenció cómo una joven iba a ser vendida como esclava. Conmovido, decidió entregar su última joya, el jaspe, para comprar su libertad.
La muchacha, llena de gratitud, besó sus manos y ojos, mientras él sonreía por última vez. Justo en ese momento, un fuerte temblor sacudió la tierra, era el momento de la crucifixión de Jesús, y una piedra lo golpeó, dejándolo moribundo.
En sus últimos segundos de vida, Artabán escuchó una voz que le dijo:

“Lo que hiciste por mis hermanos, lo has hecho por mí.”
Sin haber conocido al niño Jesús, el cuarto Rey Mago entendió que sus actos de amor y ayuda a los demás habían sido su verdadera ofrenda.
La historia en la literatura y el cine
Esta conmovedora historia fue rescatada por el escritor y teólogo estadounidense Henry van Dyke, quien la publicó en 1895 bajo el título "The Other Wise Man", según menciona la UNAM.
Desde entonces, la figura de Artabán ha inspirado películas como "The Fourth Wise Man", dirigida por Michael Ryde Rhoades en 1985.
PJG
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